Capítulo 195 – Un Ataque feroz
Isabelle miró fijamente la uña encarnada y le preguntó a Averaster:
“¿Atacará primero el Gran Señor del Oeste los Territorios del Este o los del Norte?” (Isabelle)
“Probablemente sea el Este. El Norte no es un lugar fácil de conquistar porque la tierra es estéril y la magia aún persiste allí.”
“¿Es este un plan para apoderarse del Territorio del Este, derrocar al Imperio y luego aislar y devorar el Territorio del Norte?” (Isabelle)
“Tal vez.”
Isabelle contuvo un suspiro.
Cuando dejó el Este, jamás imaginó que surgiría un problema como ese. Solo después de escuchar la historia completa de Arianna se dio cuenta de que la situación era más grave de lo que pensaba.
Por un breve instante, sintió resentimiento hacia Arianna por no haberle contado el problema antes. Sin embargo, pensó que probablemente no había tenido otra opción.
Tanto Rachel como Victoria eran peores personas de lo que Isabelle había imaginado. Si bien el caso de Victoria era comprensible, ya que ella tenía un padre diferente, la actitud de Rachel, capaz de tratar a su propia hija, Arianna, con tanta crueldad, era más que sorprendente y espantosa.
Arianna había vivido así durante más de una década, por lo que debía de ser difícil para ella confiar en ellos, por mucho que fueran su familia y mucho menos depender de ellos. Así que, lo que sucedía de ahora en adelante no era culpa de Arianna.
“Habría estado bien que el Emperador fuera un poco más inteligente.” (Isabelle)
Averaster se rió entre dientes ante el murmullo de Isabelle.
“Tienes razón.”
El sonido de los cascos de los caballos resonó. Isabelle y Averaster alzaron la cabeza y miraron a Theodore, que galopaba por el sendero.
Theodore irradiaba un aura más fiera que cuando partió hacia el Palacio Imperial. La atmósfera sofocante dejaba claro que la conversación con el Emperador no había ido bien.
“¿Nos vamos?”
Theodore asintió ante la pregunta de Averaster.
“Vamos, rápido.” (Theodore)
Theodore solo dijo eso y entró en el edificio. Al abrir la puerta del salón, vio a su nieta frente a Cyrus, inmersa en una seria conversación.
Aunque la distancia entre ambos era demasiado corta, la razón por la que no podía intervenir fácilmente era el aura que emanaba de Arianna.
Arianna, que nunca había mostrado debilidad alguna en el Castillo Chase en la Capital del Este, parecía sentirse a gusto y más tranquila que nunca frente a Cyrus.
“Abuelo.”
Arianna se giró para mirar a Theodore.
Le dolió el corazón al ver esos ojos azules llenos de preocupación.
‘¿Por qué tiene que ser tan trágica la vida de mi joven nieta?’
La mayoría de las jóvenes vivían sus vidas sin preocupaciones, haciendo lo que querían. Aunque Arianna era una hija nacida entre el gobernante del Territorio Este y una Princesa del Territorio Oeste, había vivido una vida en la que no podía sonreír con tranquilidad.
Theodore quería hacer cualquier cosa por su nieta, que siempre lograba sonreír con dificultad.
“Cariño.” (Theodore)
“¿Estás bien?”
Arianna se acercó y preguntó, comprobando si Theodore estaba herido.
“Siempre estoy bien.” (Theodore)
‘La que no está bien eres tú, mi niña. Cuán mal debes sentirte, pensando que las cosas resultaron así por tu culpa. Cuánto debes culparte, aunque no sea tu responsabilidad.’ (Theodore)
Theodore acarició suavemente la cabeza de Arianna.
“Abuelo, el Gran Señor del Oeste va a atacar el Este. Probablemente hay una fuerza detrás de él que le permitió tomar tal decisión.”
“Sí.” (Theodore)
“El territorio Este está desprotegido, así que está en peligro.”
“¿Desprotegido? Carradine White está allí.” (Theodore)
“¿Eh?”
“Tu abuela está en el Este, así que no hay de qué preocuparse. Vámonos a casa, querida.” (Theodore)
El abuelo le dijo a su nieta con expresión amable.
Arianna abrió mucho los ojos y miró el rostro de Theodore, que parecía completamente despreocupado.
‘Vámonos a casa.’
Esas palabras eran tan dulces y cálidas que sintió que iba a llorar. Arianna apretó los labios y contuvo las lágrimas.
Adoptó una expresión despreocupada, igual que su abuelo Theodore, y dijo:
“Sí, abuelo. Quiero ir a casa.”
***
Como tenían que darse prisa, Arianna también decidió viajar a caballo.
Los sirvientes que habían traído del Este ya habían partido con las carretas de equipaje. Solo la familia de Arianna, Sini, Lanster, Cyrus y Louis, y algunos miembros de los Caballeros White traídos por Theodore permanecían en la mansión alquilada a la familia White.
“¿Y si mi pequeña se cae del caballo?” – Repitió Theodore varias veces, como si estuviera muy ansioso por que Arianna tuviera que montar a caballo. Aunque Arianna se sentaba dignamente sobre el caballo, los ojos de Theodore reflejaban ansiedad.
Al ver a Arianna, que intentaba tranquilizar a Theodore cada vez que se preocupaba, Geor le dijo:
“Conforme La gente se hace mayor, tiende a preocuparse más, así que no te preocupes demasiado, Arianna.” (Geor)
“¡Qué insolente! ¿Acaso eso es algo que le puede decir a un anciano?” (Theodore)
“Abuelo, te preocupas tanto que Arianna se siente ansiosa. En lugar de preocuparte, ¿por qué no rezas a los dioses?” (Geor)
Cyrus llamó a Ten para que enviara una carta a sus subordinados, que estaban en algún lugar, y luego se acercó a Arianna. Cyrus, montado en un caballo negro, habló con la misma preocupación que Theodore.
“Si algo sucede, huye sin mirar atrás, Rian.” (Cyrus)
Los ojos de Theodore se abrieron de sorpresa.
“¿Rian…?” (Theodore)
“Ah, ¿no lo sabías? Ese es el apodo de Arianna.” (Cyrus)
El rostro de Theodore se puso rojo ante la respuesta tan despreocupada de Cyrus.
“¡Qué descarado! ¿Usas un apodo que ni yo puedo usar?” (Theodore)
“Sí, ese es el apodo que le puse. ¿No es adorable?” (Cyrus)
“¡Quién te crees que eres! ¿Quién te crees que eres para atreverte a ponerle un apodo a mi niña y llamarla así?” (Theodore)
“Como lo he dicho muchas veces, soy el hombre de Arianna. Así que la protegeré, abuelo. Puede estar tranquilo.” (Cyrus)
Theodore frunció el ceño con disgusto, pero un fugaz gesto de alivio cruzó sus ojos.
Cyrus era un hombre fuerte, así que protegerá bien a Arianna, aunque Theodore la descuide un instante. Además, como Arianna pone una cara que ni siquiera le dedicaba a su familia, un anciano como él no podía interferir en su relación ni causar problemas.
Louis, que había estado sentada en su caballo junto a Cyrus, mirando fijamente la puerta principal, dijo:
“Ha llegado alguien.” (Louis)
Cuando Theodore asintió, Averaster abrió la puerta principal.
Unos treinta caballeros bloqueaban la entrada. Todos iban a caballo y estaban fuertemente armados.
Llevaban uniformes bordados con dragones en hilo de oro sobre tela roja, y los dragones eran tan grandes que ocupaban un lado entero de sus pechos. Theodore, al reconocerlos como los Caballeros Guardianes del Palacio Imperial, frunció el ceño con intensidad.
“¡Lord Theodore, no puede abandonar el Imperio hasta que Su Majestad Imperial dé la orden!” – Dijo el comandante de los Caballeros, que se encontraba al frente, con fingida solemnidad.
Theodore gritó furioso: “¡Idiotas!”
Un grito, como el rugido de una bestia salvaje, resonó en el cielo.
“¡Cómo se les ocurre que un Caballero de la Guardia Imperial abandone el Palacio!” (Theodore)
Los Caballeros de la Guardia Imperial eran una orden compuesta por la élite de la élite. Su deber era permanecer en el Palacio Imperial y proteger al Emperador a toda costa. No deberían estar haciendo recados como ese.
“Aunque sea una orden del Emperador, los Caballeros la Guardia Imperial deben permanecer a su lado para protegerlo. ¿Qué demonios hacen todos aquí juntos? ¿Qué harán si ocurre algo en el Palacio Imperial?” (Theodore)
Como si esas palabras fuera una señal.
<¡Goooooooong-!>
El suelo comenzó a temblar.
Incluso los caballeros, que habían estado escuchando la reprimenda de Theodore con expresiones de disgusto, se sobresaltaron y giraron la cabeza para encontrar la fuente de la vibración.
<¡Goooooooong-!>
Las vibraciones provenían de la dirección del Palacio Imperial.
Al oír el temblor de la tierra, incluso personas de otras mansiones salieron para ver qué sucedía.
Una nube de polvo se elevaba desde la dirección del lejano Palacio Imperial.
Incluso en medio de todo esto, los Caballeros de la Guardia Imperial permanecían indecisos, confundidos, en lugar de dirigirse al Palacio Imperial. Dudaban entre cumplir la orden del Emperador de impedir que Theodore se marchara, o ir al Palacio Imperial para averiguar qué ocurría.
Theodore quedó estupefacto al ver el comportamiento a los caballeros de la Guardia Imperial.
Sospechaba que los caballeros del Imperio, confiados tras la larga paz, serían débiles, pero no sabía que habría tantos necios que ni siquiera conocían el procedimiento adecuado.
“¿Qué están haciendo? ¡Vayan a proteger al Emperador ahora mismo!” (Theodore)
La voz de Theodore golpeó las espaldas de los caballeros como un látigo. Solo entonces los Caballeros Imperiales giraron sus caballos hacia el palacio.
Theodore, viendo a los Caballeros Imperiales alejarse, se volvió hacia su familia y habló.
“Vámonos.” (Theodore)
Arianna miró nerviosamente hacia el Palacio Imperial.
“No le importaba lo que le pasara al Emperador, pero la Emperatriz y la Princesa la preocupaban.”
‘Pero no era algo que yo pueda cambiar.’
Lo que sucediera a partir de ese momento estaba fuera del control de Arianna.
Arianna no sabía nada de guerra ni de combate cuerpo a cuerpo. No podía arriesgarse a poner a otros en peligro insistiendo innecesariamente en que salvaran a la Emperatriz y a la Princesa.
“¿No deberías ir al Palacio Imperial?” (Theodore)
Theodore miró a Cyrus, que cabalgaba junto a Arianna, y preguntó. Cyrus sonrió.
“La persona que debo proteger está aquí mismo.”
<¡Poooooh-!>
Un grito ensordecedor se superpuso a la voz de Cyrus.
Corriendo por la calle de la mansión, giraron la cabeza hacia la dirección de un grito extraño que jamás habían oído.
Se podía ver unas criaturas incluso desde esa distancia.
‘¡Ja!’ – Averaster soltó una risa hueca con incredulidad.
“Elefantes…” – Dijo Winona con los ojos abiertos de par en par.
Criaturas gigantescas, del tamaño de varios edificios juntos, rodeaban el Palacio Imperial. Cada vez que un elefante se movía, el suelo vibraba con un golpe seco.
<¡Kuhhhh-!>
Los sonidos de otras bestias también se mezclaban ocasionalmente.
Una mirada penetrante apareció en los ojos de Geor.
“El Reino de Karutto se ha aliado con Paganus. Dado que Karutto puede comunicarse con las bestias, las cosas se pondrán peligrosas.” (Geor)
Si el Reino de Karutto, capaz de comunicarse con las bestias, y Paganus, que devora corazones de bestias para apropiarse de su poder, unían fuerzas, la sinergia sería tremenda.
A Arianna se le encogió el corazón. En su línea temporal, el Reino de Karutto nunca se había aliado con Paganus. Como era de esperar, el futuro había cambiado, y a partir de ese momento, Arianna no podía hacer nada.
“Salgamos de aquí rápido.” – Dijo Theodore con firmeza.
En el pasado, Theodore habría estado al frente de la lucha para proteger al Emperador sin importar el costo. Sin embargo, ahora no había nadie en el Palacio Imperial a quien proteger.
El resto del grupo siguió a Theodore, cabalgando sin dudarlo. Tenían que salir rápidamente de la capital para evitar verse envueltos en la lucha.
Averaster, que cabalgaba tras Theodore, dijo: “Si Paganus está atacando el Palacio Imperial, las puertas de la ciudad también deben estar bloqueadas.”
“Entonces tendremos que contraatacar. No se contengan. Proteger a Arianna, no, en tu caso a Winona, debe ser la máxima prioridad.” (Theodore)
“Puedo protegerme sola, abuelo.” (Winona)
Dijo Winona, sonriendo dulcemente y miró a Arianna.
En el pasado, hubo momentos en que Winona odió tanto a Arianna que no podía soportarlo. Fue solo después de casarse con Averaster que Geor le contó la verdad. Se enteró de que su padre, el Duque Obelier, había intentado matar a Arianna varias veces, pero fracasó, y que Arianna había guardado silencio a pesar de tener pruebas.
Así pues, Arianna era una salvadora y una benefactora para la familia de Winona.
Ahora Winona deseaba sinceramente la felicidad de Arianna. Quería que su vida fuera mejor que antes, después de haber soportado una vida solitaria y miserable en el pasado.
“Concentrémonos en escoltar a la Princesa a salvo hacia el Este.” (Winona)
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