Capítulo 235 – Historia paralela 29: Para ti, con amor (9)
“¿En qué piensas en este momento?” (Geor)
“Me pregunto cuándo irás a ver a Charlotte.”
El rostro de Geor se tensó. Miró al suelo con expresión seria por un momento, luego alzó la vista hacia Arianna.
“No hay nada entre Charlotte y yo.” (Geor)
“Ah.” – Dijo ella, mirándolo con una expresión que sugería que no le creía en absoluto.
Percibió un profundo dolor en su voz cuando pronunció el nombre de ‘Charlotte.’ Probablemente nadie le creería, pero ella no lo mencionó.
“Parece que Charlotte está en conversaciones de matrimonio con el Conde Vicser.” (Geor)
“¿El Conde Vicser?” – Arianna frunció el ceño, intentando recordar quién era. Había conocido a la mayoría de los nobles del reino en los días que se quedó en Sterra.
“Creo que ese hombre ya estuvo casado. Es padre de un hijo y mucho mayor que Charlotte.” – Murmuró ella.
Geor asintió.
“Sí. Su esposa falleció hace mucho tiempo y su hijo es educado y amable. El Conde es una buena persona y goza de popularidad entre la nobleza. Su familia es adinerada y muchos de sus sirvientes son muy trabajadores.” (Geor)
Geor recitó la información como si ya hubiera investigado al hombre. Arianna lo miró atónita. ¿Acaso iba a seguir afirmando que él y Charlotte no tenían nada entre manos después de eso? Incluso había investigado a los sirvientes del hombre con quien ella quería casarse.
Él no pareció percatarse de su mirada.
“Podría ser una buena opción para Charlotte. No es un hombre mezquino y no le molestará que Charlotte ayude a los Blenwitt. De hecho, ayudará voluntariamente a la casa y contribuirá a mejorar su situación. Oí que era muy cercano a su exesposa. Estoy seguro de que se llevará bien con Charlotte también.” (Geor)
“Cuando Charlotte era Princesa, estaba destinada a casarse con un Príncipe que no conocía porque eso era lo que su país le exigía. Ahora ya no lo es, pero eso no ha cambiado para ella, ¿verdad?”
Geor apretó los puños.
“¿Qué intentas decir?” (Geor)
“Piénsalo bien, Geor. Ustedes dos, solos en una habitación apartada dentro de una mansión. Charlotte se quita la ropa, dejando al descubierto su hermoso cuerpo…”
“¡Oye! ¡Arianna!” (Geor)
Confundido de forma inusual, le tapó la boca con la mano. Tenía la cara roja.
“¿De qué estás hablando?” (Geor)
Ella lo miró con los ojos entrecerrados. Apartando suavemente su mano con ambas, dijo con picardía: “Geor, soy una mujer casada con un hijo. Y ya estoy embarazada de mi segundo hijo. ¿Tienes idea de qué hablan las mujeres de la nobleza cuando no hay hombres que las escuchen?”
“¿Quieres decir que tú también eres como ellas?” (Geor)
“A veces participo en la conversación, si me interesa.”
Geor no podía creer que Arianna hiciera algo así. Ella soltó una carcajada al ver su cara de asombro.
“Seguro que todavía me ves como una chica de dieciséis años.”
“No, tú…” (Geor)
‘Pareces incluso más joven.’ (Geor)
Geor la había amado a pesar de que parecía más joven de lo que era. Jamás la había visto como una niña ignorante. Ahora, sin embargo, parecía una.
Su abuelo, su padre y sus tíos adoraban a Arianna y la trataban como a una bebé, y él no era diferente.
“Así que, de verdad eres mi hermana…” – Él murmuró.
Arianna le dio un suave puñetazo en el brazo.
“Por supuesto que soy tu hermana. ¿De quién más podría ser hermana?”
“Cierto.” (Geor)
“En fin. ¿Estás seguro de que podrías abstenerte de hacer algo, incluso si te encontraras en una situación así con Charlotte?”
“Prefiero no imaginarlo. Y tampoco quiero hablar de estas cosas con mi hermana.” (Geor)
“Entonces la amas.”
“Espera, ¿cómo llegaste a esa la conclusión?” (Geor)
Juntó las manos frente a ella y levantó ligeramente la cabeza. De repente, ya no era la hermana pequeña juguetona, sino la Emperatriz.
“Me lo habrías dicho si no sintieras nada por ella, pero estás evitando una respuesta. Eso me dice todo lo que necesito saber, Príncipe Heredero.”
“Dios mío. Si así lo ves, Su Majestad, entonces debe ser así.” (Geor)
“Entonces, Príncipe Heredero. Deja de intentar negar tus sentimientos. Lo único que un hombre logrará al hacerlo es herir a la otra persona.”
“Pero…” – Geor sonrió amargamente.
“No puedo, Arianna. Esa no es una buena opción para nadie.” (Geor)
“¿Porque Charlotte era la Princesa de un Imperio que cayó?”
“Sí…” (Geor)
“Estoy de acuerdo en que no es un problema fácil de superar. A David le han dado un título, pero demasiada gente conoce su pasado. La gente sentirá celos, se opondrá y lo difamará.”
“Sí.” (Geor)
A Geor le pareció un sueño estar compartiendo esos pensamientos con Arianna. Siempre había deseado, desde que se enamoró de ella, poder olvidar sus sentimientos y tratarla como a una simple hermana. Su amor no había desaparecido, pero había cambiado de forma. Y solo hoy se había dado cuenta.
“¿Y la Casa de White es una carga demasiado pesada para protegerla?” – Preguntó ella.
Geor frunció el ceño.
“Arianna, serás mi hermana, pero no te perdonaré por insultar a mi familia.”
Él dijo con fingida severidad.
Ella le sonrió y solo entonces él comprendió por qué había dicho eso.
Si Geor elegía a Charlotte, su padre haría todo lo posible por protegerlo a él y a su esposa. Sus tíos y abuelos lo apoyarían, sin importar lo preocupante que les resultara.
“Ese es el problema, Arianna. Nuestra familia es demasiado cariñosa. Me apoyarán en silencio, incluso si decido hacer algo imprudente.” (Geor)
“Sí. Es cierto. Por eso me guardé los problemas para mí misma, pero eso los molestó. Muchísimo.”
“Tengo… mucho que pensar. Elegir esposa no es un asunto sencillo.” (Geor)
“Cierto. ¿Y mi situación era fácil?”
Él no pudo evitar apretarle los labios para que se los cerrara.
“¿Dejarías de burlarte de mí con tus lindos labios?” (Geor)
“Mmm… mmm… mm!”
“¿Qué?” (Geor)
“Su Alteza, tendrá que soltarla para que pueda hablar.” – Dijo Sini.
Geor se había olvidado de ella. Se sonrojó. Se enderezó con dignidad, pero nadie le prestó atención. Arianna se frotó los labios.
“Tienes razón. Charlotte Blenwitt no es una buena elección. Elegirla causará disensión y la gente se rebelará contra la decisión. Las damas de la alta sociedad se negarán a reconocerla, atormentándola con astucia o difundiendo rumores maliciosos sobre ella.”
“Así es. Eso no será bueno para nuestra familia ni para Charlotte.” (Geor)
“Charlotte siempre ha sido fuerte e inteligente, desde que era Princesa. Ninguna palabra cruel la lastimará. Bien…” – Dijo ella, mirando a Geor de arriba abajo.
“Aunque supongo que ellos podrían hacerte daño.”
***
Geor se sorprendió de que hubiera llegado el día en que él pensaría que Arianna era un poco odiosa. De repente, sintió como si estuviera hablando con Isabelle o Fellows. Una sonrisa apareció en su rostro.
‘Arianna…’ (Geor)
El nombre le había dolido mucho al pensarlo.
“¡Abuela!” – Se oyó una dulce voz desde fuera de la ventana.
Graysen era visible a través del cristal limpio, jugando en el jardín con Theodore y Carradine. Irradiaba felicidad bajo el sol. Era una imagen preciosa. Graysen se refería a Theodore y Carradine como “abuelo” y “abuela.”
Parecía que aún no sabía cómo llamarlos bisabuelos. Su pronunciación mejoraría algún día y aprendería más palabras. Algún día, sería mayor y caminaría solo sin la ayuda de su madre.
‘Y cuando seas mucho mayor, te lo diré.’
Geor intentó imaginar un futuro con Sabrina. Llevaba intentándolo desde que surgió el tema del matrimonio con ella.
La chica de la Casa de Haramel era una buena opción como esposa del Príncipe Heredero. Lo sabía, pero no podía ni imaginar un solo futuro con ella. Cuanto más lo intentaba, más pensaba en Charlotte.
‘Ella no es la persona adecuada. Esto no le hará bien, ni a ella ni a mi familia. Por eso habló así. ‘Eres demasiado para mí.’ …Por eso me alejó.’
Como Arianna había dicho, era una mujer inteligente y fuerte, y había visto los problemas que su relación podía traer.
Él quería ir a verla, quería sentarse con ella junto al río, empezar la conversación mencionando a su adorable sobrino, como siempre, y luego pasar a otros temas. Quería decirle que no sería tan abrumador para ella, que sería algo más ligero y pequeño de lo que esperaba y que ella sería capaz de manejarlo.
Sin embargo, no podía hacer eso, y sabía que la afirmación no era cierta.
El peso de ser su esposa podría causarle aún más dolor.
Tenía muchas cosas que quería hacer con Charlotte, pero apartó esos sentimientos como siempre, dirigiéndose a su oficina.
***
Charlotte estaba desayunando con su familia cuando les informó con calma: “Tengo la intención de casarme con el Conde Vicser.”
Ella había reflexionado mucho sobre el asunto incluso después de su reunión con Geor. Y la conclusión no había cambiado. La única manera de beneficiar a su familia y a ella misma era casarse con un hombre de buena familia.
David tenía razón. Sin importar adónde decidiera huir, la misma situación se repetiría. El nombre de Blenwitt proyectaría una sombra sobre su vida para siempre. Nunca vería la luz a menos que la reemplazara por otro nombre.
‘E incluso si lo hago, la gente reconocerá mi rostro.’
Alguna vez fue considerada la mujer más bella del continente. Los retratos de Charlotte se intercambiaban en el mercado negro, y prácticamente todos la reconocían.
Ella había amado, eso era cierto entonces, pero tras la caída de su país, su bello rostro se convirtió en una maldición. La reconocerían allá donde fuera, a menos que se refugiara en algún pueblo remoto de las montañas, poco frecuentado por la nobleza.
‘Pero no estaría a salvo en un lugar así.’
Su belleza despertaba el lado oscuro de la mente masculina. Si vivía en un pueblo aislado, sin nadie que la protegiera, no sobreviviría. No había escapatoria.
“¿Amas a ese hombre?” (Aegis)
David parecía pensar que era una decisión acertada, pero, sorprendentemente, su madre, Aegis, no lo pensaba y le preguntó preocupada.
“No puedo estar segura. Pero estaba destinada a casarme con alguien a quien no amaba, incluso siendo Princesa. Nada ha cambiado. Está bien.”
La mayoría de los nobles aceptaban matrimonios de conveniencia. En muchos casos, se casaban sin siquiera conocerse antes.
“El Conde Vicser es un buen hombre. Quizás con el tiempo me llegue a caer bien. He oído que su hijo también es agradable. Me acostumbraré. Es lo que hacen todos. Puedo hacerlo, madre.”
Hablaba de matrimonio, pero parecía que se había propuesto tomar una decisión difícil. Sonaba como una soldado que va a la guerra, y la mirada de Aegis se nubló.
“No lo hagas, Lottie. No lo hagas.” (Aegis)
Aegis negó con la cabeza. Los ojos de Charlotte se abrieron de par en par; no sabía que su madre, precisamente ella, estaría en contra. David y Yuria parecían sentir lo mismo.
Esperaban que Aegis fuera quien más deseara escapar de esa vida de pobreza y quien recibiera la noticia con más entusiasmo que nadie.
Aegis contempló con serenidad el bello rostro de Charlotte.
“Hagas lo que hagas, no te cases con un hombre al que no amas.” (Aegis)
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