- La princesa lo sabe todo (2)
Para ir desde la sala de teletransportación del tercer nivel a otras cumbres, tenían que escalar los acantilados o usar la tirolesa. Serena pensó que Uno y Tres podrían tener miedo de la tirolesa, pero se preocupó en vano.
—¡Guau!
—¡Kyahaha!
Uno rió a carcajadas mientras se deslizaba por la tirolesa mágica. Tres, que había estado nerviosa todo el tiempo, soltó gritos de alegría al recorrerla. No tuvieron demasiado miedo al caminar sobre la tabla e incluso cruzaron el puente colgante con una sonrisa.
‘¿Soy la única que tiene miedo, o es que ellas no le temen a nada?’
La pregunta de la princesa pronto fue respondida.
—Todos aprendimos a hacer acrobacias. Las venimos ensayando desde que éramos unos morritos.
—Uno-Unnie se especializa en malabares y funambulismo*, ¡y yo soy buena en monociclo y metiéndome en cajas! ¡Soy realmente buena en eso, sin mentiras! Aunque no era un truco muy popular…
Nota de traducción: El funambulismo es el arte de caminar sobre una cuerda, un alambre o una cinta delgada suspendida a cierta altura.
—Dos sabe equilibrar una pelota sobre su nariz y cruzar una cuerda floja transformado en oso. Pero la cuerda no aguantaba el peso del oso, así que ese truco fue eliminado de la lista de actuaciones.
Uno y Tres eran delgadas, puros huesos, pero su fuerza de agarre, resistencia y sentido del equilibrio eran mejores que los de la persona promedio.
—Tienen algunas habilidades básicas. No se van a morir solo por caminar… Señorita.
Olive consideró que tenían más potencial que un novato recién salido del campo.
—Princesa. Este lugar es bueno… Señorita.
—Muy bien. Yeong, atrae al cóndor.
Tres, al ver un cóndor del laberinto volando cerca, parecía que iba a vomitar.
—P-p-princesa. De verdad que no sé cómo domar monstruos. Sin mentiras. Lo digo en serio.
—Por ahora lo intentaremos, y si fallas, nos retiraremos. No te preocupes demasiado.
Tres frunció el ceño. No se atrevió a protestar ante la princesa, su benefactora, así que se tragó lo que realmente quería decir.
—Princesa… ¿De veras no hay bronca con que la Tres no pueda domar monstruos?
—No pasa nada. Aunque no podrá explorar el laberinto, hay mucho que hacer ayudando a Lavender en el vestíbulo, así que no creas que sería inútil.
Serena evitaba pullear gente porque no había garantía de que aparecería a alguien con sentido común y ética básica, pero siempre se agradecen las manos extra. Tres frunció un poco menos el ceño al oír que había muchos trabajos ocasionales.
—Entonces, ¿cómo puedo domarlo?
La princesa parpadeó lentamente con su único ojo.
‘¿Por qué me preguntas eso?’
Serena dirigió su mirada hacia la guía, que ya había visto domadores de monstruos antes. Olive se encogió de hombros.
—¿Cómo iba a saberlo? ¿Señorita?
La frente de Tres, que antes no estaba fruncida, volvió a arrugarse.
—¡Dijiste que viste a alguien domesticar monstruos! ¿Mentiste?
—Dije que lo vi, pero nunca dije que me hubieran dicho cómo domesticarlos. Eso es un secreto profesional.
—¿Entonces qué hago?
—¿Intentas domesticarlos como si fueran un perro o un gato?
‘Está siendo dura porque no es su problema.’
Lamentablemente, la princesa tampoco tenía nada que decirle a Tres. Sin embargo, Serena se mostraba segura, observando las cuatro estrellas (una amarilla, dos transparentes y una gris) que flotaban sobre el brillante cabello rojo de la chica.
—Aunque no puedas domar monstruos, tienes un gran talento, superior al de muchos otros. Aunque aún no lo sepas, yo sí lo sé.
El bonito rostro de Tres, que había estado permanentemente frunciendo el ceño, se iluminó un poco.
—Jeje, la princesa me mira con tanta amabilidad. Es muy agradable, sin mentiras.
Tres se sonrojó y contorsionó su cuerpo, tal como lo había hecho frente a Philia.
‘Por mucho que la mire, no es adulta. Como era de esperar, las edades que figuran en esos papeles deben ser falsas.’
Era muy probable que los documentos de Tres hubieran sido falsificados para venderla como concubina a un hombre rico o noble, dado su bonito rostro.
En cualquier caso, la chica parecía haberse envalentonado gracias a la fundada convicción de Serena. Los profundos ojos azules de Tres brillaban de determinación mientras miraba fijamente al Cóndor del Laberinto.
—¡Ven aquí!
Si iba a venir solo porque se lo habían ordenado, no sería un monstruo, sino un perro callejero del barrio. Pero el Cóndor del Laberinto, que volaba a gran altura, dio vueltas lentamente y apuntó con su pico a la chica pelirroja.
—¡Pyaaaaak!
Y entonces se desplomó, como si tuviera la intención de atacar a su presa, sumando la velocidad de su caída a su poder de ataque.
—¡Kyaaaah! ¡Para! ¡Para!
Una arquera con una puntería perfecta la esperaba a su lado, pero Tres desconocía la destreza de Yeong. La chica pelirroja gritó y se escondió tras su hermana.
—¡Unnie! ¡Corre!
—¡Tres! ¡Abre los ojos!
—¡Corre! ¡Corre rápido!
—No, parece que funcionó. El pájaro calvo…
Uno dijo con rostro inexpresivo, como si no pudiera creer lo que había visto.
—El pájaro calvo se paró. No presiento ninguna mala intención de su parte.
El Cóndor del Laberinto, que se precipitaba hacia la chica pelirroja que lo había llamado, se detuvo repentinamente en el aire. El monstruo mantuvo su baja altitud y sobrevoló al grupo. Uno afirmó no haber sentido ninguna hostilidad por parte del cóndor.
‘Lo logró.’
Serena se dio cuenta de que Tres había tenido éxito de una manera diferente. Una de las estrellas transparentes en su cabeza se llenó de amarillo.
‘Las estrellas se llenan y se vacían dependiendo del poder del monstruo domesticado.’
—Tres. Has domado al Cóndor del Laberinto. No tengas miedo, y mira lo que has hecho.
—¡Asombroso!
Uno abrazó con fuerza a su hermana, que se escondía tras ella. Tres miraba al cielo con expresión desconcertada, acurrucada en los brazos de su hermana. Le costaba creer que alguien tan pequeña como ella hubiera domado a un monstruo colosal capaz de aplastarle el cuerpo entero con un solo pie.
—¿Ven aquí…?
Ante la orden vacilante de Tres, el Cóndor del Laberinto volvió a descender.
Aleteo, aleteo.
El cóndor del laberinto aterrizó cerca del grupo de la princesa, levantando una nube de polvo. No los atacó ni mostró hostilidad. En cambio, se acicaló las plumas con el pico y levantó una pata con garras para rascarse el cuello.
—¡Guau! ¡Guau, guauuu! ¡Guau!
Tres seguía exclamando con admiración, como si aún no pudiera creer que lo hubiera logrado. Incluso Serena, que se había mostrado segura tras ver las estrellas de la chica, también se sorprendió un poco.
‘No pensé que lo domesticaría tan fácilmente.’
En los videojuegos que jugaba en su vida pasada, para domesticar monstruos había que reducir su salud, atraparlos en bolas especiales o alimentarlos con comida especial. ¿Quién se habría imaginado que un cóndor podría ser domesticado simplemente con que alguien le dijera ‘Ven aquí’?
Serena, Uno y Tres se sorprendieron mucho, pero las reacciones de Olive y Yeong fueron poco entusiastas. Yeong simplemente miró fijamente al cóndor, sin bajar la guardia, y Olive tenía una expresión aburrida, como si ya lo esperara.
—No te sorprende.
—No sabía cómo domesticarlos, pero oí que las bestias del laberinto son fáciles de domesticar… Señorita.
Olive sonrió.
—Porque son estúpidos.
—¿Qué más da si son tontos? Al final de cuentas, le hacen caso a la Tres.
Uno, curiosa por ver al monstruo de cerca, se acercó al cóndor y le extendió la mano.
—¡Uno-Unnie! ¡Es peligroso!
—No siento que sea un enemigo.
Uno, mientras acariciaba el pico puntiagudo del cóndor, dijo que no sentía ninguna hostilidad en absoluto.
—¡Ay, güey, está bien picudo! Si me llegara a dar un picotazo, me muero ahí mismito.
—¿Es realmente dócil?
Tres, que lo había domesticado pero aún no estaba segura, se armó de valor y extendió la mano hacia el cóndor, que bajó la cabeza para que la chica lo acariciara. Una sonrisa se dibujó en los labios de Tres al tocar la cabeza calva del cóndor.
—Jeje, lo he domesticado, sin mentiras.
La sensación de logro y felicidad por su éxito fue inmensa, proporcional a la tensión que había sentido durante todo su camino hacia el tercer nivel. Tres, expresando abiertamente sus emociones desbordantes, le informó a Serena.
—¡Princesa! ¡He domesticado a un monstruo!
—Sí. Muy bien hecho.
—¡La princesa tenía razón! ¡Yo también tenía algo que se me daba bien! ¡No soy una inútil!
Tres extendió los brazos y los agitó como si se hubiera convertido en un pájaro.
—¿Puedo montarme en él y volar por el cielo?
—Bueno. Montar en pájaros no es cómodo. No recomiendo montar en uno.
La princesa, que había montado en un pollo del laberinto y había recorrido todo el quinto nivel, le dio consejos basados en su experiencia. Aunque en realidad no había volado, el corazón de Tres se llenó de emoción como si estuviera surcando el vasto cielo.
‘¡Con esto, tendré éxito incluso después de salir del laberinto!’
Antes de caer en este laberinto, Tres no podía dormir preocupada por su futuro. Temía volver a ser una carga porque no sabía cantar ni bailar.
Pero ahora tenía una forma segura de ganarse la vida. Su talento para domar bestias le sería útil tanto dentro como fuera de los laberintos. Y todo esto gracias a la Princesa, que había descubierto el verdadero talento de Tres, pues de alguna manera lo sabía todo.
‘¡Caer en el laberinto fue una lástima, y la muerte del líder fue aterradora! Pero la enfermedad de Cuatro tiene cura y no moriremos.’
—¡Princesa! ¡Voy a trabajar muy, muy, muy duro! ¡Sin mentiras! ¡Domaré a todos los monstruos!
Los ojos de Tres brillaban como si fuera a domar a todos los cóndores del laberinto que volaban en el cielo.
Era bueno soñar en grande. Serena aplaudió, apoyando el sueño de Tres.
* * *
Después de eso, Tres logró domesticar a otro monstruo, un murciélago laberíntico. Al parecer, había un límite en la cantidad de monstruos que podía tener: dos era el máximo que podía capturar a la vez.
‘Pero sigue siendo una 2 estrellas. Parece que la calidad importa más que la cantidad cuando se trata de monstruos.’
Mediante diversos experimentos, se confirmó que los monstruos que Tres había domesticado, al igual que las criaturas invocadas, incluso obedecían órdenes que amenazaban sus propias vidas.
‘Sin embargo, un monstruo poderoso podría desobedecer las órdenes. Necesitamos experimentar más.’
Se reveló toda la información considerada importante. Decidida a averiguar el resto más tarde, Serena anunció su intención de regresar al vestíbulo.
—Princesa. ¿Tenemos que dejarlos atrás?
Tres no podía apartar la vista del cóndor y del murciélago, pues parecía haberse encariñado con los monstruos que había domesticado por primera vez.
—Entiendo que la mayoría de los monstruos no pueden moverse entre pisos.
Cuando Serena miró a los aventureros del laberinto, Olive ladeó la cabeza.
—¿Hmm? Bueno, el domador de bestias que vi se llevaba a los monstruos que domesticaba incluso fuera del laberinto y los iba alternando de vez en cuando… Señorita.
Yeong, que no había dicho ni una palabra en todo el día, asintió como para confirmar las palabras de Olive.
—¿Pero para qué los quieres? El vestíbulo es pequeño y está sucio, y lo único que aportarán estos tipos son plumas y caspa. ¿No tendrán también chinches y pulgas?
Olive entrecerró los ojos con recelo.
—¡No son ‘estos tipos’! ¡El cóndor es Con, y el murciélago es Murci! ¡Los lavaré!
Tres abrazó al Murciélago del Laberinto, que yacía incómodamente en el suelo en lugar de estar boca abajo en el techo.
—¡Yo me encargaré de ellos! ¡Les daré de comer, los bañaré y limpiaré sus excrementos! ¡Sin mentiras!
Antes de que Serena pudiera abrir la boca, alguien la interrumpió.
—¡Tres! ¡Mira nomás el tamañote de estos bichos! Van a tragar un buen y van a hacer un cagadero. ¡Olvídalo, no hay forma de que nos los llevemos!
—¡Pero! ¡Esto podría haber sido solo buena suerte, y tal vez no pueda domar más monstruos la próxima vez!
—¡Si la Princesa ya dijo que te sobra talento, es por algo! ¡Vas a ver que todo va a salir rebién!
Serena organizó sus ideas y luego expuso su conclusión.
—No puedes llevarte a los dos. Llévate solo al cóndor para confirmar si las bestias mágicas domesticadas pueden ir a otros pisos.
‘Nada de murciélagos. Dan miedo.’
El miedo que le dejó la pandemia que asoló el mundo en su vida pasada parecía estar impreso en su alma, negándose a desaparecer incluso después de la reencarnación.
Ante la severa orden de la Princesa, Tres, entre lágrimas, se despidió de Murci.
Murci, ahora libre de su control, salió volando como aliviada y quedó colgada boca abajo del techo de la cueva.
—¿Si liberas a un monstruo domesticado, no ataca? El domador de bestias que vi mataba a todos antes de liberarlos porque no quería ser atacado.
Olive, a quien no le había sorprendido que Tres domesticara a los monstruos, abrió mucho los ojos esta vez, sorprendida.
—Mmm~ Debe tener más talento que ese tipo. ¡Ay, qué envidia me da!
Olive les revolvió el pelo a Tres y Uno, que eran de baja estatura como ella, y entró en la sala de teletransportación.
El Cóndor del Laberinto llegó sano y salvo al primer piso, siguiendo a su domadora. Serena tranquilizó a las personas que permanecían en el vestíbulo y que habían entrado en pánico al ver al monstruo, e instó a Yeong a mantenerse alerta para su seguridad.
‘Ahora tengo que ir a buscar a esos tres tipos.’
La princesa estaba a punto de seleccionar el sexto nivel en la sala de teletransportación cuando Olive se quedó allí, en lugar de ir al vestíbulo. Yeong detuvo sus pasos y, con cierta vacilación, se dirigió al vestíbulo solo después de ver el gesto tranquilizador de la princesa.
—¿No vas a descansar?
—Tengo algo que preguntarle a la Princesa~
Serena esperó la pregunta de la guía sin avanzar al sexto nivel.
—Princesa, parecías muy segura de que los niños que conocimos esta vez tenían mucho talento. ¿Acaso Dios también te lo dijo… señorita?
Olive intentó poner a prueba a la princesa por primera vez en mucho tiempo. Serena respondió vagamente, igualando la impertinencia de la guía.
—Bueno. ¿Qué respuesta esperas?
—Estaría bien oír que te lo dijo, y estaría bien oír que la Princesa tiene buen criterio~ ¡Pero lo que realmente quiero preguntar es…!
Olive miró a Serena, con sus ojos verdes y redondos brillando.
—¿Y yo? ¿Tengo talento a los ojos de la Princesa?
Serena pensó en cómo Olive había estado envidiando los talentos de Uno y Tres todo el tiempo.
‘Como mucho, tienen 4 estrellas, y eso contando las grises. Ella misma es una 5 estrellas, solo le falta equipamiento.’
Sin embargo, Serena solo podía pensar eso porque podía ver la clasificación estelar de los miembros de su grupo. A menudo, la gente desconoce sus propios talentos, e incluso si confían en sus habilidades, a veces se ponen ansiosos.
Como líder del equipo de exploración del Laberinto de Hudgee, dijo Serena.
—¿No te lo dije?
Ella respondió sinceramente a la guía, que estaba muy preocupada.
—Eres la guía suprema.
La princesa no esperó la respuesta de Olive y seleccionó el sexto nivel del círculo de teletransportación.

