Capítulo 220 – Historia paralela 14: Nuevo y Precioso (14)
Su dedo, que extendió sin darse cuenta, rozó el ojo de Isaac. Cuando la punta de su dedo recorrió la comisura de su ojo, Isaac pareció sonrojarse, pero no se apartó.
Isabelle pensó que era un alivio que no lo evitara.
Era un rostro que veía a menudo, pero solo ahora se dio cuenta de que sus pestañas eran muy largas, gruesas y abundantes y eran de color marrón claro que brillaba como oro bajo la luz del sol.
Isabelle recordó la primera vez que lo conoció.
Realmente, no le había caído bien y no le gustaba que llamara a Arianna ‘Princesa Consorte’, así que cada vez que ella buscaba pelea y lo criticaba con frecuencia, él fruncía el ceño avergonzado y murmuraba como si buscara una excusa.
A ella le había parecido tierno y divertido.
Y sentía lo mismo ahora.
Era tierno verlo inquieto y sonrojado por el toque de Isabelle, pero no intentó evitarlo, y entreabrió los labios como si tuviera algo que decir antes de cerrarlos de nuevo.
Mientras ella deslizaba los dedos que habían recorrido el rabillo de su ojo por su mejilla, él intentó recordar cuándo había empezado a sentirse así.
<“¿Por qué no me lo dijiste?”>
Recordó que le había dicho con un tono brusco. Jamás se había imaginado que Isaac pudiera hablar así.
<“¿Por qué no dijiste nada si estabas tan gravemente herida?”>
Había sido después de que terminara la batalla en la capital imperial.
Como miembro de la familia White, Isabelle tenía que consolar y cuidar a los heridos. Isabelle era plenamente consciente de que esa era la posición como miembro de la realeza.
Aunque tuviera los huesos rotos, cuidaba de los caballeros que habían arriesgado sus vidas luchando por su Señor era su prioridad.
Para Isabelle era perfectamente natural, pero Isaac no parecía opinar lo mismo.
<“¿Qué vas a hacer si una mujer tiene una cicatriz tan grande en el cuerpo?”>
En ese momento no se dio cuenta, debido a su confusión, pero tenía la sensación de que su corazón había latido con fuerza incluso en ese momento.
Hasta ahora, pocos hombres la habían tratado como a una mujer. Incluso su propio padre, Fellows, la trataba como a un hijo. Si bien adoraba a Arianna y la protegía, dejaba que Isabelle hiciera lo que quisiera, y a ella no le dolía en absoluto.
Isabelle siempre había pensado que había nacido así.
Disfrutaba de la libertad, odiaba que la trataran como a una mujer y odiaba aún más tener que andar con cautela.
Por eso Isabelle no se había sentido decepcionada ni resentida cuando los caballeros del Castillo Chase la invitaban a batirse en duelo al verla, ni cuando los jóvenes nobles en las fiestas solo le pedían que los acompañara a la arena de combate que tendrían lugar en unos días; sin invitarla a bailar.
Pero por la misma razón, se le aceleró el corazón cuando Isaac pareció preocupado porque viviera con una cicatriz siendo ‘mujer’.
«¿Por qué?»
En ese momento, la mano de Isabelle se detuvo en la comisura de los labios de Isaac. Isabelle se dio cuenta de que Isaac no respiraba.
Repitiendo mentalmente que era un chico guapo, Isabelle abrió la boca.
“¿Estás preocupado por mí?” (Isabelle)
“Por supuesto.” – Dijo él con voz apagada. – “Estoy preocupado.”
“¿Por qué?” (Isabelle)
“Bueno, es que…”
La mirada de Isaac vaciló cuando los dedos de Isabelle se movieron de nuevo, rozando sus labios esta vez. Ella lo vio tragar saliva, su nuez de Adán subiendo y bajando.
Le pareció sexy seductor.
También pensó: ‘Claro, este hombre también es un hombre.’
“Ehm… Señorita Isabelle.”
“¿Te gustaría besarme?” (Isabelle)
—Besémonos —repitió.
Los ojos de Isaac se abrieron de sorpresa.
Isabelle se sorprendió por lo que había dicho, pero pensó que no pasaría nada.
“Besémonos.” (Isabelle)
“¿Por qué…?”
“Porque quiero.” (Isabelle)
Ella estiró los brazos y le rodeó el cuello. Si no le gustaba, se apartaría. Pensando eso, Isabelle acercó más su rostro al de él y él se dejó llevar sin la menor resistencia.
Mientras sus respiraciones cálidas se mezclaban, sus labios se encontraron y los de él eran más cálidos y suaves de lo que había imaginado. Sus labios se entreabrieron naturalmente, y ella introdujo suavemente su lengua, entrelazándose.
Ahora podía sentir claramente que su corazón latía con fuerza. <¡Tum, tum, tum!> – El latido violento de su corazón resonaba con fuerza.
Isabelle finalmente separó sus labios y lo miró fijamente a los ojos. Un calor que nunca antes había visto se extendía por sus pupilas.
“Isaac, yo…”
Las palabras ‘Parece que me gustas bastante’, se ahogaron entre sus labios.
Esta vez, siguió un beso más intenso que el anterior. Él la sujetó firmemente por la nuca para inmovilizarla mientras la besaba con cierta urgencia.
Con la otra mano, la atrajo hacia sí por la cintura y la estrechó para que no pudiera escapar.
Un calor extraño se extendió por sus cuerpos al rozarse y a medida que sus latidos aumentaban, el placer que los invadía era indescriptible.
El escalofrío que comenzó en sus labios se extendió hasta la punta de sus pies. Las fuerzas la abandonaron, pero él la sujetó con fuerza para que no cayera.
Sentía como si el beso le derritiera el cerebro, su aroma la envolvió y se mezcló con el de ella.
Tras un beso que se sintió a la vez largo y corto, él apoyó su frente contra la de Isabelle. Permanecieron así, inmóviles, con sus respiraciones agitadas entremezclándose.
Isaac dijo, manteniendo la misma postura:
“Siento algo por ti, Isabelle.”
Su corazón dejó de latir con fuerza.
‘Me gustas desde hace mucho tiempo.’
***
Después de que Isabelle se marchara, Arianna hizo una breve pausa en su lectura. Parecía que había estado encerrada en su habitación demasiado tiempo.
“Fue una gran novela.”
‘¡Qué novela tan increíble!’
«Sí, princesa.»
Cada volumen era bastante extenso, así que solo ha leído cuatro hasta el momento, pero había adquirido un vasto conocimiento. Un conocimiento muy profundo y fascinante.
Arianna se levantó del sofá, intentando apartar de su mente las imágenes lascivas y fantasiosas que aún invadían su mente. Tocó el timbre para llamar a la criada y le pidió que le preparara un baño.
Mientras esperaba a que se llenara la bañera, ordenó los libros esparcidos por la habitación y los colocó en la estantería. Al poner la serie ‘El Conde’, con sus tapas blancas, en la estantería, parecía una excelente colección de libros.
Poco después, la criada anunció que había terminado de llenar la bañera.
“No tienes que servirme. Te llamaré cuando termine, así que ve a descansar.”
“Sí, Princesa Ariana.” (Doncella)
Después de que las criadas se marcharan, Arianna entró al baño y se desnudó.
Todavía no se acostumbraba a que las criadas la bañaran. Así que Arianna nunca había sido bañada por ellas.
Varias naranjas y hojas flotaban en una gran bañera de mármol llena de agua tibia. A Arianna le gustaba bañarse en una bañera con fruta u hojas flotando. Era un lujo inimaginable en su vida anterior.
Arianna se sumergió en la bañera y cerró los ojos. Últimamente no había dormido bien porque estaba leyendo. Mientras yacía envuelta en el agua tibia, una profunda oleada de cansancio la invadió.
‘No puedo dormirme.’
Aunque pensó que sería un gran problema quedarse dormida en la bañera, no quería salir del agua caliente. Arianna estaba cabeceando con el brazo derecho apoyado en el borde de la bañera cuando de repente abrió los ojos al sentir que su cuerpo se deslizaba hacia abajo.
‘¡Por poco!’
El agua aún estaba tibia. No quería salir, pero sentía que quedarse más tiempo sería realmente peligroso. No podía permitirse quedarse dormida en la bañera y permitirse una emergencia en la que todos vinieran a rescatarla mientras estaba en el agua.
Arianna salió de la bañera, se secó rápidamente y se puso una bata. Al salir del baño, secándose el cabello con una toalla limpia, oyó una voz lánguida.
“Hola, Rian.” (Cyrus)
Sorprendida, dejó caer la toalla. El hombre la atrapó antes de que tocara el suelo, entrecerró los ojos y sonrió.
“Es muy difícil vernos.” (Cyrus)
“Cei… ¿cuándo llegaste?”
“Acabo de llegar.” (Cyrus)
“¿Te colaste otra vez?”
“Eso es imposible. Le pedí formalmente a Geor una cita para vernos, y vine después de obtener el permiso de tu abuelo y tu padre.” (Cyrus)
Ella lo dudaba. A menos que fuera Geor, no había manera de que su padre y su abuelo hubieran dejado entrar a Cyrus en la habitación de Arianna.
Como si notara la sospecha de Arianna, Cyrus dijo:
“Ya que has estado encerrada en casa e incluso saltándote comidas, supongo que los dos debían de estar desesperados, ¿entiendes? Aunque es poco apropiado tratar al Emperador de una nación como si fuera un clavo ardiendo.” (Cyrus)
Solo entonces ella comprendió por qué ambos le habían dado permiso, y se sonrojó.
‘¿De verdad salí tan poco de mi habitación?’
Ahora que lo pensaba, Isaac, que había ido a visitar a Isabelle antes, la había visto y se había preocupado de que estuviera enferma. Justo cuando ella se preguntaba si su rostro se veía tan demacrado, Cyrus se acercó con una toalla.
“Tienes el cabello muy mojado.” (Cyrus)
“Dame la toalla.”
“Yo te lo seco.” (Cyrus)
“Puedo hacerlo yo misma, Cyrus.”
“Lo haré por ti.” (Cyrus)
Dijo Cyrus, aferrándose obstinadamente a la toalla.
Arianna no tuvo más remedio que ir a sentarse frente al tocador.
Cyrus se colocó detrás de ella y le cubrió la cabeza con la toalla. Los movimientos cuidadosos y delicados de sus manos a través de la toalla le devolvieron el sueño.
“¿Qué te mantuvo tanto tiempo en tu habitación?” (Cyrus)
La pregunta de Cyrus la hizo reaccionar.
“Bueno. He estado un poco ocupada. Una mujer tiene muchas cosas que hacer en su habitación.”
“¿Por ejemplo?” (Cyrus)
“Leer un libro, por ejemplo…”
“Leer. Eso está bien.” (Cyrus)
Por alguna razón, le pareció que había un toque de risa en la voz de Cyrus. Se dijo a sí misma que debía ser su imaginación.
“¿Qué libro estabas leyendo que ni siquiera te diste cuenta de cuánto tiempo había pasado?” – Preguntó Cyrus con una risita.
“Bueno, fue genial en muchos sentidos.”
“¿En muchos sentidos?” (Cyrus)
“He leído un libro muy instructivo, Su Majestad, contenía conocimientos muy útiles.”
“Sí, no lo dudo. puesto que eres inteligente y tienes un gran deseo de conocimiento, debe ser por eso. Es una actitud muy buena.” (Cyrus)
“¿y Tú qué has estado haciendo todo este tiempo?”
“Yo también he adquirido conocimientos muy útiles.” (Cyrus)
“¿De verdad? ¿Qué hiciste?”
Arianna echó la cabeza hacia atrás y miró a Cyrus. Cyrus tomó la toalla, sonrió y se inclinó. Sus labios rozaron suavemente la frente de Arianna.
“Yo también estuve leyendo un libro.” (Cyrus)
“¿Qué libro?”
“¿Quieres saberlo?” (Cyrus)
“Mmm… ¿un poco?
Cyrus sostuvo la espalda de Arianna para ayudarla a sentarse derecha. El rostro de Arianna se reflejaba en el espejo del tocador.
Al salir del baño con las mejillas sonrojadas, el cabello mojado y el cuello y los hombros al descubierto sobre la bata, Arianna recién se dio cuenta de cuánta piel desnuda se veía.
“Espera, déjame cambiarme de ropa…”
Cyrus presionó suavemente los hombros de Arianna mientras ella intentaba levantarse, manteniéndola sentada. Luego, se inclinó y apoyó la barbilla en su hombro.
Los ojos de Cyrus, vistos a través del espejo, brillaban con picardía.
“¿Cei?”
En lugar de responder, le mordió suavemente la oreja a Arianna y al mismo tiempo, su mano se deslizó dentro de su vestido. Ante la extraña y lasciva escena claramente visible en el espejo, Arianna contuvo la respiración.
Sus labios mordisqueando su oreja y el libre movimiento de sus manos bajo el camisón se hicieron evidentes. Él también observaba sus propios movimientos y la expresión de Arianna a través del espejo.
Sus ojos rojos no se apartaron del espejo, como si estuviera decidido a grabar cada expresión y movimiento de Arianna. Atrapada en esa mirada, Arianna permaneció sentada, aceptando las intensas sensaciones que la invadían.
Sintiendo vergüenza y pudor, Arianna se vio abrumada por un calor aún mayor. Intentó alejarse del espejo, pero no pudo vencer la fuerza que la oprimía cada vez.
Arianna vio claramente cómo su rostro se relajaba lentamente. Sus dedos de los pies se encogieron al verse a sí misma derretirse de placer, gimiendo con los ojos llorosos, con una expresión que jamás había visto antes.
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