Capítulo 163 – Por mi necedad (2)
Sentía como si toda la sangre se le escapara del cuerpo.
“También oí a la Duquesa de Bronte decir sin cesar: ‘No debí haberte dado a luz. Niña inútil. Te odio. ¿Por qué nació alguien como tú?’…” (Cyrus)
Russell, incapaz de respirar ni parpadear, escuchó la historia que salía de boca de Cyrus, una historia que no quería creer.
“El Gran Señor del Oeste tiene un don para convertir lo inútil en algo útil. Arregló un matrimonio entre ella y la familia Albrecht, y luego la llevó al Palacio Imperial para que sirviera como mano derecha del Tercer Príncipe. Debió de ser bastante útil hasta que el actual Emperador y la Emperatriz ascendieron subieron al trono. Después de todo, incluso logró derrocar el Territorio del Este de esta manera.” (Cyrus)
Cada palabra de Cyrus se convertía en una afilada espada que se clavaba en el corazón de Russell, destrozándolo.
No tenía ni idea que Arianna había vivido ese tipo de vida. Aunque se había casado con un hombre mucho mayor, él esperaba que llevara una vida como una noble Condesa con el firme apoyo de la familia Albrecht.
“Maltratada por su madre y abandonada por su padre, la mujer murió sin siquiera pensar en empuñar un cuchillo. Sin haber escuchado jamás una sola palabra amable de nadie. Sin dejar siquiera una tumba.”
Las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos, conmocionados, rodaron por sus mejillas. Cyrus ahora observaba a Russell con frialdad.
“Entonces, ¿qué te parece el resultado de intentar mantenerte tan al margen de los problemas a tal grado que ni siquiera te diste cuenta de la situación de tu hija? ¿Está a salvo el Este, al que querías proteger?” (Cyrus)
Incapaz de soportar las palabras que le desgarraban el corazón, Russell vomitó sangre de repente. Era una situación en la que las heridas de la guerra aún no habían sanado del todo.
Pero su corazón dolía aún más.
Al saber que la niña pequeña y frágil a la que había visto solo una vez en la fiesta Imperial había vivido y muerto de esa manera, intentando convertirse en un ser útil, se le revolvió el estómago.
“¿Qué piensas hacer, Gran Señor del Este? Dado que el ejército del Territorio Este aún es poderoso, ¿te limitarás a refugiarte en el Castillo Chase y defender el Territorio Oriental?” (Cyrus)
“¿Quién es el responsable de la muerte de… la Condesa Albrecht?”
Ni siquiera pudo pronunciar el nombre de su hija. El padre, que había hecho la vista gorda y la había dejado sola condenada a semejante vida, no tenía derecho a decir su nombre.
“¿Quién más, aparte de mí, es responsable de su muerte?”
Una sonrisa fría se dibujó en los labios de Cyrus.
“El actual Emperador y Emperatriz, la Casa Bronte y el Gran Señor del Oeste. Todos ellos son responsables.” (Cyrus)
Russell se mordió el labio, desgarrándose la carne y haciéndola sangrar, pero no le importaba. Arianna, que tenía que vivir así, debía de haber sufrido aún más. Debía de haber sufrido tanto dolor que eso no era nada comparado con su sufrimiento.
Había cosas debían sacrificarse al estar en la posición de gobernante, habías cosas con la que debía hacerse la vista gorda para proteger el Este. Sin embargo, el padre que había perdido a dos hijos ya no podía aferrarse a su posición como gobernante.
Así pues, Russell decidió actuar. A pesar de la fuerte oposición, reunió a sus tropas y avanzó hacia el Oeste.
El Gran Señor del Oeste solicitó ayuda al Imperio, pero este no podía permitirse responder. Los ejércitos de los Territorios del Norte y del Este, desplegados como alas, mantenían al Imperio a raya internamente y combatían a Paganus desde fuera.
Los soldados del Este penetraron en el Oeste con la agudeza de una lanza.
Los soldados que habían perdido a sus seres queridos mancharon de sangre todo a su paso. El Gran Señor del Oeste luchó desesperadamente con armas de última generación y tropas que había preparado de antemano, pero fue abatido por las espadas de caballeros de bajo rango del Reino del Este.
Rachel se arrodilló ante Russell y suplicó, pero la espada de Russell no dudó en cortar los brazos y las piernas de la mujer que una vez fue su esposa.
Mirando a Rachel, que gritaba de dolor tras perder sus extremidades, Russell dijo:
“Una vez cuando murió Geor, y otra vez cuando me enteré de la muerte de Arianna, sentí que me desgarraban las entrañas, y aun así gritas de dolor por nada más que esto.”
“¡Russell! ¡Russ-eee-l!” (Rachel)
“Cada momento debió ser doloroso para Arianna, igual que lo es para ti ahora. Por mucho que suframos, ni tú ni yo podremos expiar lo que hicimos.”
Russell señaló al caballero que estaba a su lado.
Rachel gimió desesperadamente implorando clemencia, pero su súplica no duró mucho. Russell bajó la mirada con los ojos pesados mientras la cabeza de Rachel rodaba por el suelo.
Poco después, llegó la noticia de la muerte del Emperador y la Emperatriz.
El Imperio Arcana, fundado por Cyrus, devoró el Imperio Kameria, y los responsables de la muerte del antiguo Emperador fueron ejecutados uno a uno. Posteriormente, Cyrus reveló que la Condesa Arianna Albrecht había sido incriminada falsamente y restituyó su honor.
Claro que esto no sirvió, para sanar el vacío en el corazón de Russell.
***
Arianna abrió los ojos, sintiendo un dolor terrible en el pecho.
Había sido un sueño muy largo. Había estado tan inmersa en la vida y las emociones de Russel, que había perdido la noción de su propia identidad, sin podía distinguir si era Russell o Arianna.
El dolor de perder a dos hijos era mucho mayor de lo que Arianna podía soportar. El dolor que había sentido era intenso, que todo el sufrimiento que había padecido hasta entonces, palidecía en comparación, por lo que jadeaba en busca de aire por la agonía.
“Arianna.” (Cyrus)
El hombre que estaba junto a la cama miró a Arianna.
Al ver esos ojos rojos, recordó la mirada fría que Russell había visto. Y la voz cortante que le había destrozado el corazón sin piedad.
“Usaste mi muerte…”
Arianna extendió la mano y lo agarró por el cuello.
“Usaste mi muerte.”
“¿Arianna?” (Cyrus)
Los ojos rojos de Cyrus vacilaron. Aunque los ojos que tenía delante no eran tan fríos como en ese entonces, a Arianna le resultaban insoportablemente gélidos.
“Así fue como arrastraste a mi padre a tu guerra.”
Las lágrimas corrían por sus mejillas.
“Y sin embargo… y sin embargo no puedo guardarte rencor. Porque lo que yo hice fue aún más terrible.”
“¿Qué hiciste?” (Cyrus)
“Lo que hice fue tan cruel que no puedo guardar rencor a nadie.”
Cuando conoció a su familia en su nueva vida, lo único que sentía hacia ellos era resentimiento; los consideraba ‘las personas que la habían descuidado y abandonado. Ni siquiera se arrepintió de lo que les había hecho en su vida anterior.
‘Ya que me abandonaron, simplemente yo haré lo mismo.’ – Se dijo a sí misma.
Sin embargo, con el paso de los días, a medida que el cariño de su familia iluminaba el mundo de Arianna, comenzó a sentir una culpa indescriptible.
‘Esta gente sufrió por mi culpa… Todo lo que les hice…’
La mujer insensata que había sido, que solo anhelaba ser amada, causó la muerte de inocentes pura avaricia. Aunque no los apuñaló directamente, pero cada una de sus acciones había provocado que derramaran sangre.
Aunque nunca había sucedido en esta vida, pero aun así sentía remordimiento y una profunda culpa. Arianna decidió que esta vez, al menos en esta vida, se aseguraría de que tuvieran una buena vida y no los involucraría en su odio ni los arrastraría a su sed de venganza.
Solo deseaba que el Este siguiera siendo un lugar brillante y hermoso y que no se vieran envueltos en sus oscuras emociones.
“Yo era incluso peor… Padre lo sabía, y aun así…”
Aun sabiendo que Arianna era responsable de la caída del territorio Este, Russell actuó para vengarla. Aun sabiendo que Cyrus intentaba aprovecharse de él, empuñó su espada únicamente para castigar a los responsables de la muerte de su hija.
“Aunque lo sabía todo, aun así, lo hizo por mí…”
Ella creía haber estado sola toda su vida. Creía que a nadie le importaría la muerte de una Condesa, a quien habían incriminado.
Creía que el cuerpo estrangulado de la Condesa había sido abandonado en algún lugar fuera de la vista y olvidado por todos.
Pero no fue así.
Cyrus recordaba la muerte de Arianna y se aprovechó de ella, y Russell cargaba con esa muerte en su corazón.
Aunque ella fuera una hija así. A pesar de ser una hija que le guardaba rencor, sin siquiera darse cuenta de que era su propia estupidez.
“¿Qué debo hacer? Cyrus, eres un hombre inteligente. Dime. ¿Qué debo hacer para expiar mis pecados?”
Arianna, que había dormido todo el día, parecía aún más angustiada al despertar. Cyrus no sabía qué hacer por ella, pues pronunciaba palabras incomprensibles con una expresión en el rostro como si estuviera a punto de morir.
Solo quería abrazarla, así que eso fue lo que hizo.
La sostuvo en sus brazos con mucho cuidado, como si abrazara una estatua de arena. La abrazó con ternura y susurró:
“No tienes que hacer nada, Arianna. No has hecho nada malo.” (Cyrus)
Acarició su espalda con ternura y habló:
“Si hay algún pecado, yo lo pagaré por ti. Yo cargaré con la responsabilidad, así que quédate donde estás.” (Cyrus)
Los sollozos escaparon de su interior. Por un momento, Arianna hundió el rostro en el pecho de Cyrus y lloró.
Tras un rato, cuando los sollozos fueron disminuyendo, Arianna levantó la cabeza y miró a Cyrus a los ojos.
“Yo.”
La voz, entrecortada por las lágrimas, lo entristeció.
“Incluso si mi misma existencia.”
Sus ojos, llenos de ansiedad, eran conmovedores.
“¿Empezó en Paganus?”
“Sí.”
Cyrus dijo sin dudar.
Bajó la cabeza suavemente, besó su frente redonda y luego hundió sus labios en su cabello.
“No importa lo que seas.”
***
Geor observaba en silencio a Arianna en brazos de Cyrus. Parecía que Cyrus se había olvidado de que Geor y Sini estaban con él en la misma habitación.
Siempre había asumido que algún día vería una escena así. Aunque no fuera Cyrus, sabía que algún día vería a Arianna en brazos de otro hombre. Y también sabía que estaba en una posición en la que tendría que presenciarlo.
Saber algo en su mente y verlo en persona eran cosas diferentes.
<¡Craaackkkk!> – Geor oyó que algo se rompía dentro de él y se preguntó qué se estaba haciendo añicos, tardó un rato en darse cuenta de que era su corazón. Geor apretó los puños con fuerza y contuvo un gemido.
Arianna se aferraba a Cyrus como si fuera su salvavidas. No soltó el cuello de la camisa de Cyrus ni siquiera mientras se abrazaban, como si estuviera diciendo: ‘No me dejes sola.’
Aunque resentía a Cyrus y se culpaba a sí misma, Arianna no lo soltaba.
A Geor no le importaban las cosas incomprensibles que Arianna decía.
‘Solo te envidio, Cyrus Carha.’ (Geor)
Mientras pensaba eso, Sini se puso de puntillas y le susurró a Geor:
“Parece que el ambiente es tal que deberíamos irnos.” (Sini)
“Sí, tienes razón. Casi parezco alguien que no entiende el ambiente.” (Geor)
Geor esbozó una sonrisa, fingiendo que no pasaba nada y se obligó a mover los pies, que le pesaban por la reticencia, y pronto salió de la habitación en silencio.
“Su Excelencia, ¿se encuentra bien?” (Sini)
Sini tenía un lado sorprendentemente perspicaz. Ver la preocupación en sus ojos dorados le dejó un sabor amargo en la boca.
“¿Es lo suficientemente obvio como para que alguien lo note?”
“La Maestra no lo sabe.” (Sini)
“Sí, normalmente solo la persona involucrada es la que no se da cuenta.”
Sini entreabrió los labios como si no supiera qué decir, y luego los cerró.
“Está bien.” – Murmuró Geor, dirigiéndose hacia la mansión de la familia White.
Como solo la separaba un muro de la mansión de Cyrus, solo tenía que recorrer el jardín.
Mientras caminaba por ese sendero, que le pareció a la vez corto y largo, divisó a una mujer frente a la mansión.
Una mujer de cabello rubio pajizo suplicaba a los caballeros que custodiaban la puerta.
“Estoy muy preocupada por mi hermana. La vi desmayarse ayer…”
Era Victoria.
Los caballeros intercambiaron miradas, conmovidos por su súplica. Entonces, justo cuando iban a abrir la puerta, Geor corrió rápidamente y se apresuró a detenerlos.
Geor miró fijamente a Victoria, quien lo observaba con ojos suplicantes. Los ojos verdes de Victoria brillaban con tristeza y la mirada de Geor se suavizó.
Unos ojos seductores, llenos de anhelo, se clavaron en la mente de Geor y le oprimieron el corazón. Su corazón, destrozado por Arianna, comenzó a latir descontroladamente.
Geor pensó que Victoria era mucho más bella y encantadora que la última vez que la había visto.
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Bueno en muerte vio que su padre la vengo aunque sabía lo que había hecho y que de alguna forma Cyrus estuvo involucrado, en el momento en que el tiempo volvió Cyrus la observo pero no hizo nada pero no lo culpo y muchas lo culpan, llevársela así como los Bronte son era muy difícil o que huyera la encontrarían más si no sabía lo que de regresora sabía talvez hubiera muerto lo que queda vallro es que tanto el como el tercer príncipe les.gusta además de lo bonitas es que sean listas, astutas