Capítulo 206 – Fin y Epílogo.
Arianna se sentó en silencio junto a Sini.
Una suave brisa entraba por la ventana abierta. El viento, impregnado de la esencia del otoño, era refrescante y apacible.
“Qué buen tiempo hace hoy, Sini.”
Arianna pasaba varias horas al lado de Sini cada día. Aunque ya habían transcurrido dos años, Sini no despertaba de su largo sueño.
Arianna decidió que Sini simplemente estaba sumida en un sueño prolongado.
Decidió considerarlo ese largo sueño como una compensación por haber sido abandonada por su madre antes de tener edad suficiente para ser amamantada y por haber tenido que pasar mucho tiempo encerrada en una jaula, y como recompensa por sus esfuerzos para su insensata Maestra.
“Papá y Cyrus volverán pronto. La guerra ha terminado y el continente se esforzará por reconstruir la paz. Todo es gracias a ti, Sini.”
Arianna apartó suavemente el cabello de Sini.
“Anoche, Victoria… se suicidó.”
Arianna visitaba a Victoria todos los días, igual que visitaba a Sini. Simplemente miraba y sonreía en silencio a Victoria, quien permanecía prisionera en una mazmorra subterránea y consumiendo solo la comida suficiente para sobrevivir.
<“¡Di lo que quieras! ¿Te sientes bien? ¿Te complace verme así? ¿Ver mi sufrimiento? ¿Eres feliz?”> (Victoria)
<“No te voy a perdonar, Arianna. Voy a matarte.”> (Victoria)
<“¿Crees que alguien como tú es apta para un puesto así? ¿Una Princesa? ¡Qué ridículo! ¿Acaso la gente del Este está loca? ¡Tarde o temprano descubrirán tus oscuras intenciones y te abandonarán!”> (Victoria)
Al principio, Victoria profirió maldiciones, pero después de unos meses, empezó a suplicar.
<“Arianna, por favor. Por favor, sálvame, ¿quieres? Me arrepiento de todo. De verdad me arrepiento de lo que te hice.”> (Victoria)
<“Hermana, hermana Arianna. Pasamos buenos momentos juntas, ¿no? Hubo un tiempo donde nos llevábamos bien. Por favor, sálvame. Volvamos a llevarnos bien como antes, seamos hermanas unidas, ¿eh?”> (Victoria)
<“Hermana, haré lo mejor que pueda. Haré exactamente lo que me digas. Por favor, solo déjame vivir.”> (Victoria)
Cuando eso no funcionó, maldijo de nuevo, luego suplicó y volvió a maldecir. Y repitió el ciclo una y otra vez.
Para ser honesta, Arianna incluso había albergado la idea de perdonar a Victoria algún día. Pensaba que Victoria se había convertido en lo que era simplemente por la influencia de las malas palabras y acciones de sus padres, así que debería perdonarla si de verdad se arrepentía.
Pero anoche, cuando Arianna abrió la boca por primera vez para anunciar la victoria en la guerra, Victoria la miró con ojos diabólicos y gritó:
<“¿Por qué? ¿Por qué lo tienes todo para ti sola? ¡No lo entiendo!”> (Victoria)
Arianna se dio cuenta de que Victoria jamás se arrepentiría.
<“¿Todavía no lo entiendes, Victoria? Tú eras la que lo tenía todo. Siempre fuiste tú. Simplemente lo echaste todo a perder.”>
Arianna habló con calma:
<“Si no me hubieras atacado, si no hubieras intentado derrocarme por todos los medios, nada habría pasado. Podrías haber conocido y casarte con una buena persona y haber vivido feliz, recibiendo el amor de tus padres. Pero no hiciste nada de eso.”>
<“¡No seas ridícula! ¡Tú, tú me provocaste primero! ¡Manchaste mi reputación al incriminarme falsamente por asesinato!”> (Victoria)
<“¿Cómo era antes, Victoria? ¿Acaso te tendía trampas antes todo el tiempo? No tenía otra opción si quería sobrevivir.”>
<“No te creas importante. ¿Qué crees que ibas a conseguir luchando por sobrevivir? Si hubieras hecho lo que te decíamos, ¡nada de esto habría pasado!”> (Victoria)
Sabía que ninguna palabra llegaría a los oídos de Victoria mientras gritaba. Así que Arianna habló en voz baja.
<“No volveré aquí nunca más. Resígnate y maldíceme, Victoria. Tal como siempre lo has hecho.”>
Y unas horas después, recibió un informe del alcaide de la prisión informándole de que Victoria se había suicidado. Decían que había enrollado la cola de su vestido alrededor de los barrotes y se había ahorcado.
Al oír el informe, Arianna recordó brevemente la vez que Victoria había enviado a alguien a estrangularla en su vida pasada. Sin embargo, el recuerdo pasó tan rápido que no afectó su estado de ánimo.
“¿No es extraño, Sini? Si hubiera sido la yo de hace unos años, me habría sentido tan aliviada al saber que Victoria murió así, pero ahora no me siento así. La razón por la que me siento un poco triste y apenada por ella debe ser porque recibí mucho amor.”
Al ser amada, Arianna también aprendió a amar y comprender a las personas. La bondad de la familia White rompió el muro de hielo que rodeaba el corazón de Arianna, y la dulzura de Cyrus derritió todos los fragmentos de hielo restantes.
“Es gracias a ti que puedo pensar así. Si no fuera por ti, no habría podido superar esa soledad y me habría hundido en la oscuridad. Gracias a que me llamabas ‘buen tiempo’, pude resistir. Porque necesitaba que ser un buen tiempo para ti.”
Arianna tomó con delicadeza la mano de Sini, acarició el dorso de su mano delgada y habló:
“Pero Sini, ¿sabes? Tú también siempre fuiste buen tiempo para mí. Mis días son terriblemente oscuros sin ti.”
“¿Entonces, yo no puedo ser tu luz?” – Preguntó una voz suave.
Arianna soltó la mano de Sini y se giró.
Allí estaba el rostro que tanto había extrañado.
Era el amor de Arianna, con piel blanca como la nieve, cabello plateado brillante y una dulce sonrisa.
Arianna se paró pulcramente frente a él y lo miró. Observó si tenía alguna herida en la cara o si parecía estar enfermo.
Cyrus sonrió levemente al notar su mirada.
“Estoy bien, Rian.” (Cyrus)
“¿Cuándo llegaste?”
“Acabo de llegar.” (Cyrus)
“¿Dónde está papá?”
“Regresa mañana.” (Cyrus)
Cyrus se acercó y rodeó la cintura de Arianna con sus brazos. Besándole suavemente la frente, susurró:
“Vine volando porque te extrañaba.” (Cyrus)
“Ojalá me lo hubieras dicho antes que venías. Me encantaría ver cómo vuela un ser humano.”
Cyrus apoyó su frente contra la de Arianna.
“Te lo mostraré algún día. Te mostraré todo lo que quieras ver.” (Cyrus)
“Tengo muchas ganas. El Gran Señor del Norte nunca ha faltado a su palabra.”
“Es Su Majestad Imperial, no el Gran Señor del Norte, Princesa.” (Cyrus)
“Ay, Dios mío. Su Majestad el Emperador de Arcana parece bastante inculto, tiene la mala costumbre de tocar cosas. Pensar que tocaría la cintura de una mujer soltera con tanta libertad.”
“Es porque soy un desastre en muchos sentidos.” (Cyrus)
Cyrus besó suavemente los labios de Arianna.
“Hablando de eso, ¿no podrías salvarme? ¿Un tipo así? Creo que podría ser un poco más útil si una mujer inteligente estuviera a su lado.” (Cyrus)
“No sé, me pregunto, ¿qué clase de mujer estaría tan loca como para intentar salvar a un desgraciado sin remedio…”
“¿No quieres volverte loca, Princesa?” (Cyrus)
“En realidad no. Si me vuelvo loca, hay mucha gente que lloraría por mí.”
“Me gusta eso.” (Cyrus)
“¿Qué?”
“El hecho de que ahora sepas que hay mucha gente que lloraría por ti.” (Cyrus)
“Probablemente tú también llorarías.”
“No, no lloraría. Elegiría una vida en la que pudiera enloquecer contigo y revolcarnos en los campos de flores.” (Cyrus)
Cyrus tomó la mano de Arianna, dio un paso atrás y besó profundamente el dorso de su mano. Con sus labios rojos presionando suavemente contra su delgada muñeca, la miró a los ojos.
“Cuando sonríes, yo también sonrío. Cuando lloras, yo también lloro. Cuando te vuelves loca, yo también me vuelvo loco, Rian. Así que, por favor, sé feliz. Para que pueda ser feliz contigo. Sé feliz a mi lado por el resto de tu vida.” (Cyrus)
“No vas a hacerme feliz, ¿verdad?”
“Te gusta ganarte las cosas por ti misma en lugar de que alguien más las haga por ti. Así que planeo quedarme a tu lado y recoger y comer hasta las migajas de felicidad que dejas caer.” (Cyrus)
A pesar de lo que dijo, Arianna sabía que haría cualquier cosa por hacerla feliz.
El simple hecho de que hubieran librado una larga guerra para aniquilar a Paganus, quien podría amenazar a Arianna o atormentar a sus seres queridos, era suficiente.
Se lo prometió a Arianna. Le prometió que el mundo al que Sini regresaría sería un buen lugar
Y cumplió su promesa.
“Cásate conmigo, Arianna.” (Cyrus)
Así que Arianna aceptó la propuesta de un hombre maravilloso, de pie, junto a su querida amiga, que dormía profundamente. Decidió escribir una nueva historia en el mundo creado por aquellos que le importaban.
Ratan, febrero de 217.
Habían pasado exactamente siete años desde que Arianna regresó de la muerte y comenzó una nueva vida.
***
Epílogo
Russell caminó y caminó.
Su cabello azul marino oscuro se había vuelto blanco sin darse cuenta, sus firmes músculos habían desaparecido y las profundas marcas del tiempo se habían grabado en su piel, antes tersa. Aunque no era tan viejo, el dolor y la tristeza del pasado habían envejecido a Russell.
Russell no tenía ni idea de cuántos años habían pasado desde que dejó el Territorio Este tras confiarle el puesto de Gran Señor del Este a Langsty. Tampoco le interesaba saberlo.
Solo había una cosa que Russell deseaba: El paradero del antiguo Rey Paganus.
Caminaba y caminaba todos los días, siguiendo rumores, historias y rastros, pero parecía imposible encontrar a este Rey.
Este individuo parecía casi ficticio, pero los fragmentos de información que le llegaban de vez en cuando eran demasiado vívidos que no podía ignorarlas por completo.
Si Russell llegara a conocer al antiguo Rey Paganus, de quien se decía que había vivido mucho tiempo y poseía extrañas habilidades, había una cosa que quería preguntarle.
<“Maltratada por su madre y abandonada por su padre, la mujer murió sin siquiera pensar en empuñar un cuchillo. Sin haber escuchado jamás una sola palabra amable de nadie. Sin siquiera dejar una tumba.”> (Cyrus)
<“Entonces, ¿qué te parece el resultado de intentar mantenerte tan al margen de los problemas a tal grado que ni siquiera te diste cuenta de la situación de tu hija? ¿Está a salvo el Este, al que querías proteger?”> (Cyrus)
Las palabras que había oído de Cyrus resonaban vívidamente en sus oídos.
Tras oírlas, Russell no pudo apartar esas palabras de su mente ni por un instante. Russell jamás había podido olvidarlas.
Arianna, que nunca había sido amada antes de su muerte, solo fue maltratada y luego asesinada. – ‘Mi hija.’
No, sabía que ni siquiera merecía llamarla su hija. Sin embargo, como padre, quería hacer todo lo posible por ella.
Podía hacer cualquier cosa por Arianna, incluso si eso significaba abandonar sus creencias y traicionar a todos.
También sabía que debería haberlo hecho antes.
Russell sabía mejor que nadie lo insensato que era dejarse llevar por rumores estúpidos y aferrarse a la esperanza que ofrecían las doctrinas de Paganus en ese momento.
Sin embargo, sentía que se volvería loco si no hacía al menos eso.
No podía conciliar el sueño. De vez en cuando, cuando caía en un ligero sueño, unos ojos azules lo miraban fijamente.
Eran solo las pupilas, pero Russell lo sabía; eran los ojos de su hija.
Un padre que había descuidado a su hija mientras hablaba de la seguridad de su país no tenía derecho a hacer nada por ella, pero aun así, Russell tenía que hacerlo.
Russell, que había caminado durante mucho tiempo con su cuerpo debilitado, sin prestar atención a la comida ni al descanso, finalmente no pudo aguantar más y se desplomó. Contemplando fijamente el abrasador sol del desierto, Russell pensó que había vivido una vida verdaderamente miserable y absurda.
Fue la peor vida posible, plagada de malas decisiones, acciones insensatas, creencias ingenuas y esperanzas mal depositadas. Fue una vida terrible, en la que, a pesar de haber dado un paso al frente tardíamente para hacer algo por su hija, al final fracasó en todo.
Una sombra se cernió sobre Russell mientras yacía desplomado y agua fresca fluyó a sus labios.
“¿Me buscabas?” (anciana)
Escuchó la voz de una anciana. Russell miró los ojos dorados frente a él.
“El antiguo Rey Paganus…”
“Entonces, ¿por qué me buscabas?” (anciana)
“En verdad, creo en Amanthal con todo mi corazón.”
Russell conocía la doctrina de Paganus.
[‘Por lo tanto, Amanthal dijo: “Quienes crean verdaderamente en mí harán retroceder el tiempo mismo usando mi poder. Se les concederá la oportunidad de hacer que quienes derramaron su sangre y comieron su carne paguen el justo precio.’]
‘Hacer retroceder el tiempo mismo.’
Se aferró a esa única idea y llegó hasta allí.
“Por lo tanto, por favor, haga retroceder el tiempo por mí, Oh, antiguo Rey.”
Ante la petición del hombre que una vez fue el Gran Señor del Este, la anciana soltó una risa de incredulidad.
“¿De verdad creíste en esa doctrina? No es más que una Biblia falsa alterada a su antojo por extremistas.” (anciana)
La pequeña esperanza que había llevado a Russell hasta allí se hizo añicos. Russell se puso de pie, se arrodilló y se aferró a la anciana.
“Entonces, ¿qué se supone que debo hacer? ¿Qué se supone que, este miserable padre que mató a su hija por una decisión insensata debe hacer?”
“¡Ay, Dios mío…!” (anciana)
La anciana chasqueó la lengua y dijo:
“La doctrina está equivocada, pero las enseñanzas en sí no son falsas. La hija de Su Alteza es, en efecto, una mujer de ojos azules y cabello azul celeste, ¿no es así?” (anciana)
La anciana sabía quién era Russell, aunque él no le había revelado su identidad. Al ver un destello de esperanza en sus ojos, la anciana pareció compadecerse de él.
“Le debo un favor de gratitud. Era una mujer verdaderamente buena. Por eso le di una pequeña gracia. Cuando la sangre de aquellos a quienes odiaba manche esta tierra, se le dará una última oportunidad.” (anciana)
‘La sangre de aquellos a quienes odiaba.’
Russell pensó en las personas que Arianna odiaba. La familia Brontë, que había maltratado a Arianna, el Tercer Príncipe que la había utilizado y su madre, la Consorte Real Aiela, ya no estaban en este mundo. Todos habían muerto y su sangre había empapado la tierra.
Sin embargo, nada había sucedido.
El tiempo seguía transcurriendo y Arianna no había tenido ninguna oportunidad.
Así, Russell comprendió que aún quedaba sangre por derramar, alguien que no había muerto.
Russell no dudó.
Una mano delgada empuñó la empuñadura de su espada, la hoja plateada brilló bajo la luz del sol.
No había miedo en sus ojos mientras apuntaba la punta de la espada a su cuello. Más bien, con los ojos llenos de una ansiosa expectación, contempló el cielo azul que se extendía hasta el horizonte y clavó la espada en su cuello.
La sangre roja fluyó y empapó la arena del desierto y el cuerpo de Russell se inclinó lentamente y cayó al suelo.
Una sonrisa se dibujó en los labios del fracasado padre.
Ratan, año 230, el tiempo se detuvo.
Y Arianna volvió a abrir los ojos de regreso en el año 210 de Ratan.
<•❅──────✧❅✦❅✧──────❅•>
Fin de la Historia Principal
[Aristócrata de nombre, vulgar de corazón.]
Nameless: ¡He terminado! Esta novela la comencé en febrero de 2026 y 5 meses después hemos llegado al final. He tratado de avanzar más rápido porque me gustaba muchísimo; el problema es que tengo como para 3 semanas más con los extras… Creo que me voy a tomar un par de semanas antes de iniciar los extras y me pondré a buscar una nueva novela…
También quería agradecer mucho a mis lectoras (Laura, Akaneura, Annette, entre otras) que siempre envían comentarios, tengas por seguro que los leo todos, muchas gracias por escribir.
Por el momento seguiré con las actualizaciones de las 02 únicas novelas que me quedan activas.
- Viernes: Aquella Pequeña Muda
- Domingos: Una niña que se parece a mí.
| Anterior | Novelas | Menú | Siguiente |

