serena

SLM – 161

  1. Preparación de un segundo equipo (1)

 

Los residentes del vestíbulo, tras haber convivido durante casi dos meses, habían forjado lazos de confianza e intimidad entre ellos.

 

De repente, se unieron cuatro nuevos miembros de una compañía itinerante. En situaciones tan extremas, es común que los miembros ya establecidos persigan a los recién llegados.

 

Afortunadamente, quizás debido a la poca edad y las desafortunadas circunstancias de los hermanos numerados (Uno, Dos, Tres y Cuatro), los residentes del vestíbulo les abrieron sus corazones con prontitud.

 

Los hermanos numerados también intentaron activamente ayudar a los miembros existentes, viendo a Serena como su salvadora. Gracias a esto, se integraron sin problemas en el vestíbulo y sin mucha resistencia.

 

Al séptimo día desde que los hermanos numerados se unieron al vestíbulo, la princesa finalmente bajó la guardia con respecto a los recién llegados. Durante los últimos siete días, Serena había pausado la conquista del laberinto y observado cómo los hermanos numerados se adaptaban.

 

‘Yo los pulleé y los traje aquí, así que debo cuidarlos y asumir la responsabilidad.’

 

Ella bajó la guardia antes y un muerto viviente fue liberado en la zona segura del vestíbulo. Aunque los hermanos numerados no tuvieran malas intenciones, podrían provocar un accidente por descuido, así que ella continuó vigilándolos durante un tiempo.

 

Uno, sin ser consciente de los pensamientos de la princesa, la instó a reanudar rápidamente la conquista del laberinto.

 

—¿Cuándo nos vamos a ir a atacar el laberinto, pues? Hay que darle prisa. ¡Yo me voy a poner bien trucha pa’ rastrear a esos monstruos!

 

Serena comprendió los sentimientos de ansiedad de Uno.

 

‘El progreso de Cuatro en el aprendizaje de la magia es más lento de lo esperado.’

 

Al principio, todos se mostraron optimistas respecto al entrenamiento mágico de la más joven.

 

‘Bueno, es comprensible. La chica es una genia.’

 

Cuatro tenía una memoria prodigiosa y jamás olvidaba nada de lo que veía u oía. De hecho, poseía una memoria fotográfica, del tipo que solo se ve en los cómics de misterio.

 

Además, Gray incluso le daba clases particulares. Un gran maestro y una alumna brillante. Todos confiaban en que Cuatro aprendería magia tan rápido como Serena, o mejor dicho, más rápido que la princesa, y que demostraría potencial para convertirse en una gran maga.

 

Pero, ¿qué era esto? Durante la última semana, Cuatro solo había aprendido un hechizo: el de creación de orbes de luz. Serena y Uno interrogaron a Gray.

 

—Qué raro está el asunto. El Cuatro es reinteligente, ¿que no debería agarrarle a la magia volando, igualito que la Princesa?

 

—Cada vez que la princesa necesita aprender magia, parece que mi sentido común se ha derrumbado. ¡La princesa es rara!

 

—Dado que Cuatro es más inteligente que yo, incluso si hay problemas con el manejo del maná, ¿no debería aprender a un ritmo similar?

 

—¡Memorizar e inteligencia son dos cosas distintas! ¿Acaso la princesa pretende que la llamen genio comparándose con una niña de ocho años?

 

—¡Tos, trabajaré más duro!

 

Aunque Cuatro lanzara el hechizo de orbe de luz una y otra vez hasta que el vestíbulo pareciera un árbol de Navidad, sería como recoger granos de arroz uno a uno con palillos.

 

Del mismo modo que no te llenarías comiendo así, usar magia de esa forma no agotaría su maná.

 

Para que Cuatro pudiera usar su poder mágico con mayor libertad, necesitaba la herramienta mágica maldita que se suponía que sería una recompensa tras superar el piso 30. Sería aún mejor si encontraran un artefacto de escape y abandonaran el laberinto definitivamente.

 

Durante una semana, los hermanos Uno, Tres y Dos recibieron lecciones de exploración de laberintos de Olive y Yeong. Los hermanos estaban llenos de entusiasmo, pero quizás debido a que habían estado alejados de la educación teórica durante toda su vida, no pudieron adaptarse a las lecciones verbales de la guía y la arquera.

 

—¡Nomás tenemos que sacarle la vuelta a todos los monstruos! ¡Por vida suya, déjenos entrar al laberinto!

 

—¡Graaaugh!

 

—¡Dos-Unnie dijo que destrozará a todos los monstruos! ¡Y nuestro Con también lo destrozará todo, sin mentiras! ¿Verdad, Con?

 

Tres acarició con cariño al Cóndor del Laberinto, objetivamente feo, como si fuera adorable. El monstruo, habiendo perdido su hostilidad, ladeó la cabeza con una expresión ligeramente tonta debido a su falta de presencia intimidante.

 

Entonces llegó Coco y picoteó la pata del Cóndor del Laberinto. A pesar de que el golem de pollo le picoteaba la pata, el cóndor permaneció dócil.

 

—¡Mira, princesa! Han perdido todo el miedo… Señorita.

 

Olive negó con la cabeza, mirando a los hermanos que parecían no darse cuenta de lo aterrador que era el laberinto. A su lado, Yeong asintió rápidamente.

 

Serena se masajeó la frente, mirando a los hermanos numerados, cuyos hígados parecían haberse hinchado más allá de sus cuerpos y estar a punto de reventar.

 

(Nota: en Corea, se cree que cuanto más valiente es una persona, más grande es su hígado).

 

‘Es cierto lo que dicen: un cachorro no sabe temerle a un tigre.’

 

El miedo suele nacer de la ignorancia, pero a veces la ignorancia extrema puede enmascararlo. Uno, Dos y Tres estaban precisamente así en ese momento.

 

Este tipo de ignorancia podría eliminarse mediante la experiencia, pero lamentablemente, eso era imposible en la situación actual.

 

‘El 1er y el 2do nivel se han superado perfectamente, y la dificultad del 3ro nivel aumentó, lo que dificulta demasiado adquirir experiencia.’

 

¿Lanzar a los nuevos reclutas que desconocen los peligros del laberinto directamente al tercer nivel para que ganen experiencia?

 

‘Eso es asesinato. Una sentencia de muerte sería más misericordiosa.’

 

Las condiciones de entrenamiento no eran favorables, así que los adultos que conocían los horrores del laberinto intentaron impartir conocimientos teóricos con diligencia, pero los estudiantes rebosaban de entusiasmo práctico y rehuían la teoría. ¿Qué podían hacer al respecto?

 

Mientras la princesa se devanaba los sesos, la guía, que también estaba pensando mucho, sugirió:

 

—Princesa. Hagamos que primero hagan una prueba.

 

—¿Una prueba?

 

—Ha pasado más de un mes, quizás dos, desde que quedamos atrapados en el laberinto. A estas alturas, los cofres del tesoro de los niveles uno y dos ya deberían haberse recuperado, ¿no? Hagamos una prueba para hacerlos ir allá… Señorita.

 

—Pero los monstruos y las trampas no se habrían recuperado, así que ¿no es eso demasiado fácil?

 

Olive negó con la cabeza, gesticulando con las manos.

 

—No. Orientarse en un laberinto es sorprendentemente difícil. Excepto la niña más pequeña, todos los demás son tan malos con las direcciones que apostaría una moneda de oro a que seguirán dando vueltas en círculos.

 

Serena arqueó una ceja. Si Olive, a quien le encantaba el dinero, estaba dispuesta a apostar, significaba que confiaba en que ganaría.

 

—¿Es tan malo?

 

—¡Sí! ¡Pues creo que es una buena prueba para que dibujen su propio mapa y se den cuenta de lo estúpidos y propensos a morir que son! ¡Señorita!

 

—De acuerdo.

 

Yeong, quizás sutilmente molesta por el excesivo entusiasmo de los estudiantes, expresó su acuerdo.

 

—Entonces haré lo que dices. Enviar solo a los tres sería peligroso, así que alguien con conocimientos del laberinto debería acompañarlos actuando como supervisor de la prueba.

 

Olive cruzó los brazos en diagonal, formando una gran X.

 

—¡No quiero ir! ¡Me moriré de aburrimiento! ¡Señorita!

 

‘Suponiendo que Uno sea una guía, Dos un atacante directo y el cóndor de Tres también un atacante directo… No hay atacantes de largo alcance en el grupo.’

 

Serena miró a Yeong, y la oscuridad en sus ya oscuros ojos negros se intensificó aún más.

 

—…

 

Fue una expresión pasiva, lo que significaba que no quería ir voluntariamente, aunque obedecería si la Princesa se lo ordenaba.

 

—Yo los supervisaré

 

Una voz clara y alegre provino del lado de la princesa pensativa. Gray le dio un golpecito en el hombro con su bastón, que tenía una calavera unida y que a veces se usaba como arma contundente, y dijo.

 

—Tengo asuntos que atender en el estanque del segundo nivel. Iré también.

 

—¿Vas a pescar… Mi señor?

 

—No exactamente. Descifré el extraño código que encontraste en el primer nivel. Parece que hay algo escondido en el estanque del segundo nivel, así que quiero revisarlo.

 

Esto fue totalmente inesperado.

 

—¿Acaso no se ha conquistado a la perfección el segundo nivel? El Dios del Laberinto lo ha reconocido.

 

—Dicen que superar el 90 por ciento de un nivel ya se considera una conquista perfecta. Así que aún puede quedar un 10 por ciento oculto.

 

Serena se quedó sin palabras ante la explicación lógica de Gray.

 

‘¿Eh? ¿Qué clase de laberinto no termina incluso cuando ya ha terminado?’

 

Dicen que hay que comprobar de nuevo un fuego que parece extinguido, y parece que necesitaban volver a examinar un laberinto que estaba perfectamente despejado.

 

—¡Joven maestro! ¿De verdad descifraste ese extraño código que ni siquiera eran letras… ¡¿Mi señor?! ¡Entonces yo también me voy!

 

—Olive-Noona, dijiste que no querías. Iré yo. Aunque sea una pista oculta, solo es el segundo nivel, así que probablemente no sea nada del otro mundo.

 

Sin embargo, merecía la pena investigarlo. Aunque las recompensas fueran mínimas, esa información se acumulaba y, con el tiempo, se volvía importante.

 

—Hmm. Sí. Gray, tienes suficiente conocimiento del laberinto y mucha experiencia, así que serías idóneo como atacante de largo alcance.

 

—No, yo solo voy como supervisor. La atacante de largo alcance deberías ser usted, Princesa.

 

—¿Yo?

 

—Puede que haya una puerta sellada en ese lugar escondido, ¿sabe? ¡Claro, la princesa también debería venir, owww!

 

—¡Mocoso!

 

Philia le pellizcó la oreja a Gray y tiró de ella. El viejo joven, a quien nunca le habían pellizcado las orejas en su vida, se sorprendió por el ataque inesperado y siguió a su “tía” mientras ella lo jalaba de la oreja.

 

—¡Aaaargh!

 

—¡Cómo te atreves a decir esas tonterías mientras Serena-nim está descansando! ¡Eres un niño muy travieso!

 

Philia estaba a punto de reprender severamente a Gray, pero al ver que su marido negaba con la cabeza enérgicamente, aceleró el paso.

 

—¡Vamos al jardín de hierbas!

 

Ella interpretó erróneamente la objeción del conde Randy como una súplica para que no regañara al niño en un lugar concurrido. Gray ni siquiera pudo soltarse de la mano de Philia y fue arrastrado fuera del vestíbulo.

 

Las acciones de Philia también podrían interpretarse como un ejemplo de cómo la ignorancia supera al miedo. El príncipe Willow aplaudió con admiración.

 

—Hasta Su Majestad el Emperador sueña con pellizcarle los labios a Gray. Nunca se atrevió a hacerlo de verdad, ¡pero la Condesa Randy sí! ¡Sin duda es la mujer más bella y valiente del continente!

 

Poco después, Gray regresó al vestíbulo con una expresión como si la mitad de su alma hubiera desaparecido.

 

—Seré tanto supervisor como atacante…

 

Sus ojos grises, que habitualmente ocultaban una mirada astuta y penetrante tras una fachada de inocencia, ahora estaban nublados y desorientados.

 

Serena se preguntó cómo Philia lo había regañado para dejar al joven tan exhausto y le preguntó cuál era su secreto. La belleza número uno de Hudgee respondió con orgullo.

 

—Serena-nim me dijo que no debía pegarle, así que simplemente le sujeté las manos y lo miré a los ojos, diciéndole repetidamente que no fuera grosero hasta que entendiera.

 

Con solo escuchar esto, la princesa comprendió todo el dolor que Gray había sufrido.

 

‘No soportó la belleza de Philia.’

 

Hubiera sido mejor si la edad física del viejo joven coincidiera con su edad mental, pero enfrentarse a Philia con un cuerpo joven parecía haber sido duro para su corazón.

 

Serena acarició la cabeza de su diligente dama de honor. Philia cerró los ojos y sonrió, disfrutando del contacto de su maestra.

 

Tras elogiar a su dama de honor, la princesa se dirigió a los nuevos reclutas del laberinto, quienes no sabían nada pero clamaban por experiencia práctica.

 

—A partir de ahora, deben explorar el primer y el segundo niveles, cartografiarlos por completo y recuperar las recompensas de los cofres del tesoro. Gray les acompañará como supervisor y atacante a distancia.

 

Serena levantó tres dedos.

 

—Para superar la prueba, deben cumplir tres condiciones. Primero, llegar al quinto piso del segundo nivel del laberinto sin sufrir heridas graves. Se considera herida grave aquella que no se cura con una poción curativa de baja potencia. Segundo, encontrar todos los cofres del tesoro. Ya conocemos la cantidad y la ubicación de todos los cofres en el primer y segundo nivel, así que hacer trampa no servirá. Por último, tercero, crear un mapa que cualquiera pueda entender.

 

—¡Déjenoslo a nosotros, oiga! ¡Ahorita mismito regresamos del quinto piso, se los apuesto!

 

—¡Graaagh!

 

—¡Domaré a todos los monstruos que encontremos! ¡Sin mentiras!

 

Los hermanos numerados rebosaban de entusiasmo. Dos, en particular, estaba aún más motivado, quizás emocionado por llevar puesta la piel de oso que les habían arrebatado.

 

—Tos, Unnies. Tengan cuidado. Tos. Por favor, tengan cuidado.

 

—Ni se apure. Nos les vamos a ir esquivando a todititos los monstruos..

 

Serena acarició la cabeza de la estatua divina mientras Uno acariciaba la de Cuatro.

 

—Tos. El joven maestro también. Tenga cuidado. Tos.

 

—No olvides practicar magia todos los días. Si no sabes algo, pregúntale a la Princesa.

 

Gray, orgulloso de la pequeña que se esforzaba a pesar de su enfermedad, intentó acariciar la cabeza casi completamente calva de Cuatro. La niña encorvó los hombros e inclinó la cabeza, por lo que la mano de Gray terminó acariciándole la nuca en lugar de la parte superior.

 

—¿No te gusta que te toque?

 

—Tos. No. Es porque no tengo pelo. Tos. Me da vergüenza.

 

—Si puedes controlar tu magia, tu cabello crecerá.

 

Gray le dio una palmadita suave en la cabeza a Cuatro y salió del vestíbulo con Uno, Dos y Tres.

 

Serena miró al segundo equipo de exploración, cuya edad promedio rondaba los 30 años.

 

‘Espero que esta experiencia les haga comprender el verdadero horror del laberinto, hasta lo más profundo de sus huesos.’

 

—Todos regresarán sanos y salvos. ¡Aunque sea solo por el bien de Cuatro!

 

Ralph, que quería ir pero Olive y Serena le impidieron unirse al grupo de hermanos numerados, dijo con esperanza.

 

La princesa deseaba fervientemente que la capacidad de los hermanos aumentara rápidamente para aliviar la fatiga acumulada del equipo de exploración. Regresó al vestíbulo y se sentó en la silla que había hecho el príncipe imperial, escuchando la opinión de la guía.

 

—¿Qué piensas hacer si aprueban el examen?

 

—Los caminos del tercer nivel son demasiado difíciles, así que estaba pensando en saltármelo y enseñarles a encontrar trampas en el cuarto nivel… Señorita.

 

—¿No será el cuarto nivel demasiado peligroso para ellos?

 

—Princesa, puede que no lo sepas porque solo has visto osos como alfombras… Señorita.

 

Olive dijo con suma seriedad.

 

—Los osos son increíblemente fuertes. Los esqueletos y cosas por el estilo se aplastan de un solo golpe.

 

—La señorita Olive tiene razón. Los osos son realmente fuertes. Oí que un caballero, conocido de mi maestro, Sir Haro, murió tras ser aplastado en un enfrentamiento frontal con un oso.

 

—¿Por qué alguien lucharía contra un oso? ¿Acaso ese caballero era un idiota… mi señor?

 

Serena hizo un gesto con la mano, interrumpiendo la conversación que se estaba desviando del tema principal.

 

—Sé que los osos son fuertes. El problema es su fortaleza mental. No creo que puedan soportar la disminución de la moral o la energía negativa que emiten los muertos vivientes.

 

—En efecto. Simplemente tembló al ver a un muerto viviente, sin pensar en combatirlo… Señorita.

 

—Probablemente estaba asustado porque no sabía que los cadáveres en el laberinto se convierten en muertos vivientes tan fácilmente. Ahora tienen el objetivo de salvar a Cuatro, así que estarán bien. ¡Creo en ellos!

 

El joven caballero volvió a hablar con esperanzadoras y brillantes aspiraciones.

 

—¡Waaah! ¡Con! ¡Él está muerto!

 

—Grrrr.

 

—Dispénseme, oiga… ¿A poco no podemos volver a echarle un intento a la prueba?

 

Serena se sintió desolada al ver a los participantes que no habían conseguido la victoria regresar al vestíbulo esa misma noche, ni siquiera un día después.

 

 

 

Anterior     |       Tabla      |     Siguiente

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio