serena

SLM – 156

  1. Control de plagas (4)

 

‘Ya veo. Ahora lo entiendo.’

 

La princesa finalmente comprendió la clara diferencia entre una estrella incolora y una gris.

 

‘Una estrella transparente es una cuestión que se puede resolver de inmediato. Como con el equipamiento.’

 

Mientras Ralph sostenía una lanza, era un escudero de 1 estrella, pero equipado con espada y escudo, era un caballero de 3 estrellas.

 

‘Una estrella gris necesita un catalizador especial para transformarse en una amarilla.’

 

El detonante sería diferente para cada persona. Podría ser una cuestión de entrenamiento o, como en el caso de Cuatro, una habilidad latente que no se ha desarrollado por falta de una educación adecuada.

 

‘Entonces, ¿podrá Philia convertirse en una 5 estrellas si encuentra un catalizador?’

 

¿Qué talento oculto podría tener la bella doncella de la princesa? Serena pensó un instante en las cuatro estrellas grises sobre la cabeza de su amiga, pero luego descartó la idea. Por ahora, cuidar de la niña que había descubierto su talento era la prioridad.

 

—¿Un paciente con exceso de maná interno logró completar el ritual al primer intento?

 

Los ojos de Gray se abrieron de par en par por la incredulidad, a pesar de haber presenciado todo el proceso él mismo. Ignorando al viejo joven sorprendido, Serena felicitó a Cuatro, quien miraba nerviosamente a los adultos.

 

—Felicidades por dar tu primer paso como maga.

 

—Tos. ¿Maga? Tos. ¿Yo, en serio?

 

—Sí. Dependiendo de cuánto te esfuerces, puedes convertirte en maga.

 

Era una de las profesiones más codiciadas. Esto era cierto en la mayoría de los mundos de fantasía, pero especialmente en este, debido al método para adquirir magia, ser mago era un símbolo de riqueza, poder, talento y éxito.

 

—¿Conque entonces ya la libramos? ¿Cuatro ya va a estar buena y sana?

 

—¿Se recuperó con magia, sin mentiras?

 

—¿Graaugh?

 

Los Hermanos Numerados estaban más preocupados por la recuperación de su más joven que contentos de que se hubiera convertido en maga.

 

—Por supuesto que no. Todavía no ha aprendido ni un solo hechizo. Incluso si de alguna manera logre dominar la magia básica de primer nivel, el problema es el futuro… Ugh.

 

Gray, recuperando tardíamente la compostura, les contó a los Hermanos Numerados la dura realidad y gimió.

 

—No pensé que lo lograría de inmediato. En ese caso…

 

Los ojos de Gray, que habían estado mirando a la niña débil y frágil que podía morir en cualquier momento con la mirada amable de un anciano, se volvieron ligeramente penetrantes.

 

—Si esto es así, la princesa y el equipo de exploración deberán llegar al piso 30 lo antes posible.

 

—¿Eh? ¿Por qué?

 

Serena no podía entender las palabras del viejo joven.

 

La guía, que estaba tumbada sobre su cápsula observando toda la escena, levantó la mano con entusiasmo.

 

—¡Yo, yo! ¡Yo sé la respuesta! ¡Es por culpa del equipo maldito! ¡Señorita!

 

—¿Equipo maldito?

 

—Una vez que llegas al piso 30, empiezan a aparecer extrañas herramientas mágicas, como si les faltara un tornillo. ¡Como un escudo que hace que tus defensas sean súper resistentes pero ralentiza tus pies, o una espada que te hace más fuerte pero te impide usar magia… Señorita!

 

Serena lo entendió de inmediato.

 

—¿Quieres darle a Cuatro un objeto mágico maldito para disminuir su maná?

 

—Sí. Con eso, lanzar hechizos le resultará mucho más fácil.

 

‘¿No tenemos ya uno?’

 

Había una herramienta mágica que no debilitaba la magia, pero consumía una cantidad significativa de maná. Serena sacó el cuerno que llevaba atado a la cintura.

 

—¿Esto no funcionará?

 

‘Es imposible que Gray se haya olvidado de la trompeta, ¿verdad?’

 

Tal como pensaba Serena, no se había olvidado del Cuerno de Invocación de Goblins, pero parecía preocupado.

 

—Le resulta difícil usarlo en su estado actual.

 

—¿No debería simplemente soplarlo?

 

Serena le entregó el cuerno a la niña, quien intentó soplarlo con todas sus fuerzas, tal como le había dicho la princesa, pero…

 

Pff.

 

—¡Tos! ¡Ugh! ¡Tos, tos! ¡Uf!

 

No era falta de maná, sino falta de capacidad pulmonar lo que le impedía tocar el cuerno, provocando que Cuatro tosiera. No solo su piel, sino también sus órganos internos se habían debilitado por el exceso de maná, por lo que no estaba en condiciones de tocar el cuerno.

 

—¡¡¡Tos!!!

 

Cuatro tosió tan fuerte que vomitó sangre. Fue un alivio que la sangre proviniera de una herida abierta en la garganta y no de sus órganos internos. Serena le dio unas palmaditas en la espalda a la pequeña, llena de remordimiento.

 

‘¡Maldita sea! No dijo que era difícil sin motivo.’

 

El viejo joven, con su aire de veterano, sabía lo que hacía. Era como cuando Lavender le daba un masaje a alguien. Serena decidió que nunca más cuestionaría la opinión de un experto a menos que tuviera una razón sólida o estuviera completamente segura.

 

—Tos. Estoy bien sin una herramienta mágica. Tos. ¡Trabajaré duro!

 

—Eso es obvio, pero necesitas una herramienta mágica para contener tu maná. Abandona la idea de que, solo porque puedes recoger un balde de agua de un río, puedes usar otro tipo de magia.

 

Cuando Gray habló con severidad, Cuatro retrocedió y jugueteó con sus dedos.

 

—Es solo una niña pequeña, no seas tan duro con ella.

 

—Tos. No soy tan joven. Tos.

 

—Como mucho, tiene cinco años.

 

—Tos. ¡Tengo ocho años!

 

Ante las palabras de Cuatro, incluso Yeong, que estaba puliendo su lazo en un rincón, levantó la cabeza.

 

—¡Dios mío! ¡Cuánto hambre habrán dejado pasar a esta niña!

 

—Voy a preparar más gachas.

 

Pensar que Cuatro, a quien habían calculado que tenía cuatro o cinco años, en realidad tenía ocho. Serena se estremeció ante la atroz crueldad del líder de la compañía que dejaba morir de hambre a niños en crecimiento, y miró a los demás Hermanos Numerados.

 

—¿También ustedes son mayores de lo que aparentan?

 

—Como la Cuatro es bien de luces, ella sí lleva la cuenta de su edad, pero nosotros andamos bien perdidos. Yo de seguro ya pasé de la mayoría de edad… bueno, muy probablemente.

 

—En mis papeles digo que cumpliré 18 años el año que viene. Sin mentiras.

 

—¿Papeles?

 

—Pero no es nada seguro porque los números siempre nos andan bailando. Así por encimita y a como dicen los papeles, los tres ya somos adultos hechos y derechos.

 

Uno infló el pecho y sonrió, como si estuviera orgullosa de ser adulta en teoría.

 

—¿Graaugh?

 

—Ah. Capaz que el Dos es más viejo que yo, o andamos en las mismas. El chiste es que él se arrimó a la palomilla ya que yo estaba aquí, y por esa pura razón se quedó como el Dos.

 

—Si no les han alimentado bien desde jóvenes, acabarán con un desarrollo deficiente, por lo que no se puede adivinar su edad por la apariencia. Y que alguien parezca mayor no significa que lo sea. Si no te alimentas bien, serás un enano a los veintitantos años.

 

Olive ofreció consejos que parecían provenir de su propia experiencia. El príncipe Willow rápidamente comenzó a hervir más gachas, y la masajista escogió frutas fáciles de digerir y se las dio a los Hermanos Numerados.

 

—He oído que hay muchas compañías de teatro sin licencia y mal gestionadas. Pero verlo en persona es realmente impactante. Vietta no concede permisos de entrada a compañías tan dudosas.

 

Lavender refunfuñó enfadada, luego pareció darse cuenta de que podía interpretarse como una crítica al Reino de Hudgee y rápidamente miró a Serena.

 

La princesa fingió no oír el lapsus de la masajista y se acercó a los Hermanos Numerados, que estaban ocupados masticando la fruta. Los hermanos, pensando que le debían muchos favores a Serena, se arrodillaron respetuosamente.

 

—Como ya han podido comprobar, estamos atrapados en este laberinto. Para salir de aquí, debemos conquistarlo y encontrar la manera de escapar.

 

—Los favores que la princesa nos ha mostrado…

 

—Tos. Los favores son infinitos.

 

—¡Sí! ¡Los favores son estupendos, sin mentiras! ¡Por favor, permítanos devolvérselos!

 

—Como el destino nos unió y compartimos el mismo objetivo, es lógico que ustedes se unan a nosotros y trabajemos para escapar del laberinto.

 

Los Hermanos Numerados, como si ya hubieran tomado una decisión, asintieron con ojos decididos.

 

—¡Ya nos enteramos de que va a tener que bajar hasta el piso treinta por el bien de mi Cuatro! No le sabemos mucho al asunto, ¡pero nos vamos a cuadrar bien para hacer todo lo que usted nos mande!

 

—¡Me esforzaré al máximo en todo lo que usted me pida! ¡Sin mentiras!

 

—¡Graaar!

 

—¿En qué son buenos? Si tienen algún talento especial, diganmelo.

 

—Para las dagas me pinto sola, patrona. Y para las acrobacias, no es por presumir, pero me muevo bien ágil.

 

—¡Grrrrrr!

 

—Dos se puede convertir en un oso. Y de todos modos, cuando anda de civil, ¡tiene una fuerza que de veras asusta!

 

—¡Graugh!

 

Cuatro estrellas brillantes, sin ninguna gris o transparente, resplandecían sobre la cabeza de Dos.

 

‘Un oso puede destrozar incluso a un monstruo.’

 

La princesa quedó realmente satisfecha y sonrió levemente.

 

—Soy buena bailando y cantando.

 

—Eso es una mentira del tamaño del mundo. Si todos lo aguantan es por la pura gracia de que eres bien parecida.

 

Tres miró fijamente a Uno, que fue brutalmente honesta, y luego bajó la cabeza.

 

—Lo siento por haber mentido. No soy buena en nada.

 

—No. Debes ser buena en algo.

 

Tres pareció conmoverse por el amable consuelo de la princesa, y las lágrimas brotaron de sus ojos. Serena miró con su único ojo las dos estrellas transparentes y la estrella gris que flotaban sobre la cabeza de la chica.

 

‘Si tan solo llena esos dos espacios transparentes, será una 3 estrellas. Su talento está a la par con el de Ralph.’

 

La princesa trataba las perspectivas de Tres de forma muy diferente a como lo hacía el Príncipe Imperial, que también era un de 3 estrellas.

 

‘Él sigue siendo un 3 estrellas después de haber aprendido todo lo que pudo. Ella solo ha vagado por las calles actuando y tiene el potencial de convertirse inmediatamente en una 3 estrellas, y aún le queda una otra adicional.’

 

La princesa hizo traer las armas sobrantes y colocó una en cada una de las manos de Tres.

 

—Ni una espada. Ni un arco. Ni una daga.

 

Por si acaso, comprobó su reacción al maná, pero tampoco tenía talento para la magia. La expresión de Tres se ensombreció mientras probaba varias cosas siguiendo las órdenes de la princesa.

 

—¿Soy un parásito inútil?

 

Fuera del laberinto, podía compensar su falta de talento con su belleza y ganarse la vida bailando y cantando. Pero dentro del laberinto, nadie quería verla bailar ni cantar.

 

¿La expulsarían por ser una niña inútil que desperdicia comida? Los ojos azul profundo de Tres se humedecieron.

 

—A veces uno no se da cuenta de sus propios talentos. ¿Qué creen que Tres hace mejor que los demás?

 

—¿Cómo dice? Si para el baile y el canto es bien tronca. Y de luces… pues tampoco es que sea una eminencia que digamos.

 

—Dime en qué es buena.

 

—¿Los animales? ¡Uf, les halla el modo que da gusto! A cualquier lado que íbamos, domesticaba a cuanto perro y gato se le cruzaba. Es más, me cae que amansó a un perrazo salvaje al que todos le decían ‘el Perro Loco’.

 

—Tos. Cuando Dos-Unnie se agita. Tos. Solo Tres-Unnie puede calmarla.

 

—¡Si Tres logra que los perros dancen y todo! Es una lindura, la verdad, pero el mero mero de la compañía se puso de tacaño diciendo que alimentar tanta boca era un desperdicio y sacó los perros de la función.

 

—Así que Tres tiene talento para domesticar animales.

 

—Es cierto, pero es inútil, ¿no?

 

Tres arrugó su ropa mientras miraba a su alrededor.

 

—No. Sin duda será útil.

 

Serena habló con convicción.

 

‘Tiene potencial para ser de 4 estrellas. Eso significa que será útil en el laberinto.’

 

Serena tenía razón en sus palabras, pero Tres parecía creer que la estaba consolando y se sintió profundamente conmovida. La admiración brillaba en sus ojos azules mientras miraba a la princesa.

 

—Bestias mágicas.

 

La arquera, que había terminado de revisar su arco y ahora inspeccionaba su ballesta, soltó de repente. Serena comprendió al instante lo que quería decir.

 

—Bestias mágicas, ¿eh? Yeong cree que tú puedes domesticar monstruos con apariencia animal.

 

—¿M-m-monstruos?

 

Tres parecía desconcertada, como si le pareciera absurdo.

 

—¡Oh, sí, sí! ¡He visto aventureros que domesticaron monstruos! ¡Aunque terminaron siendo devorados por sus propios monstruos domesticados! ¡Jajaja!

 

A pesar de la información adicional inútil, Olive confirmó la existencia de domadores de monstruos. El rostro de Tres palideció, molesto por el detalle extra.

 

—¡Imposible! ¡Es imposible, sin mentiras!

 

—Valdría la pena intentarlo. Ya que hemos conquistado perfectamente los niveles 1 y 2, ¿deberíamos pasar al nivel 3 para comprobarlo?

 

Por suerte, los monstruos que aparecían en el tercer nivel eran Cóndores del Laberinto y Murciélagos del Laberinto, todos de tipo animal. Era muy práctico no tener que buscar monstruos de tipo animal.

 

—¡Princesa! ¡Es realmente imposible! ¡Lo único que puedo domar es eso!

 

Tres señaló a Coco, que deambulaba tranquilamente por el vestíbulo.

 

—¡Solo animales normales, como esa gallina! ¿Por qué hay una gallina en el laberinto? ¡Ven aquí!

 

—¿Có?

 

Coco alzó la cabeza tras ser llamada, luego la giró con altivez y caminó hacia Lavender.

 

—¿Eh? ¿Por qué no viene? Normalmente, vienen todos cuando hago esto. Sin mentiras.

 

—Eso es porque en realidad no es un pollo.

 

Ya era extraño que hubiera un pollo en el laberinto, y ahora resulta que ni siquiera era un pollo de verdad. Tres estaba confundida.

 

—Entonces, ¿mañana vamos al tercer nivel?

 

—Sí. Para confirmar el talento de Tres.

 

—En serio. Es imposible, ¿por qué nadie me escucha? Todo el mundo es raro.

 

A pesar del rostro lloroso de Tres, el horario de mañana ya estaba establecido.

 

—Señorita Tres. No te preocupes. Si la princesa dice que puedes hacerlo, ¡de verdad que puede!

 

—¿Tú también estás loco, Señor Caballero? ¡Agh!

 

Tres hizo un movimiento circular con el dedo índice junto a su cabeza, y Uno le dobló el dedo índice.

 

—Jeje, lo siento. Pero la verdad es que Tres tiene toda la razón. Que los animales la sigan por las buenas, vaya y pase, ¿pero los monstruos?… No me amuele, eso ya es un disparate, ¿a poco no?

 

—¿Y tú, no tienes otros talentos además de ser buena lanzando dagas?

 

—¡Vaya! Le agradezco de corazón que me valore tanto. Nos vamos a partir el lomo haciendo lo que nos pida, pero no se vaya a engañar, que no soy nada del otro jueves. Nomás soy gente corriente y de abajo, jeje.

 

Así lo dijo la potencial persona de 4 estrellas, con tres estrellas amarillas y una gris brillando sobre su cabeza. Serena estaba a punto de presionar a Uno para revelar lo que ocultaba, pero se detuvo.

 

—No tengo intención de poner a Tres en peligro, así que no te preocupes. Aunque no tenga el talento para superar el laberinto, con más gente hay mucho que hacer en el vestíbulo, así que puede ayudar a Lavender.

 

—Jeje, sí. Dos y yo trabajaremos duro.

 

—¡Grrrrar!

 

Dos se golpeó el pecho con las patas, no, con las manos, como diciendo: ‘¡Déjanoslo a nosotros!’.

 

* * *

 

El tiempo pasó y la noche se hizo larga. Serena consideró comprar camas cápsula adicionales para los Hermanos Numerados, pero…

 

—¿Esto es una prisión?

 

—Híjole, si parece caseta de perro… Aunque la gente de varo y de alta alcurnia les levanta unas mansiones a sus mascotas, ¿a poco no? ¿Será que esta es la perrera de la princesa? ¿O lo que quiere es que le seamos fieles como perros?

 

Serena respondió con calma.

 

—Son camas que nos ha concedido el Dios del Laberinto.

 

—¡Son camas excelentes!

 

—¡Es la primera vez que tengo una manta tan bonita! ¡Sin mentiras!

 

La princesa creía haber hecho una buena compra y miró con tristeza las camas cápsula, que estaban teniendo una mala acogida.

 

—Dos están vacías, ¡así que las compartiremos durmiendo en dúos!

 

—¿No estará estrecho?

 

—Siempre dormimos acurrucados, ¡así que no podemos dormir si nos separamos!

 

Como los Hermanos Numerados dijeron que compartirían las dos cápsulas restantes, no había necesidad de comprar más. Después de esperar a que Lavender rociara el insecticida por última vez, Serena entró en su propia cápsula y se acostó.

 

‘¡Hoy ha sido agotador!’

 

Aunque estaba agotada, no podía simplemente dormirse. Con cuatro personas más en el vestíbulo, había mucho que hacer.

 

‘Tengo que ampliar el vestíbulo. ¿Y mejorar también el árbol del pan? Es un alivio que haya tantos recursos disponibles en el séptimo nivel.’

 

Al menos se acabó la preocupación constante por la ropa.

 

‘Ahora tengo 9 monedas de la tienda, y la ampliación del vestíbulo cuesta 4 monedas, mientras que la mejora del árbol del pan cuesta 2 monedas.’

 

Eso dejaría solo 3 monedas.

 

‘¿Debería ampliar el vestíbulo y ahorrar en comida?’

 

Serena recordó los cuerpos demacrados de los Hermanos Numerados, reducidos a piel y huesos.

 

‘No, mejor actualicemos el árbol del pan y pospongamos la ampliación del vestíbulo.’

 

Los Hermanos Numerados ya vivían hacinados, y los demás ahora tenían sus propios espacios personales, así que se las arreglarían.

 

‘Mañana, después del desayuno, haré un espectáculo mejorando el árbol del pan antes de ir al tercer nivel, y luego…’

 

Serena abrió y cerró los ojos lentamente. Mientras la princesa completaba tranquilamente sus preparativos para entrar en el mundo de los sueños, sintió de repente una presencia ominosa.

 

Los ojos borrosos de Serena se abrieron de golpe.

 

‘¿Qué fue eso?’

 

 

 

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