Begonias – 54

Capítulo 54: Las Difíciles escaleras del Poder y la Riqueza

 

Hoy, Ji Zhen Tang estaba demasiado emocional hoy.

Por suerte, él se dio cuenta rápidamente y la ayudó a calmar sus sensibles y vigilantes antenas levantadas en estado de alerta.

El momento en que una persona es redimida, siente como si todos los sentidos de su cuerpo se hubieran retorcido, y tras el dolor inicial, solo queda una sensación de relajación.

Todavía recuerda que ella preguntó una vez, si él dejaría que la persona que ama se preocupe por las ganancias y las pérdidas*. Él había dicho que ‘No.’

(N/T: *患得患失» (huàn dé huàn shī) significa estar ansioso o inquieto por el resultado, preocupado por los posibles beneficios y pérdidas. Se refiere a una persona que está continuamente preocupada, ansiosa o insegura, pensando en lo que podría ganar o perder en una situación determinada. Es una expresión que describe una mente indecisa y preocupada, que no puede relajarse y disfrutar del momento presente, debido a la constante preocupación por los resultados futuros.)

Ha estado pensando en esa respuesta, y después de llorar un rato, todo en su interior se sintió más claro.

Ji Zhen Tang dijo: “¿Cómo puedes decir que no lo sabes? Deberías decir que eres la persona más cariñosa, la más cariñosa del mundo, y has actuado de una manera que puedo creerlo.”

“Todas esas etiquetas son demasiado superficiales.” – Zhong Yu Bai acarició su mejillas que estaba tan suave y sonrojada como un huevo ligeramente cocido y dijo con un dejo de burla. – “Te dije que debías ser más cautelosa con los hombres, pero en cuanto derramas lágrimas, lo olvidas todo.”

“Lo sé, el corazón de las personas se esconde tras los huesos*.” – Dijo Ji Zhen Tang y luego murmuró. – “Pero no quiero ser cautelosa contigo.”

(N/T: *人心隔肚皮: también traducido como:  el corazón de las personas está separado del vientre = significa que el corazón humano es impredecible y es un término despectivo.)

Luego, ella fue levantada en el aire y su rostro surcado de lágrimas quedó expuesto a la luz. Él bajó la mirada y notó que su tez había mejorado un poco, con lágrimas sin secar colgando de sus pestañas como estrellas centelleantes.

“¿Sigues infeliz?” – Zhong Yu Bai la besó suavemente en la comisura de los labios, persuadiéndola. – “Trabajaré más duro.”

Ella se echó a reír y dijo: “¡Sí, sí, sí!”

Ji Zhen Tang lo rodeó con las piernas, entrelazándolas tras su cintura.

La película simplemente quedó a un lado, mientras las dos personas, fuera de pantalla, se sumergían en sus propios asuntos románticos, incapaces de prestar atención a nada más.

Él la sostuvo en sus brazos y caminó descalzo sobre la cálida y suave alfombra, subiendo las escaleras a un ritmo lento y pausado.

Al llegar a la habitación, sus piernas, que lo rodeaban con fuerza, comenzaron a perder fuerza y se resbalaron. Zhong Yu Bai la sujetó por las rodillas, sintiendo cómo se tensaba en todos los sentidos.

A menudo cambiaba las sábanas en casa, para que ella pudiera sentirse cómoda al acostarse en la gran y hermosa cama.

La palabra ‘nuevo’ era esencial para ella, ella necesitaba alejarse de todo lo que es viejo y falso, y encontrar un nuevo romance y alegría en los pequeños detalles que él organizaba.

Zhong Yu Bai juntó sus cinco dedos con una mano, depositando besos suaves y delicados sobre su marca de nacimiento, un pequeño corazón rojo quedó atrapado bajo sus finos y ligeros labios.

Se extendió aún más.

Sus labios y los de ella, cada uno desprendiendo vapor caliente, acabaron convergiendo entre los dientes del hombre.

La besó suave y lentamente, y ella poco a poco se fue adaptando a la ligera sensación de cosquilleo, adaptándose gradualmente, hasta que su pulgar presionó, aplastando repentinamente su otro corazón.

Ji Zhen Tang casi se volvió loca.

La parte posterior de su cabeza, que estaba presionada contra la almohada, completamente entumecida y un destello de luz blanca apareció ante sus ojos. El centro de gravedad de su cuerpo se hundió en el suave colchón a la altura de su cintura, el resto de su cuerpo estaba en alerta máxima, tensándose en una respuesta ansiosa.

Luchó por levantar los párpados, encontrándose con su lengua exploradora y su mirada profunda e intensa.

Todas sus huellas quedaron completamente atrapadas en el vapor acuoso, y la presión constante era brutal, que ella quedó completamente destruida por esa sensación áspera.

Con sus besos, Ji Zhen Tang cayó en un sueño profundo.

Zhong Yu Bai se levantó temprano como de costumbre, se lavó, se arregló e incluso contestó una llamada telefónica. Cuando volvió a entrar en la habitación, ella todavía seguía acostada en la cama.

Guardó su teléfono; decidió no ir a trabajar y pasar el fin de semana con ella.

Notó que la chaqueta vaquera colgada del respaldo de una silla estaba a punto de caerse del borde.

Extendió la mano para ajustarla y, en el momento en que la prenda se inclinó, una horquilla cayó desde el interior.

Zhong Yu Bai la recogió y descubrió que era una horquilla adornada con un pétalo de begonia silvestre.

La sostuvo en la palma de su mano y se quedó mirándola, ensimismado.

Era muy antigua y la horquilla se había oxidado desde hace mucho tiempo por la exposición al agua y sólo los coloridos pétalos decorativos seguían impecables y transparentes.

Los recuerdos del pasado azotaron su mente.

Cuando le dio esa horquilla a la niña, no imaginó que sería la última vez que se verían.

Tampoco podría haber adivinado que, después de todas las montañas y ríos que habían atravesado, se volverían a encontrar.

Zhong Yu Bai no sabía su nombre chino completo en aquel entonces y cuando se lo preguntó, ella simplemente dijo que se llamaba “Tang.”

Ese era el único carácter que sabía escribir, trazándolo en la palma de su mano.

<“Este es mi nombre, Tang.”>

Su madre le había enseñado a escribirlo.

Zhong Yu Bai sonrió sutilmente.

Él volvió a guardar la horquilla en el bolsillo de su chaqueta.

Entonces se arrodilló junto a la cama, se inclinó y le dio un suave beso en la oreja.

Zhong Yu Bai le besó el lóbulo, sin ningún pendiente de perla, y susurró en voz baja: “Es hora de despertar, señora Zhong.”

Ella estaba muerta de cansancio, pero no pudo evitar despertarse de golpe ante esas palabras.

Ji Zhen Tang lo miró con una mezcla de emociones y le preguntó aturdida, frotándose los ojos: “¿Qué dijiste…? ¿Cómo acabas de llamarme?”

Zhong Yu Bai preguntó con una sonrisa: “¿Me sientes como un esposo ahora?”

“…” – Ella sintió emociones encontradas y tardó un poco en reaccionar antes de sonreír torpemente. – “Oh, Dios mío, pensé que estaba soñando.”

Se revolvió el cabello para disimular su vergüenza.

Zhong Yu Bai sonrió de forma caballerosa y gentil, mirándola a contraluz, su alta figura estaba delineada por la luz del sol con un borde dorado, noble y elegante, como si hubiera salido de un sueño.

Él curvó un dedo y le dio un golpecito en la nariz. – “Es tarde, levántate y ven a verme cocinar; oportunidades como esta son raras.”

Ji Zhen Tang sabía que estaba completamente despierta, pero debido a la perfección de ese momento, se sintió aturdida nuevamente y pensó que eso podría ser un sueño dentro de un sueño.

Ella sonrió y dijo: “¡De acuerdo!”

Después de estar emocional toda la noche, siendo besada y abrazada por él, ella rápidamente recuperó la energía, sobre todo con una mesa llena de deliciosos platos esperándola, sintió que todas sus preocupaciones se desvanecían al sentarse frente a la mesa humeante.

Ji Zhen Tang por fin pudo relajarse, finalmente no tuvo que mirar las expresiones de los demás y tomó un muslo de pollo y lo comió hasta saciarse. – “No dudo de ti ni nada; es solo que creo que eres realmente increíble, no puedo creer que lograras cocinar algo tan delicioso a la primera.”

Zhong Yu Bai, sentado frente a ella, la observó comer con calma y dijo: “También hubo algo de prueba y error, aunque no lo viste.”

Mientras ella comía, la miró significativamente.

Zhong Yu Bai estaba mirando su teléfono cuando de repente ella recordó el mensaje que su padre le había enviado ayer, lo que le dio un vuelco el corazón y sus sonrisa se desvaneció.

“Bueno, quería preguntarte algo.” (Ji Zhen Tang)

Él dijo “hmm” con indiferencia y apenas levantó la vista: “Pregunta.”

“Bueno… Puede que tu padre sea una persona anticuado, por tanto ¿su opinión te influiría de alguna manera?” (Ji Zhen Tang)

Zhong Yu Bai respondió con indiferencia: “Él debería ser el que se preocupe de si tendré algún impacto en él.”

“¿Eh?” – Ella quedó atónita, sin comprender del todo el significado más profundo.

Él no dio más detalles y, en cambio, le contó la noticia que acababa de recibir. – “La casa de té está a punto de tener un cartel, el nombre fue elegido por Shen Shu: se llama ‘Villa* Yuyun’. Si te parece bien, puedo hacerle llegar cualquier comentario.”

(N/T: 山莊» (yānzhuāng) en chino significa «lodge» o «residencia de montaña». Se refiere a una propiedad o establecimiento, a menudo un hotel, villa o residencia, ubicado en un área montañosa o rural, y que se asocia con la naturaleza y el paisaje.)

“Sí, no tengo ningún problema.” – Asintió Ji Zhen Tang y comenzó a chismorrear. – “Pero, Torre Yuyun, Villa Yuyun… ¿Quién es Yuyun?”

Zhong Yu Bai tampoco parecía saberlo, y respondió: “Tal vez sea alguien a quien ama profundamente.”

Él continuó hablando de negocios: “Shen Shu es ahora un accionista minoritario bajo tu mando, necesita escuchar tus recomendaciones, y darle un nombre es solo el comienzo.”

Ji Zhen Tang respondió aturdida: “Ah, está bien. Si no entiendo algo, ¿puedo preguntarle?”

“Por supuesto.” – Zhong Yu Bai asintió, y continuó: “En cuanto a tu padre, ya sea que quiera ser la parte B o accionista, tendrá que mirarte a la cara.”

(N/T: *乙方» (yìbāng) en chino significa «parte B» o «la otra parte», y se refiere a una segunda o tercera parte en un contrato, acuerdo o transacción. Es una forma formal y común de identificar a la otra persona o entidad involucrada en un asunto.

Por ejemplo, si en un contrato hay una «甲方» (yìbāng), que es «parte A», la «乙方» (yìbāng) sería la otra parte que está involucrada en el contrato.

Ya lo había explicado +/- en el Cap. 43 La Parte B en este caso se refiere a la parte que proporciona los bienes o servicios: Proveedor.)

Ante la mención de Ji Huan, ella frunció el ceño con disgusto, y entonces lo oyó decir:

“Esta propiedad tiene un feng shui excelente, así que no fracasará en los negocios. Alguien con su codicia, teniéndote como puente, quizá podría pensar en conseguir algo más.”

Aunque sólo lo había visto unas pocas veces, Zhong Yu Bai podía decir con precisión que Ji Huan era una persona codiciosa.

Ji Zhen Tang rió, pero no entendió el punto. – “Después de hablar tanto sobre desarrollo municipal y complejos turísticos, al final, todavía tenemos que escuchar las palabras de Bodhisattva: Un buen feng shui puede hacerte ganar dinero.”

Entonces, ella negó con la cabeza. – “No menciones a mi padre; es demasiado molesto. No me asociaré con él, quiero ganar mucho dinero por mi cuenta.”

Zhong Yu Bai asintió suavemente: “Como quieras, es tu decisión.”

Luego ella preguntó: “¿Shen Shu es una buena persona?”

“Es muy amable y moderado; adecuado para ser amigo.”

Ji Zhen Tang pensó un momento y dijo. – “¿Ser amigo? Si fuera amiga de él, entonces seremos amigos de por vida sin importar diferencia de edad, jaja.”

Aunque solo hablaban de Shen Shu, Zhong Yu Bai sintió como si su corazón hubiera sido golpeado y, con un tono algo serio, le dijo: “Es cinco años mayor que yo.”

Sin dudarlo, ella respondió: “Así es, tú y yo estamos en una relación sin importar la edad.”

Él se quedó atónito por un momento y luego se echó a reír.

Después de acostumbrarse a sus deliberadas provocaciones; esas bromas no le hacían mucho efecto.

Ji Zhen Tang dejó el tazón, se acercó a su lado, le tocó suavemente la barbilla con los dedos y se inclinó más cerca de él, observándolo detenidamente. – “¿Te afeitas todos los días?”

Él la miró y respondió que sí.

“Entonces, ¿por qué sigues pinchándome tan fuerte? Es como si intentaras apuñalarme hasta la muerte.” – Ji Zhen Tang sintió la ligera aspereza en su barbilla, rozando con los dedos la ligera aspereza.

Zhong Yu Bai le sujetó suavemente la muñeca y le explicó con seriedad: “Si una flor es muy delicada, no podrá soportar incluso la más mínima fricción.”

Ji Zhen Tang sonrió y dijo. “Tiene sentido, pero la verdad es que me gusta.”

Él la miró con complicidad y le preguntó. “¿Qué te gusta?”

Ella frotó sus dedos contra sus labios, sonriendo sin decir nada.

Zhong Yu Bai la dejó sentir la sensación por un momento, luego, en medio de ese momento juguetón, cambió de tema abruptamente, diciendo: “El mensaje que me envió ayer era innecesario, así que no le respondí.”

Los dedos de Ji Zhen Tang, que había estado rozando ligeramente su mejilla, se detuvieron de repente.

Parecía haber adivinado que ella había visto el mensaje de su padre con antelación. Esa ominosa advertencia sobre las ‘lecciones del pasado’, le hizo sudar frío.

En medio de su silencio, él continuó: “Si quisiera que mi padre se jubilara, podría llamar a su escuela ahora mismo y estaría sin trabajo al final del día.”

Su tono despreocupado explicaba lo que había dicho antes: ‘Él debería ser el que se preocupe de si tendré algún impacto en él.’

La voz de Zhong Yu Bai habló con voz firme, tranquilizándola, queriendo darle la mayor sensación de seguridad posible.

“Existe más de un tipo de relación padre-hijo en este mundo. Y en la familia Zhong, lo que más importa es el derecho a la palabra.” (Zhong Yu Bai)

“¿Lo entiendes?” (Zhong Yu Bai)

En conclusión, estaba tratando de decir que su padre no podía interferir con ellos en absoluto.

Ji Zhen Tang entendió y lo recordó todo con claridad. Asintió levemente y dijo con sinceridad: “Vi el mensaje que te envió y me inquietó mucho. Pero ahora, después de lo que has dicho, me siento un poco mejor.”

“Está bien mientras te sientas mejor.” – Respondió Zhong Yu Bai, señalando su tazón a medio terminar. – “¿Quieres más?”

Ji Zhen Tang no respondió.

Ella lo miró, recordando el día en que Zhu Qingying fue a probarse la ropa, ella llamó a Chen Ke, que estaba de pie en la puerta, y sin pensar le hizo una extraña pregunta: <“¿Es usted de la familia Chen?”>

Chen Ke no le prestó mucha atención y fue a admirar la belleza de su esposa. Después de un rato, al ver a la chica a su lado con una mirada pensativa y preocupada, él se acercó amablemente a atenderla y le preguntó: <“¿Qué querías preguntar?”>

Ji Zhen Tang sintió que no era el momento, así que no continuó. Negó con la cabeza y dijo: <“Nada, ustedes primero pruébense la ropa.”>

No dijo nada más.

Ayer, de camino al Jardín Chen Zhangyuan con la horquilla, tras muchas dudas, finalmente decidió enviarle un mensaje a Chen Ke.

Ella no se atrevió a preguntarle directamente a Zhong Yu Bai; cuanto más se acercaba a la verdad, más miedo sentía.

Entonces, decidió adoptar un enfoque indirecto y contactar a alguien cercano a él y le envió un texto que decía: [‘Me gustaría preguntar, ¿cuál es el nombre de su madre?’]

Pero el historial de chat permaneció en blanco durante un buen rato.

Chen Ke no respondió hasta muy entrada la noche, así que solo vio su respuesta en la mañana. Tres palabras:

[‘Chen Yinglian.’]

Todas sus dudas pendientes finalmente quedaron resueltas.

Ese era el nombre.

De la Señora.

Por la mañana, después de vestirse, Ji Zhen Tang se quedó de pie tras la puerta de su habitación, aturdida durante un largo rato.

Años atrás, cuando abandonó Singapur, su madre le había dicho: <“Ah’Zhen, los acontecimientos de hoy deben permanecer enterrados en tu interior. Evita los conflictos que no te conciernen; preservar la vida es lo que importa.”>

Ella se había tomado esas palabras muy en serio.

Pero ahora, los asuntos del pasado se vinculaban con las circunstancias presentes.

De repente, reconoció una pregunta que siempre había estado evitando, dándose cuenta de que, como nunca había considerado un futuro con él, tampoco había considerado que el vórtice de la familia Zhong era mucho más profundo de lo que había imaginado.

Ji Zhen Tang miró en silencio a Zhong Yu Bai, mientras sus dedos guardaban la horquilla en el bolsillo.

Hace muchos años, cuando todavía era joven, mientras asistía a la boda de un familiar, había oído a la gente hablar de la familia Zhong, la palabra ‘Zhong’ significa ‘campana’ por lo que no lo relacionó y también escuchó expresar una profunda emoción acerca del matrimonio y de lo difícil que era ascender por la escalera del poder y la riqueza.

Muchos años después, justo cuando por fin empezaba a comprender el significado de esas palabras, ya se había plantado en el camino más feroz, y no había vuelta atrás.

Ajena a su silenciosa reflexión, Zhong Yu Bai tomó su plato y le añadió más verduras en él.

No le dijo directamente que no desperdiciara la comida, sino que recitó un par de versos de ‘Compadézcanse del granjero.’

El secuestro moral siempre es el más mortífero, y Ji Zhen Tang rió en respuesta.

Sin embargo, al segundo siguiente, recordó algo y su sonrisa se congeló abruptamente.

De niña, no le gustaba comer arroz y a menudo dejaba su plato casi sin tocar.

Al ver eso, el joven amo de la familia Chen le enseñó un antiguo poema chino: <“El granjero cosecha al mediodía, con el sudor goteando sobre el campo. ¿Quién sabe que cada grano de arroz en el plato es ganado con esfuerzo?”>

Eso no fue lo único que le enseñó. Mas tarde también le enseñó muchos conocimientos, cultura sencillas y razonamiento simple, en una época en la que ella aún era una niña ingenua que apenas comenzaba a comprender el mundo.

Ji Zhen Tang se sentó en el regazo de Zhong Yu Bai, mirando su perfil atentamente.

Zhong Yu Bai sujetó su cintura con una mano, y lenta y metódicamente la ayudó con la comida con la otra, dejando a un lado sus palillos, y luego, una vez que levantó los ojos para mirarla como si tuviera atascado un nudo en la garganta, se congeló suavemente, y preguntó en voz baja: “¿No está sabroso?”

Ji Zhen Tang sonrió ampliamente. – “¡No, es tan está delicioso que podría comerme tres tazones!”

Él tomó su broma con amabilidad y respondió con suavidad: “Un tazón está bien, y un estómago hinchado solo te hará sentir incómoda.”

Aquel muchacho gentil, culto y considerado, vivía en lo profundo de sus recuerdos. Y en la calidez de esa tarde, su figura distante se superpuso con los rasgos de Zhong Yu Bai, creando finalmente una imagen nítida.

Desde la infancia hasta la edad adulta, siempre había sido él quien le regaló las zapatillas de cristal.

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