Capítulo 210 – Historia Paralela: Nuevo y Precioso (4)
Charlotte sabía que estaba siendo infantil, pero insistió en preguntar de todos modos. Arianna la miró fijamente y habló.
<“Incluso bajo un cielo ensombrecido por nubes de tormenta, sin duda se puede encontrar algún tipo de alegría. Quizás extrañes el cielo azul, y a veces esa añoranza te duela tanto que quieras llorar. Pero si sigues adelante, irás reuniendo pequeños fragmentos de alegría y felicidad, uno a uno, hasta formar un todo, y tal vez llegue el día en que ese todo se convierta en una luz que ilumine la oscuridad.”> (Arianna)
Solo entonces Charlotte recordó el tipo de vida que había llevado Arianna.
Arianna siempre tuvo unos ojos tan claros y brillantes que le hicieron olvidar cómo había sido tratada en el pasado.
Arianna, que se encontraba en una situación peor que la de una sirvienta en la casa de los Bronte, escapó de allí por su cuenta y se convirtió en la Princesa del Territorio Este, y quienes intentaron hacerle daño recibieron el castigo que merecían.
Charlotte recordó a Victoria, quien la había visitado una vez en el pasado. La mirada codiciosa en sus ojos, llena de la intención de incriminar a Arianna, seguía muy presente en su memoria.
Arianna sobrevivió a pesar de estar rodeada de gente así.
¿Pero qué hay de ella misma?
Aunque Charlotte ya no era una Princesa, nadie le guardaba rencor. Los miembros de la familia White solían ser amables con la familia Blenwit, y la gente del Reino de Sterra, el antiguo territorio Este, no tenía ningún interés en los Blenwit.
“Ah…”
Un leve suspiro escapó de los labios de Charlotte, absorta en sus pensamientos. Había visto dos figuras llamativas en la orilla del río, extendiéndose fuera de la ventana.
Una de cabello plateado brillante y otra de cabello azul celeste resplandeciente.
Podía reconocer a las dos personas incluso desde la distancia.
‘Cyrus.’
No podía ver sus expresiones porque estaban demasiado lejos, pero se dio cuenta de que el hombre y la mujer sentados en la manta estaban muy cerca el uno del otro.
Un dolor punzante le subió al pecho, pero no era tan intenso como antes.
Mientras el carruaje seguía avanzando, las figuras de ambos pronto desaparecieron de la vista de Charlotte. Ahora, Charlotte solo veía el río fluyendo bajo el cielo azul.
‘Está bien.’ – Pensó Charlotte.
‘Al menos no hay nubes oscuras en el cielo de este país.’
***
Mientras Geor caminaba pesadamente por el largo pasillo, vio a una criada salir de la habitación de Arianna.
“¿Se ha despertado la Princesa?”
“La Princesa se despertó temprano y ahora está de picnic.” (Criada)
“¿De picnic?”
“Si. El Gran Señor del Norte… no, eh… el Emperador del Imperio Arcana vino a verla.” (Criada)
“Ah.”
El Emperador de Arcana está sin duda un hombre muy ocupado. A pesar de todos los asuntos del estado que probablemente exigían su atención, había dejado todo para venir hasta allí a ver a Arianna.
Geor estaba estupefacto, pero no lo demostró y pasó de largo la habitación de Arianna.
Desde la guerra en el Imperio Kameria, Geor tuvo que luchar a menudo junto a Cyrus. Cyrus era fuerte, comandaba bien a sus tropas y era valiente.
Incluso en medio de la guerra, siempre había hombres que se divertían con mujeres. De hecho, entre los soldados sedientos de sangre, algunos enloquecían e intentaban abusar de ellas sin ningún reparo.
Cyrus era implacable con esas personas y, como para dar ejemplo, se negaba a desviar su atención hacia alguna mujer que se le acercaba por su propia voluntad.
¿Cuándo fue?
Fue cuando estaban montando su tienda y pasando la noche antes de atacar a la capital de un pequeño Reino que había formado una alianza secreta con Paganus, una mujer visitó la tienda de Cyrus a escondidas.
En ese preciso instante, Geor, incapaz de conciliar el sueño, salió de la tienda y vio a una mujer siendo escoltada por caballeros hacia la tienda de Cyrus.
Le pareció una mujer muy hermosa, pero poco después vio a los caballeros que habían entrado con ella salir con su cuerpo.
Intrigado por lo que sucedía, se dirigió a la tienda de Cyrus y lo encontró limpiando con indiferencia su espada manchado de sangre.
<“Gran Señor del Norte, ¿qué pasó?”>
<“Debe ser Su Alteza Imperial para ti, Príncipe Heredero.”> (Cyrus)
Por más que Geor escuchara el título de ‘Príncipe Heredero’, se le erizaba la piel.
<“Sigamos tratándonos como lo hemos estado haciendo. No, ese no es el asunto importante… ¿Qué pasó con esa mujer?”>
<“Resulta que es la Reina de ese país. Parece que ya se ha convertido en una Paganus y ha venido a buscarme, tal vez incluso después de comer el corazón de un zorro.”> (Cyrus)
Ella había ofrecido su propia vida como garantía para perdonar la vida de su esposo e hijos. Cuando la mujer se quitó la capa, su hermoso cuerpo quedó al descubierto, pero Cyrus desenvainó su espada sin pestañear.
Geor no podía creer que aquel hombre cruel que tenía delante moviera la cola como un cachorro grande cuando estaba cerca de Arianna.
‘Sí. Ahora lo recuerdo.’
Se había dado cuenta entonces de que Cyrus solo se volvía tierno y cariñoso con Arianna. Él no pensaba que sus sentimientos hacia Arianna fueran menores que los de Cyrus.
‘Sin embargo…’
Ahora, cada vez que Arianna veía a Geor, sonreía radiante y lo llamaba «hermano mayor.» A veces, lo llamaba «hermano» con un tono muy informal por accidente.
Lo mismo ocurría con Russell. Normalmente lo llamaba «padre», pero a veces lo llamaba «papá.» Cada vez que lo llamaban papá, Russell ponía una expresión como de helado derritiéndose.
Geor no quería arruinar esa escena, esa atmósfera, esa sensación, ese statu quo.
No quería revelar ni un ápice de sus emociones y provocar una mirada de recelo en los ojos de Arianna, ni una mezcla de incomodidad y disculpa.
Así que tenía que seguir siendo el hermano mayor de Arianna para siempre.
Geor pasó por la habitación de Arianna y abrió la puerta contigua. Era la habitación donde Sini yacía dormida, y había una invitada que había llegado antes que él.
Era Isabelle.
Isabelle estaba de pie junto a la cama de Sini y giró la cabeza.
“¿Qué haces aquí?” – Preguntó ella.
“Vengo a menudo. ¿Y tú?”
“Yo también vengo a menudo. Arianna siempre está aquí cuando la visito, pero hoy no vino. ¿Oí que vino el Gran Señor del Norte?” (Isabelle)
Isabelle, quizás aún incómoda con la palabra «Emperador», seguía llamando a Cyrus Gran Señor del Norte.
“Sí, oí que vino. Verdad que es muy diligente.”
“Lo sé. El Territorio del Norte, mmm, el Imperio Arcana también debe estar muy ocupado.” (Isabelle)
“Sí. La gente del territorio Norte parece ser muy trabajadora por naturaleza. Isaac viene aquí con demasiada frecuencia, ¿no es así?”
“Tienes razón. Es un hombre con una gran ética de trabajo.” (Isabelle)
“Más que profesionalismo… Probablemente viene solo a verte.”
Isabelle frunció el ceño.
“¿De qué hablas?” (Isabelle)
“Cuando Isaac viene, pasa más tiempo contigo que cuidando a Sini.”
“¡Ja!, no es así.” (Isabelle)
“¿Segura? Ya tienes edad para casarte, así que ¿por qué no te decides antes de que sea demasiado tarde? Creo que Isaac sería un excelente esposo.”
“Esto es ridículo, en serio. ¿Por qué todos me hablan así solo a mí?” (Isabelle)
“¿Por qué? ¿Hay alguien más que te habló así?”
“¡Sí! ¡Todos! ¡Absolutamente todos!” – Gritó Isabelle furiosa.
“Solo hay un año de diferencia entre Arianna y yo y, aun así, todos piensan que Arianna es una niña, siguen llamándola «mi niña», diciendo que no pueden dejar que se case y se vaya con cualquier hombre. Pero a mí me están presionando y me dicen que me dé prisa en encontrar marido. Mi padre es igual. Ya sabes, no se supone que los padres suelen sentirse mal al casar a sus propias hijas. Incluso mi tío mayor está constantemente preocupado de que Arianna se case demasiado pronto, pero mi padre me presiona para que me case con Sir Isaac, antes de que él recapacite. En serio, ¿quién en su sano juicio le da esas instrucciones a su hija?” (Isabelle)
Isabelle escupió todo, como si tuviera mucha frustración contenida.
Mientras Geor, intimidado por su actitud, retrocedía lentamente, Isabelle se acercó y lo agarró de la muñeca. Mirándolo fijamente con furia, con sus brillantes ojos azules, ella dijo.
“¿Adónde crees que vas? Todo esto es culpa tuya.” (Isabelle)
“¡Maldita sea! ¿Por qué de repente me culpas de todo? ¿Qué hice yo?”
“¿Crees que no lo sé? Todo este lío empezó porque no parabas de contarle a papá lo de Isaac. ¡Dijiste que tenía que casarme con Isaac antes de que se diera cuenta de mi mal genio!” (Isabelle)
“El conde Fellows White tiene la lengua suelta.”
“No te hagas el digno ahora. ¿Qué clase de sucesor… o mejor dicho de Príncipe Heredero se mete en cada detalle de los planes matrimoniales de la hija de otra persona?” (Isabelle)
“El Príncipe Heredero del pacífico Reino de Sterra no tiene nada mejor que hacer, así que puede que se meta en los asuntos matrimoniales ajenos. He descubierto que nada es tan entretenido como la vida amorosa de los demás.”
Isabelle hizo un puchero.
“Deberías ocuparte de tus propios sentimientos.” (Isabelle)
Se le encogió el corazón, aunque pensaba que Isabelle no podía saber nada.
‘No, está bien. Probablemente solo lo dice por decir. Es imposible que sepa lo que siento.’
Mirando fijamente a Geor mientras este recomponía su expresión, Isabelle habló.
“Ocúpate de tus asuntos y averigua cómo manejar tus propios sentimientos.” (Isabelle)
Geor retrocedió involuntariamente ante esas palabras que lo hirieron profundamente.
“¿Piensas huir? ¿Otra vez?” (Isabelle)
“Huir…”
La voz ronca no sonaba como la suya.
Solo después de ver que la mirada de Isabelle se suavizaba, Geor se dio cuenta de que su prima, a quien había considerado inmadura, en realidad estaba viendo mucho más de lo que él creía.
Quería escapar de su mirada penetrante, pero Isabelle parecía no tener intención de dejarlo ir. Incapaz de evitar su mirada fija, Geor se frotó la cara con ambas manos y preguntó:
“¿Desde cuándo lo sabes?”
“Ha pasado un tiempo.” (Isabelle)
“¿Es obvio?”
“Un poco. ¿Hasta cierto punto?” (Isabelle)
“Me pregunto si todos lo saben.”
“Probablemente no lo sepan. Nuestra familia es muy despistada en ese sentido, ¿sabes?” (Isabelle)
“Pero tú no eres así.”
“Bueno, yo tampoco lo sabía al principio. Pero a veces, la forma en que tratas a Arianna es un poco diferente a cómo me tratas a mí.” (Isabelle)
“Lo mismo ocurre con Averaster.”
“Es un poco diferente. No importa cómo mire a Averaster, siento que trata a Arianna como a una hermana menor, pero tú… eres diferente. Es difícil precisar qué es exactamente, pero es diferente.” (Isabelle)
Él cree entender a qué se refería.
Esa es la naturaleza del amor. Es difícil de definir y explicar con claridad con palabras, pero existe ahí de forma muy clara y definida.
“Debo de tener un aspecto repugnante a tu vista.”
Isabelle frunció el ceño ante lo que Geor murmuró.
“¿Por qué serías repugnante, hermano?” (Isabelle)
“Porque siento algo así por mi hermana menor.”
“…No es tu hermana biológica.” (Isabelle)
“Yo elegí considerarla como mi hermana menor.”
“Tu hermana biológica es Winona, no Arianna. Claro, el tío Russell te adoptó y formas parte de nuestra familia, pero tu hermana biológica sigue siendo Winona. Si sintieras algo así por Winona, eso sí que me haría sentir disgustada.” (Isabelle)
“Eso sí que es repugnante.”
“Sí. Pero entiendo tus sentimientos por Arianna. Son comprensibles.” (Isabelle)
“No para mí.”
Geor bajó las manos que le cubrían la cara.
“No lo entiendo, Isabelle. Simplemente no puedo entender este sentimiento.”
“¿No es asombroso comprender cómo una persona se enamora de otra? Todavía no entiendo ese sentimiento de albergar emociones tan intensas por alguien. Ni siquiera sé por qué sucede.” (Isabelle)
“Ese no es el punto, Isabelle. He recibido tanto amor y cariño de mi padre, mis abuelos, mis tíos y de todos ustedes. Amo este Reino y amo a mi padre.”
“¿Entonces no quieres traicionar sus corazones?” (Isabelle)
“Así es.”
Isabelle ladeó la cabeza.
“Eres muy raro, Geor.” (Isabelle)
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