APM – Capítulo 71 – Ji Wan y Li Jibai (Parte I)
La primera vez que Ji Wan conoció a Li Jibai fue a principios del verano de su primer año de universidad.
Ella viajó desde la Universidad B al aula del departamento de física de la Universidad A para sustituir a un compañero senior de tercer año de su ciudad natal.
El estudiante senior tenía un asunto urgente que le obligaba a regresar a su ciudad natal, pero no pudo obtener permiso, además el profesor de esa asignatura principal era bastante excéntrico; rara vez pasaba lista, pero de vez en cuando hacía controles sorpresa, lo que resultaba en puntos negativos para los alumnos ausentes. Desesperado, el estudiante senior le envió un mensaje a Ji Wan pidiéndole ayuda y prometiéndole una generosa recompensa una vez que se resuelva el asunto.
Ji Wan y el estudiante senior solo se habían visto dos veces en una reunión de antiguos compañeros de su ciudad natal; su relación era meramente superficial. Sin embargo, los estudiantes de física varones solían tener cierto aire intelectual, y a Ji Wan, le gusta un poco, así que no lo rechazó.
La proporción de hombres y mujeres en el Departamento de Física de la Universidad A era muy desequilibrada. Aprovechando la presencia de otros compañeros mayores, Ji Wan buscó deliberadamente un rincón discreto para sentarse, con la intención de escabullirse en cuanto terminara el pase de lista.
Ji Wan sentía que estaba escuchando galimatías durante la clase magistral, se sentía como si se hubiera convertido en el mono bajo el conjuro de la diadema de Tang Seng*, con la cabeza dando vueltas y cada segundo pareciendo una eternidad.
(N/T: *季婉覺得自己成了唐僧緊箍咒下的那只猴子: Esta frase significa literalmente: «Ji Wan sintió que se había convertido en el mono bajo el conjuro de la diadema mágica de Tang Seng (el monje Xuanzang)». Es una metáfora cultural china muy común que se traduce al español como sentirse completamente controlado, restringido o reprimido por alguien, a tal punto que le genera estrés, dolor de cabeza o una profunda falta de libertad para actuar.
- La referencia cultural: Proviene de la clásica novela china Viaje al Oeste. El Rey Mono (Sun Wukong) es increíblemente poderoso y rebelde, por lo que su maestro, el monje Tang Seng, le coloca una diadema mágica en la cabeza.
- El «conjuro» (紧箍咒 – jǐngūzhòu): Cuando el monje recita ese conjuro, la diadema se aprieta causándole un dolor insoportable al Rey Mono para obligarlo a obedecer.)
El profesor calvo desenroscó su termo, bebió lentamente su té y mostró un problema en la pantalla multimedia: un problema sobre el cálculo del radio y la masa de un sistema estelar binario con dos componentes estelares.
El profesor preguntó si alguien quería pasar a resolverlo, pero a su alrededor solo se oía el rasgueo de bolígrafos en el papel, pero nadie respondió.
Ji Wan bostezó profundamente, fingiendo garabatear en un papel, justo cuando estaba a punto de quedarse dormida, de repente, vio una figura alta y delgada que se levantaba de un asiento de la primera fila, se apresuraba hacia adelante, tomaba la tiza y comenzaba a calcular con fluidez.
Una tiza blanca, sostenida en una mano con nudillos bien definidos, golpeaba la pizarra al escribir, produciendo un sonido sordo y resonante de «tuc tuc tuc», muy parecido al latido del corazón de Ji Wan en ese momento.
El sueño se desvaneció al instante, ella apoyó la barbilla en la mano, inmóvil en su asiento.
La luz del sol atravesaba sus pensamientos confusos, las cortinas blancas se mecían suavemente, el apuesto joven de rasgos exquisitos vestía una camiseta blanca impecable y unos vaqueros limpios… la escena era tan hermosa, como una toma a cámara lenta de una película de ídolos adolescentes.
El apuesto joven no hablaba, solo se concentraba en los cálculos en la pizarra. Sujetaba la tiza con firmeza, lo que hizo que incluso sus nudillos se tornaron ligeramente blancos, con un brillo similar al del jade. Su expresión concentrada, junto con su perfil llamativo pero juvenil, impactó directamente el corazón de Ji Wan.
Él calculó rápidamente la respuesta, pero no dejó de escribir. En su lugar, apartó la mitad de la pizarra que había terminado hacia un lado, tomó una tiza nueva y continuó escribiendo la segunda solución en la mitad restante, luego la tercera…
“Xiao Li, ya basta, ya basta.” (Profesor)
(N/T: Xiao = Pequeño.)
El profesor intentó detenerlo, pero el apuesto joven parecía no oírlo. No contento con llenar la pizarra, se inclinó, medio en cuclillas, y la tiza salpicó hasta la pintura verde de la pared debajo de la pizarra.
Los alumnos estallaron en carcajadas y el profesor no tuvo más remedio que hacerse a un lado, con las manos a la espalda, la mirada llena de resignación, pero sobre todo de orgullo y aprobación.
Ji Wan no entendía de qué se reían esos chicos.
Ella entrecerró los ojos, encontrando a aquel chico tan guapo extremadamente interesante.
***
“¿Ah, te refieres a Li Jibai?” (Senior)
El estudiante senior, frunciendo el ceño, rápidamente identificó a la persona en cuestión por la descripción. – “No lo conozco.”
Ji Wan se mostró escéptica: “¿No lo conoces? ¿No estudias la misma carrera?”
“Es un alumno brillante admitido a través de un programa especial, especializado en astrofísica y no suele asistir a clase.” (Senior)
El tono del estudiante senior era algo rígido; no estaba claro si por celos o por otra razón. – “Las asignaturas de tercer año son demasiado fáciles para él; casi no nos vemos.”
“Compañero senior, ¿podrías enviarme una copia de su horario de clases?”
Ji Wan juntó las manos en un gesto suplicante. – “Por favor, por favor.”
Comprendiendo lo que Ji Wan quería, el alumno senior la miró con una expresión de profunda reserva.
“Puedo enviarte el horario de clases, pero será mejor que te mantengas alejada de Li Jibai.” (Senior)
“¿Por qué?”
“Porque él tiene…” (Senior)
El alumno senior se señaló la cabeza. “Algo anda mal con él. Además, si tratas de incitar a un alumno junior, podrías meterte en problemas legales, te aconsejo que te alejes de él cuanto antes.”
Ji Wan preguntó desconcertada: “Alumno junior? ¿Quién?”
El estudiante senior suspiró levemente, abrió en su teléfono la página de un premio de ciencias del foro del campus y se la entregó a Ji Wan.
El ganador era, efectivamente, Li Jibai. Al seguir desplazándose hacia abajo, su información personal indicaba claramente: [‘Li Jibai, nacido en 1995, reclutado especialmente para el Instituto de Física de la Universidad A en 2010, y ha recibido los siguientes honores…’]
Nacido en 1995, ingresó al Instituto de Física de la Universidad A, a los catorce años, así que este año tiene diecisiete…
‘¡Diecisiete años!’
Ji Wan siempre había supuesto que ese ‘guapo estudiante senior’ solo parecía joven, pero jamás imaginó que en realidad era dos años menor que ella: un auténtico menor de edad.
***
A Ji Wan no le interesaban especialmente las relaciones entre mujeres mayores y hombres más jóvenes, pero la apariencia y el temperamento de Li Jibai le resultaban demasiado atractivos; casi como si estuviera hecho a medida para su gusto estético.
Desde que regresó de la Universidad A, cada vez que cerraba los ojos, lo único que aparecía en su mente era la imagen de Li Jibai vistiendo una camiseta blanca, de pie junto a las cortinas blancas ondeantes, resolviendo fórmulas.
El sol de principios de verano era perfecto; los omóplatos del chico, delgados pero no frágiles, sobresalían ligeramente bajo su ropa; sus pestañas, un poco caídas, parecían dos alas de mariposa silenciosas, y un pequeño lunar bermellón adornaba el pliegue de su ojo… Su radiante belleza provocaba un aleteo en su corazón sin razón aparente.
Por suerte, diecisiete años no era demasiado joven; en unos meses ya sería adulto.
Ji Wan era una persona optimista, tras una lucha interna, comprendió sus sentimientos y decidió observar a Li Jibai durante un tiempo más antes de tomar una decisión.
Con la ayuda de su compañero senior, dedicó todo su tiempo libre a visitar el Departamento de Física de la Universidad A.
Poco a poco, notó que Li Jibai actuaba de forma realmente extraña en algunos aspectos.
Por ejemplo, solo caminaba en línea recta, las líneas de guía de la acera y las líneas blancas de la carretera eran las rutas de referencia para sus caminatas. Una vez, Ji Wan lo vio de pie, rígido, en medio de la acera, frunciendo el ceño, inmóvil durante cinco o seis minutos.
Ji Wan se acercó a investigar y descubrió que el pavimento estaba bloqueado por bicicletas aparcadas desordenadamente. Sin un camino recto, Li Jibai sintió una ansiedad pasiva e inexplicable, y en silencio cargó y movió las bicicletas.
Ji Wan ayudó a mover las bicicletas mal aparcadas, y solo entonces Li Jibai suspiró aliviado y continuó su camino.
“Gracias.” (Li Bai)
Esas fueron las primeras palabras que Li Jibai le dirigió a Ji Wan. Su voz era clara y melodiosa, como un manantial refrescante que acaricia sus oídos a finales de verano, haciendo que su corazón se acelere.
A partir de entonces, cada vez que Ji Wan caminaba por el sendero arbolado desde el Instituto de Física de la Universidad A hasta la cafetería, sin importar si se ‘encontraba’ con Li Jibai o no, despejaba instintivamente los obstáculos de la acera.
Ji Wan también notó que Li Jibai siempre aparecía puntualmente en la cafetería contigua al instituto de investigación a las 12:30 del mediodía, sentándose en su sitio habitual al fondo, junto a la ventana. Invariablemente elegía el menú de tres platos y una sopa de las ventanillas uno, dos y tres, sin excepción, incluso cuando en esas ventanillas ofrecían platos extraños como ‘pastel de luna salteado con fresas’, los comía igualmente, sin siquiera acercarse a la cuarta ventanilla.
Parecía que le disgustaba cualquier número que contuviera el “4.”
En una ocasión, Ji Wan vio su asiento reservado ocupado por dos parejas, dejando solo dos asientos libres en la mesa número 44 de al lado. Li Jibai se quedó de pie frente a la mesa 44 con su bandeja en la mano, con el ceño ligeramente fruncido y los labios apretados con fuerza.
Ji Wan le preguntó dos veces, preocupada, antes de que el hombre respondiera lentamente: “No me gusta este número. Parece dos dagas afiladas, muy peligrosas.”
Era la primera vez que Ji Wan oía decir que un número era peligroso, y no pudo evitar reírse, preguntándole: “¿Qué harías si te encontraras con este número en un problema de matemáticas?”
Li Jibai dijo con tono muy serio: “Eso es diferente; la física es especial.”
Era la segunda vez que Li Jibai le hablaba en tres meses.
Su lógica era extraña, pero a la vez entrañable.
***
“Como dice el refrán: ‘Una mujer que persigue a un hombre es como atravesar un velo fino’. Para ganarte el corazón de un hombre, primero debes ganarte su estómago.”
Sus compañeras de piso, comiendo semillas de girasol, le dieron un consejo a Ji Wan: “Primero debes mostrarle interés y cariño, hacerte notar todos los días y, de vez en cuando, prepararle una fiambrera casera. Eso se llama ‘influencia sutil’, y hasta un iceberg se derretirá y el día que dejes de contactarlo, se sentirá vacío y te buscará por iniciativa propia. ¡Así es como saldrá bien este asunto!”
Los ojos de Ji Wan se iluminaron.
¿Investigar sobre gastronomía? Eso era pan comido para ella.
La administración de la residencia universitaria era estricta y prohibía el uso de electrodomésticos de alta potencia, así que Ji Wan compró en secreto una olla arrocera de bajo consumo y una plancha eléctrica, y de vez en cuando preparaba cajas bento japonesas para llevar a la Universidad A. Por supuesto, ella pagaba la mayor parte de la factura de la luz y también dejaba una porción para sus compañeras de cuarto, pidiéndoles que cubrieran el gasto.
Al acercarse las vacaciones de invierno, una fuerte nevada cubrió Pekín durante la noche, transformando la ciudad en un inmaculado paraíso blanco y Li Jibai celebró su decimoctavo cumpleaños.
Ji Wan preparó meticulosamente una caja bento de arroz con carne de res y tortilla de huevo. El huevo, de un amarillo dorado, estaba coronado con las palabras ‘Feliz Cumpleaños’ escritas en salsa de tomate roja brillante, adornado con zanahorias en forma de corazón y salchichas fritas con forma de pulpo.
Ella colocó el almuerzo en un recipiente térmico y pedaleó durante quince minutos bajo el viento helado para llegar a la cafetería junto al instituto de investigación de la Universidad A antes de las 12:30, consiguiendo un buen sitio.
Poco después, Li Jibai apareció puntual, sosteniendo su bandeja, y se sentó en su sitio habitual.
Ji Wan le acercó la fiambrera que había preparado y le dijo con naturalidad: “Li Jibai, puedes comer la mía.”
Li Jibai comió en silencio, hojeando un grueso libro de astrofísica teórica, ajeno al bullicio a su alrededor.
Al no obtener respuesta, Ji Wan vertió con rapidez y delicadeza el arroz con tortilla en su plato.
Li Jibai, absorto en su libro, cogió inconscientemente un trozo con los palillos y se lo llevó a la boca, pero se detuvo, sorprendido.
Tras un instante, dirigió la mirada, algo desconcertado, al arroz con tortilla dorada que parecía haber aparecido de la nada en su plato.
La escritura en inglés hecha con kétchup estaba un poco borrosa, pero la forma aún se distinguía. Cálido y fragante, tenía un sabor tierno y delicioso, completamente diferente a la comida de la cafetería, casi derritiéndose en su boca.
Ji Wan sonrió, sus ojos se arrugaron formando medias lunas, y se inclinó hacia él, diciendo: “Feliz cumpleaños, Li Jibai.”
Li Jibai giró la cabeza, mirándola fijamente durante un largo rato, tanto que el corazón de Ji Wan se aceleró y sus mejillas se sonrojaron, antes de preguntar lentamente: “¿Quién eres?”
“…”
Ji Wan sintió como si le hubieran echado un balde de agua fría encima; la fiebre desapareció por completo.
En los últimos seis meses, Ji Wan había orquestado al menos diez ‘encuentros casuales’, saludando a Li Jibai con entusiasmo y proactividad en cada ocasión.
¡Más de diez veces! Incluso el perrito amarillo del césped de la Universidad A la reconoció, pero Li Jibai ni siquiera recordaba su nombre.
Ji Wan se sentía a la vez divertida y exasperada, rápidamente se recompuso, se aclaró la garganta y se presentó de nuevo: “Hola, me llamo Ji Wan. Ji como de estación y Wan, como de gentileza. Soy estudiante de segundo año de medicina en la Universidad B, que está cerca.”
Li Jibai seguía desconcertado y preguntó con frialdad: “¿Cómo sabes mi fecha de cumpleaños?”
“Tu información personal está en el foro de la Universidad A.”
Ji Wan sonrió radiante, parpadeó y preguntó: “¿Está rico el arroz con tortilla? Te volveré a cocinar, ¿de acuerdo? No comas más en la cafetería. ¿No te has dado cuenta de que a nadie le gusta pedir comida por esas ventanillas?”
“¿Por qué?” (Li Bai)
“¿Por qué qué?”
“¿Por qué quieres cocinar para mí?” (Li Bai)
Li Jibai la miró con sus hermosos, oscuros y obstinados ojos, preguntando con calma: “No somos cercanos, y no hemos forjado una relación profunda. ¿Por qué quieres cocinar para mí?”
Los ojos ligeramente rasgados de Ji Wan se curvaron levemente, y con una suave voz que denotaba la timidez propia de las chicas jóvenes, reunió valor y dijo: “Porque… creo que me gustas un poco.”
La expresión de Li Jibai no mostró ni pizca de emoción.
Él dijo “Oh”, bajó la cabeza para tomar el arroz con tortilla de su plato y añadió: “No necesito tu cariño.”
“…”
Comunicarse con Li Jibai requería un corazón fuerte, Ji Wan finalmente comprendió por qué, a pesar de su atractivo, ninguna chica se atrevía a acercarse a él.
Ella lo miró de reojo, animándose a sí misma en secreto.
No importaba si él no necesitaba su afecto, con tal de que necesitara su comida. Pobre chico guapo, seguro que llevaba demasiado tiempo sufriendo con la comida de la ventanilla número tres, ¿verdad?
Los genios son difíciles de conquistar. Desde el paladar hasta el corazón, un acercamiento gradual es la mejor estrategia.
***
Siempre que tenía tiempo libre, Ji Wan solía ir a la cafetería de la Universidad A.
Li Jibai era guapo y un genio excepcional en el departamento de física; Ji Wan no era la única chica secretamente enamorada de él. A veces, si llegaba un poco tarde, otras chicas ocupaban su sitio en la cafetería intentando acercarse a él, y Li Jibai las ignoraba, pero tampoco las rechazaba, parecía aparentemente indiferente a todo lo que le rodeaba, dedicando toda su atención a la física.
Eso enfureció a Ji Wan, quien siempre llegaba una hora antes para asegurarse de que nadie más ocupara su lugar.
La primavera dio paso al otoño, la nieve se derritió y los sicomoros que se veían desde la ventana se marchitaron para luego reverdecer.
Una a una, las chicas que rodeaban a Li Jibai se marcharon cabizbajas, pero Ji Wan permaneció a su lado, lloviera o hiciera sol, sonriendo mientras le entregaba una caja bento cálida y exquisita, hecha principalmente con carne de res y muslos de pollo comprados para practicar disección, matando dos pájaros de un tiro.
Con el tiempo, incluso los compañeros de clase de Li Jibai reconocieron a Ji Wan. Cada vez que la veían venir, automáticamente le cedían sus asientos, sonriendo y preguntando: “Ji Wan, ¿vienes a traerle otra caja bento a nuestro Xiao Bai?”
“Sí.”
Su gusto por él siempre fue franco, claro y optimista.
Eso provocó que un grupo de hombres suspirara: “¡Ay, Xiao Bai no sabe la suerte que tiene! A diferencia de nosotros…”
Ji Wan sonrió, observando a Li Jibai comer su almuerzo mientras resolvía problemas de física, con una expresión de satisfacción en los ojos.
Ella sentía cómo la distancia entre ellos se acortaba poco a poco.
Desde que intercambiaron información de contacto, Li Jibai y ella ya no limitaban sus encuentros a la ruidosa cafetería, sino que él la llevaba a la biblioteca subterránea junto al instituto de investigación: su escondite secreto, donde solía pasar el día entero sin ser molestado.
El clima de verano era impredecible. Cuando Ji Wan y Li Jibai salieron de la biblioteca subterránea, comenzó un aguacero torrencial, y el aire se llenó de un olor húmedo y terroso.
Li Jibai sacó un paraguas plegable azul oscuro de su mochila y se giró para preguntarle a Ji Wan: “¿Trajiste paraguas?”
Los ojos de Ji Wan se iluminaron al pensar que ese cabeza hueca por fin había entrado en razón, y se apresuró a decir: “No, no traje.”
Li Jibai asintió con la cabeza, sacó su teléfono para consultar el tiempo y le dijo: “Esta lluvia probablemente durará media hora, puedes esperar a que pare de llover antes de irte.”
‘¡Eh!’
‘¡Quería que me llevaras, no que me dieras el pronóstico del tiempo! ¡Ten un poco de romanticismo, ¿vale, Xiao Bai?’
Ji Wan sintió una oleada de frustración y llamó a la persona que estaba a punto de irse con un paraguas: “¡Espera, Li Jibai!”
Li Jibai se giró para mirarla. El joven bajo la lluvia tenía una figura atractiva y unos ojos brillantes como la primavera.
Ji Wan soltó: “¿Podría… compartir paraguas contigo para volver?”
Li Jibai miró su paraguas, luego a ella.
“Este paraguas no es lo suficientemente grande para dos personas; te vas a mojar.” (Li Bai)
El tono, casi de preocupación, llenó de alegría a Ji Wan.
“¡No pasa nada, no pasa nada! Soy bajita, no ocuparé mucho espacio.”
Li Jibai dejó de hablar, esperó un rato bajo la lluvia y luego preguntó con voz baja y profunda: “¿Entonces por qué no vienes?”
‘¿Por qué no vienes?’
‘¡Ahhhhhh!’
El corazón de Ji Wan se elevó hasta el cielo; incluso las gotas de lluvia parecieron brillar. Bajó las escaleras de un salto, tan ligera como un gorrión, y se metió bajo el borde de su paraguas.
Pero pronto, la alegría de Ji Wan se desvaneció.
Li Jibai era demasiado alto; el borde del paraguas quedaba muy lejos de su cabeza, ofreciéndole poca protección contra la lluvia, además, la mayor parte de sus hombros estaban expuestos a la lluvia, y se empapó por completo tras solo unos pasos.
Li Jibai era alto y de piernas largas, y caminaba rápido, sin intentar seguir el ritmo de los demás. Ji Wan tropezaba, con la lluvia salpicándole la cara y empapándole los zapatos, dejándolos pesados y pegajosos.
No podía seguirle el paso; la distancia entre ellos aumentaba, pero Li Jibai no miraba atrás.
La lluvia era intensa, incluso más intensa que cuando Yiping fue a pedirle dinero para sus gastos. Ji Wan se quedó allí, despeinada, viendo a Li Jibai alejarse, paraguas en mano, con el corazón húmedo y frío como si la lluvia la hubiera empapado.
Li Jibai nunca respondía a sus alegrías ni a sus tristezas, siempre avanzando solo, dejándola muy atrás.
Perseguir a alguien así era agotador y por primera vez en su vida, Ji Wan consideró rendirse.
De vuelta en su residencia de la Universidad B, Ji Wan se resfrió y enfermó.
Primero tuvo fiebre, luego casi desarrolló neumonía, tosiendo durante casi una semana antes de recuperarse.
Durante su enfermedad, Li Jibai nunca se puso en contacto con ella, ni siquiera le envió un mensaje de preocupación, a pesar de que… llevaban mucho tiempo intercambiando contactos de WeChat.
¡La idea de que ‘sentiría un vacío por dentro y que por eso tomaría la iniciativa de contactarla’ era completamente falsa!
Ji Wan se sintió un poco decepcionada y triste, preguntándose si se había dejado cegar por el amor; persiguió a Li Jibai, solo para descubrir que había pasado un año o dos y él no la había tomado en serio en absoluto.
Ji Wan no recibió ningún mensaje de Li Jibai, pero sí la invitación del estudiante senior.
Había un lago artificial en el campus de la Universidad A, donde las hojas de loto estaban en plena floración, sus reflejos brillaban en el agua.
El estudiante senior había oído una noticia de otra persona y le dijo a Ji Wan con tono serio: “Li Jibai tiene síndrome de Asperger (SA), no malgastes tu energía en él.”
Ante eso, Ji Wan no se sorprendió demasiado.
El mes anterior, había consultado con un profesor del departamento de psiquiatría de la facultad de medicina, sospechando que Li Jibai probablemente sufría de síndrome de Asperger leve, lo que explicaría su comportamiento inusual y estereotipado.
Las palabras del estudiante senior confirmaron claramente su sospecha.
Ji Wan nunca había tenido una relación amorosa normal, y mucho menos un comienzo tan infernal.
Por eso tampoco había ido a ver a Li Jibai desde que se recuperó de su enfermedad. El síndrome de Asperger tenía cierta probabilidad genética, y nadie lo sabía mejor que ella, una futura estudiante de medicina.
Aunque el matrimonio y los hijos aún estaban lejos, la razón le decía que debía tomar una decisión con cuidado.
El estudiante senior se acercó inconscientemente, consolándola: “Es mejor terminar con esa relación cuanto antes; para que no te arrastre a la ruina de por vida.”
“Fui yo quien lo persiguió. ¿Qué es eso de arrastrarme a la ruina?”
A Ji Wan le disgustaba la forma en que el estudiante senior trataba a Li Jibai; era una extraña mezcla de celos y un toque de hostilidad.
El estudiante senior la miró fijamente durante un largo rato, su nuez de Adán subía y bajaba varias veces, antes de finalmente tomarle la mano y decir: “Ji Wan, ya no te gusta, quédate conmigo. Yo… ¡Tú me gustas!”
Ji Wan se sobresaltó e instintivamente intentó apartar la mano, pero él la sujetó con fuerza, acercándose aún más.
Solo pudo levantar la mano para bloquear su hombro, impidiendo que se acercara más, y preguntó con rigidez: “¿Cuándo pasó esto? ¿Por qué tan de repente?”
“Hace mucho tiempo, pero no me había dado cuenta antes.”
El estudiante senior se ajustó las gafas con un dedo y dijo con seriedad: “Te di la información sobre Li Jibai para que te rindieras como esas otras chicas. Comparándome con Li Jibai, entenderías mis virtudes. ¿Quién lo hubiera imaginado…?”
‘¿Quién hubiera imaginado que su persecución duraría dos años enteros?’
Ji Wan sonrió con incomodidad: “Pero recuerdo que tenías novia antes.”
“Eso no cuenta. La traje aquí a propósito para molestarte.”
El rostro del estudiante senior se sonrojó y explicó con rigidez: “Durante los últimos dos años, no he pasado un solo día sin arrepentimiento.”
‘¿De qué sirve el arrepentimiento? ¿Acaso esa inocente exnovia merecía ser usada como carne de cañón?’
Una brisa fresca susurraba junto al lago, alborotando el cabello del estudiante senior.
Ji Wan miró sus sienes ligeramente calvas y guardó silencio.
***
“Oye, Xiao Bai, ¿no es esa Ji Wan?”
Su compañero le dio un codazo a Li Jibai y señaló hacia la orilla junto al lago, bajo la sombra de los árboles: “¡Oye, alguien está intentando robarte a tu novia descaradamente!”
Li Jibai siguió la mirada de su compañero y vio ramas de sauce meciéndose junto al lago y a un hombre con gafas, que le resultaba algo familiar, sosteniendo la mano de Ji Wan y hablándole con seriedad.
La otra mano de Ji Wan descansaba afectuosamente sobre el hombro del hombre.
Li Jibai se detuvo, no dijo nada y continuó caminando con la cabeza baja.
Eran casi las 12:30 y aún tenía que ir a la cafetería a almorzar.
¿Conseguiría siquiera algo de comer hoy?
¡Con un golpe seco, chocó accidentalmente contra una bicicleta que le bloqueaba el paso! ¡Le dolió muchísimo la rodilla!
Su compañero lo ayudó rápidamente a levantarse, exclamando: “¡Oye, ¿de quién es esa bicicleta aparcada? ¿Es que no tienen ni pizca de civismo?!”
Li Jibai se quedó allí de pie, con una mano agarrando la correa de su mochila y la otra en el bolsillo, con el ceño fruncido mientras miraba fijamente la bicicleta que le bloqueaba el paso.
Su camino estaba bloqueado; no podía cruzar.
¿Qué hacer? No podía cruzar.
Iba a llegar tarde a la cafetería; Ji Wan lo estaba esperando para comer juntos.
No, Ji Wan no lo esperaría.
Ji Wan estaba con ese hombre; ella incluso comía con él…
Finalmente, su amigo notó que algo andaba mal y exclamó: “Xiao Jibai, ¿qué te pasa? ¡Tienes un aspecto terrible!”
***
Ji Wan rechazó cortésmente las insinuaciones de alumno senior.
Pensó que aún no podía olvidar a Li Jibai.
Hay un dicho en internet que dice: ‘No te metas con alguien demasiado guapo cuando eres joven.’
Dudó durante mucho tiempo, pero finalmente decidió ver a Li Jibai, solo para poner fin a su amor no correspondido.
Si él seguía sin percibir sus sentimientos, entonces se daría por vencida.
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