ANVC – 228 (Historia Paralela 22)

Capítulo 228 – Historia paralela 22: Para ti, con amor (2)

 

Charlotte inspeccionaba con seriedad algunos juguetes en una tienda de juguetes para niños. Geor se detuvo y la observó un momento, intrigado por la forma en que examinaba cuidadosamente una muñeca cuyos brazos se movían solos.

Charlotte alzó la vista. Su expresión cambió al notar su mirada. La fría y elegante mirada de una Princesa regresó a ella, y juntó las manos frente a sí, inclinándose profundamente ante él.

“Bienvenido, Su Alteza.”

Las personas que habían estado en la tienda se sobresaltaron e hicieron una reverencia a Geor. ​​No tenía intención de presentarse, pero se quitó la capucha y dijo: “No pensé que me reconocerían.”

“No olvido las caras.”

No debía ser fácil para una antigua Princesa hablar con tanta formalidad a un Príncipe Heredero, pero Charlotte se comportó como si hubiera sido una plebeya desde su nacimiento.

“No esperaba verte aquí.” – Dijo él.

“Quería comprarle un regalo a mi sobrino…”

“Ah, tienes un sobrino.” (Geor)

Yuria, la esposa del antiguo Príncipe Heredero, había tenido un hijo, un niño adorable que en el pasado habría pertenecido a la familia imperial.

“Últimamente le gustan los juguetes que se mueven.”

“A los niños les fusta, sí. Yo compré un carruaje que se mueve al darle cuerda, y me contaron que el niño al que se lo regalé lo tiene todo el día.” (Geor)

“¿Un carruaje que se mueve…?”

Charlotte miró a su alrededor como si lo buscara. Geor se acercó al juguete y la llamó.

“Aquí está.” (Geor)

Charlotte se acercó rápidamente y lo cogió. Tenía cuatro caballos y, curiosamente, al darle cuerda, los caballos movían las patas y arrastraban el carruaje. Lo probó, lo puso en el suelo y lo observó moverse y sonrió.

“A los chicos les debe a encantar.”

“No hay nada igual. ¿Cuántos años tiene tu sobrino?” (Geor)

“Tres. Es tan listo. Ya habla muy bien.”

“¡Ah! Mi sobrino solo tiene dos años y también habla muy bien.” (Geor)

“Y es tan bueno conmigo.”

“Mi sobrino siempre me sigue a todas partes, llamándome tío.” (Geor)

Presumieron de sus respectivos sobrinos mientras elegían regalos. Incluso al pagar y marcharse, siguieron presumiendo, como si compitieran entre sí. Se lo pasaron en grande, por eso Geor fue a verla al día siguiente para hablar de su sobrino otra vez. Ella lo escuchó atentamente y habló del suyo, como si quisiera no quedarse atrás.

Hablaron de ese tema durante un buen rato, y al cabo de unos días, se reunieron de nuevo y hablaron de otros temas. A veces hablaban de su día, a veces de política internacional, a veces de un pintor.

“Sabes muchísimas cosas.” – Dijo Geor cuando ya se sentían más cómodos el uno con el otro.

Charlotte respondió con amargura. – “Me las han enseñado.”

La mirada melancólica en sus ojos fue un shock para Geor. ​​Se dio cuenta de que ya no la miraba de la misma manera. Si le preguntaran si era amor, le costaría decir que sí.

Pero también podía afirmar con seguridad que no se trataba de una simple amistad. Eso era todo lo que sentía, pero bastaba para pensar que, si se casaba con ella, podría tener conversaciones agradables con ella durante el resto de su vida.

 

***

 

“¿Por qué no?” – Dijo Cyrus con tono relajado, interrumpiendo sus pensamientos. – “Lo que más importa son tus sentimientos.”

Geor sonrió. Si hubiera sido así, se habría abierto paso en cuanto se dió cuenta de lo que sentía por Arianna.

“Debes haber olvidado de quién estaba enamorado en el pasado.” (Geor)

“Las cosas son diferentes ahora.”

“¿En qué sentido?” (Geor)

“En aquel entonces, tenías un obstáculo insuperable.”

Cyrus se señaló a sí mismo sin pudor. Geor se quedó boquiabierto, estaba estupefacto. Cyrus sonrió.

“Tu rival era imbatible, y te viste obligado a rendirte.”

“Parece que te equivocas en algo. No me rendí por eso.” (Geor)

“Creo que sí.”

“Yo sé mejor que nadie cómo me sentía. No entiendo por qué intentas decirme cómo. ¿De verdad quieres demostrar que eres mejor que yo?” (Geor)

“Cualquier hombre quiere eso delante de la mujer que ama.”

“Esa mujer ni siquiera está interesada en ti ahora mismo.” (Geor)

Al oír mencionar el deslumbramiento de Arianna por Sini y Graysen, la mirada segura de Cyrus se desvaneció.

“No es fácil.”

“Nada lo es.” (Geor)

Geor parecía tener razón. Geor había amado a su hermana al principio, y ahora era la Princesa de un Imperio caído.

‘¿Por qué soy tan tonto?’ (Geor)

Por mucho que se culpara, no había forma de evitar que su corazón latiera en la dirección que deseaba.

 

***

 

Sini sonrió radiante mientras observaba a su ama describir los acontecimientos ocurridos hasta el momento. Lucía mucho más deslumbrante que antes, con su hijo en brazos.

Sini había estado dormida, pero no del todo.

Había escuchado las muchas cosas que la gente había venido a contarle. Esas personas de alto rango se habían sentado a su lado y le habían contado cosas buenas, malas y cosas que les había molestado.

Siempre añadían al final: <“Debes levantarte ya, Sini. Es hora de que te levantes.”>

Sini sabía que tenía que hacerlo, por supuesto. Arianna siempre sonreía al hablar junto a Sini, pero a veces sollozaba, incapaz de superar su tristeza.

<“Lo siento. Lo siento mucho, Sini.”>

Ella quería decirle a su ama, que lloraba: ‘No tienes nada de qué disculparte. Todavía hace buen tiempo. Es tan deslumbrante que apenas puedo mantener los ojos abiertos.’

Era verdad. Ella podía ver una extensión infinita de cielo azul frente a ella, el mismo cielo azul que se parecía a los ojos de su ama.

Sini había estado dormida, oyendo las voces de sus visitantes, pero no se había sentido atrapada en su cuerpo. Permaneció sentada en esa vasta extensión, con tierra y cielo, durante un buen tiempo. Podría haber explorado, pero temía que, si se movía de su sitio, dejaría de oírles hablar.

No había nada que pudiera hacer, pero quienes la visitaban a diario le contaban cosas, y no se sentía sola, aunque sí decepcionada por no poder tomar la mano de su ama, su ama que a veces lloraba. Entonces una voz la acompañó.

<“Tu ama y yo no nos volveremos a ver, pero tú y yo sí. Recuerda mi nombre: Pilouette.”>

Eran las palabras de la anciana con los mismos ojos que ella.

“Pilouette…” – Ella murmuró sin darse cuenta, y la mujer apareció. Su pequeño cuerpo se había vuelto aún más pequeño, y su rostro arrugado ya no tenía arrugas. Parecía una niña de diez años, pero Sini sabía que era la anciana que había conocido antes. Ahora era una niña, y su figura era tenue, dejando pasar la luz de la escena que la rodeaba.

“Así que, por fin me llamaste.” – Dijo la jovencita, riendo como una anciana.

“Qué paciente eres. Debes de haberte aburrido.” (Pilouette)

“Me contaron muchas cosas. No me aburrí.”

“¿De verdad?” (Pilouette)

Miró a Sini con cariño y luego a su alrededor.

“Un lugar precioso, ¿no?” (Pilouette)

“Sí. Igual que los ojos de mi ama.”

Recordó los ojos que había visto cuando estaba encerrada en su jaula, la primera vez que vio ese cielo azul tan increíble y despejado. Desde entonces, Arianna siempre le había traído buena suerte.

Siguió un largo silencio, y la anciana se quedó de pie junto a Sini en silencio. Sini tenía las piernas cruzadas, mirando al cielo, luego miró a la mujer. Su figura se había vuelto más tenue que antes.

“¿Eres una diosa?” – Preguntó.

La mujer rió entre dientes.

“Quizás se podría decir eso. Si no lo crees, entonces no lo soy.” (Pilouette)

“¿Eres Amantal?”

La mujer simplemente sonrió.

“Parece que vas a desaparecer.”

“Ha sido un viaje largo y agradable.” – Dijo la mujer con una sonrisa.

“He conocido a mucha gente encantadora.” (Pilouette)

“Yo también.” – Dijo Sini. – “Todos los que conozco son encantadores.”

La anciana la miró con cariño, como si fuera su propia nieta.

“Las chicas de tu edad sueñan con conocer a su Príncipe Azul. Un príncipe vendrá y te despertará.” (Pilouette)

Sini recordó el cuento de hadas de la Princesa dormida que despierta con el beso de un príncipe. Sin embargo, ella no era una Princesa y no creía que le fuera a pasar a ella. No pudo decirlo antes de que la mujer desapareciera.

Era como si nunca hubiera estado allí, pero Sini estaba segura de que sí. Miró fijamente el lugar donde la anciana había estado, y luego volvió a alzar la vista hacia el cielo azul. Pasó mucho más tiempo y escuchó muchas más cosas.

“¿Felicidad?” (Graysen)

Fue en otro de esos días cuando escuchó la dulce voz.

“¿Eles Felicidad?” (Graysen)

Sintió unas manitas pequeñas y cálidas acariciando sus mejillas.

“Vamosh. Vamosh con mamá.” (Graysen)

La voz parecía provenir de ningún lugar en particular, pero era muy clara. Cuando Sini cerró los ojos lentamente y los volvió a abrir, se encontró con la vista del cielo azul. Sini sonrió, mirando al pequeño príncipe.

Lo que había visto, lo guardaría en secreto. Su ama se hería con facilidad y se entristecería al saber que Sini había estado sola durante mucho tiempo. Sini contempló a Arianna, que estaba mucho más hermosa que ella, y luego cruzó la mirada con Graysen, quien la observaba desde los brazos de Arianna.

“Sini.” – Graysen repetía el nombre sin cesar tras aprenderlo.

“Sí, pequeño amo.”

“Eles bonita.” (Graysen)

Unas manitas diminutas, como hojas, se acercaron a sus ojos.

“Soleado. Eshos.” (Graysen)

Señaló el sol en el cielo. Los ojos dorados que antes habían sido símbolo de mala suerte ahora eran los soles de ese joven príncipe. Eso bastó para que Sini sintiera que había recibido el mejor regalo del mundo.

 

***

 

“Te he entretenido demasiado tiempo.”

Dijo Arianna mientras el sol se ponía. Acarició el dorso de la mano de Sini.

“Debes estar recuperándote, ya que acabas de despertar.”

Habían pasado cuatro días desde que Sini despertó. Arianna iba a verla a primera hora de la mañana, temiendo que volviera a dormirse y no regresara jamás.

Sini siempre estaba despierta cuando ella iba. Sabía que sus visitas la despertaban temprano, pero no podía evitarlo. Decidiéndose a sí misma que no lo haría mañana, se levantó del banco.

“Felish.” (Graysen)

Graysen, que había estado bostezando en los brazos de Arianna, extendió la mano hacia Sini. Sini sonrió amablemente y puso su dedo en la mano del niño.

“Me llamo Sini, Pequeño Amo.”

Graysen negó con la cabeza, su cabello rozando la barbilla de Arianna.

“No. Eles Felicidad. Blillante.” (Graysen)

Usando su limitado vocabulario, elogió los ojos de Sini.

“Me encantan.” – Dijo el niño, y Sini sonrió radiante.

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