UNQSPAM – 142

Capítulo 142 – ¿Quién lo había encendido?

 

Hace mucho tiempo, tras encargarse de Kim Jin-Goo, Chae Eun-Yeob recibió el teléfono y lo guardó.

Pensó en tirarlo al río, destrozarlo o quemarlo, pero lo conservó porque desconocía la información que podría contener. Eun-Yeob pensó que, una vez que su padre asumiera el cargo de presidente del Tribunal Supremo, descifraría el contenido del teléfono tras resolverse los asuntos urgentes.

Así que guardó el teléfono, poniéndolo en modo avión incluso después de encenderlo, y lo escondió a buen recaudo.

Ahora, no entendía cómo ese teléfono había acabado en manos de la policía. Lo había escondido aún mejor después de que Eun-Bi lo descubriera.

‘¿Podría ser… Eun-Bi?’

No podía ser. Simplemente no podía ser.

‘¡Todo era culpa de Eun-Bi!’

 

* * *

 

Transcurrieron treinta minutos en caos, y la audiencia de confirmación se reanudó.

Tras la detención de su hijo, Chae Seo-Bok regresó a su asiento, agarrándose el corazón acelerado. Se sentía como si hubiera perdido una extremidad.

“Hubo un incidente bastante significativo durante el receso de 30 minutos.” – Comenzó el presidente.

“El hijo del candidato Chae Seo-Bok ha sido arrestado. Sin embargo, los cargos no son por fondos ilícitos, sino por conspiración para cometer asesinato.” – Continuó.

“…Aún no tenemos los detalles.” – Respondió Chae Seo-Bok, esforzándose por mantener la compostura.

Todos los legisladores tenían expresiones de resentimiento. Incluso aquellos que habían recibido dinero de Eun-Yeob parecían estar en la misma situación.

“¿Han recibido una explicación adecuada de la policía sobre los fondos ilícitos?”

“Dijeron que está bajo investigación.” – Respondió un miembro a la pregunta del presidente.

“No tener una respuesta clara significa que hay cierto grado de sospecha, ¿no es así?”

“Necesitamos detener esto de inmediato.”

“Será muy difícil continuar la audiencia así.”

“Suspéndala. No podemos seguir.” – Los legisladores hablaron al unísono.

El presidente tuvo que tomar una decisión difícil.

“Por consentimiento unánime de los miembros del comité especial, suspenderemos la audiencia de confirmación.”

El presidente declaró la suspensión tras considerar las opiniones de todos.

La audiencia de confirmación se suspendió, un hecho histórico.

Chae Seo-Bok, quien se preparaba para brindar por su investidura como presidente del Tribunal Supremo, abandonó la Asamblea Nacional destrozado.

Sentía como si el mundo se le viniera abajo. Ni siquiera podía levantar la cabeza, pero tenía que caminar erguido como si fuera digno, lo cual era a la vez miserable y doloroso.

Rodeado de periodistas, fue el paseo más humillante de su vida.

“Esta es la primera vez en la historia de Corea del Sur que se suspende una audiencia de confirmación. ¿Cómo se siente al respecto? ¿Ha tenido noticias de su hijo?” (reportero)

“¿Es cierto que Chae Eun-Yeob contrató a alguien para cometer un asesinato?” (reportero)

“¡Mi hijo no es ese tipo de persona!” – Chae Seo-Bok gritó furioso.

 

* * *

 

Unas horas antes.

El consejero contratado por Ji-Heon se había puesto en contacto con él.

“Disculpe la molestia mientras está ocupado. He logrado identificar el vehículo que seguía a Kim Jin-Goo.” (consejero)

“Adelante. Le escucho.”

“¿Conoce la organización llamada Cheol-Wangpa?” (consejero)

“No, es la primera vez que oigo hablar de ella.”

“Era un coche propiedad de esa organización. Fui al lugar de los hechos y lo confirmé, y le envié las fotos por correo electrónico.” (consejero)

“¿Ha descubierto la relación entre Kim Jin-Goo y Cheol-Wangpa?”

“Según mi investigación, no hay ninguna conexión. Sin embargo, parece que Cheol-Wangpa está involucrada en la contratación de asesinos.” (consejero)

“…¿Está diciendo que existe la posibilidad de un asesinato?”

“Es una predicción prudente, sí.” (consejero)

“Entendido. Revisaré mi correo electrónico.”

“También he identificado al empleado del laboratorio de investigación genética que fue sobornado por Chae Eun-Yeob. Los detalles se adjuntan al correo electrónico.” (consejero)

“Muchas gracias.”

Tras finalizar su llamada con el consejero, Ji-Heon revisó inmediatamente su correo electrónico.

Confirmó la identidad del empleado del laboratorio de investigación genética sobornado por Chae Eun-Yeob, así como el hecho de que el vehículo que siguió a Kim Jin-Goo el día anterior a su muerte pertenecía a una organización llamada Cheol-Wangpa.

¿Qué debía hacer al respecto?

Podría ocuparse primero de Han Dae-Gun y Chae Eun-Yeob, y luego investigar a Cheol-Wangpa.

Pero ¿y si Cheol-Wangpa estaba vinculado a Chae Eun-Yeob? Eso era algo que no podía pasar por alto, y lo mejor sería resolverlo ese mismo día, si fuera posible.

Mientras Ji-Heon reflexionaba sobre esto, apareció inesperadamente Bae-il. Con seguridad, le dijo a Ji-Heon que le avisara si necesitaba ayuda, como si esperara que Ji-Heon se la pidiera.

Tras enfrentarse a Han Dae-Gun, Ji-Heon le confió a Bae-il sus preocupaciones, revelándole sucesos del pasado.

Después de ser liberado, Kim Jin-Goo había amenazado a Eun-Bi, y por alguna razón, creía que Ji-Heon lo estaba siguiendo. Ji-Heon se enteró de que el día de la muerte de Kim Jin-Goo había recibido un correo electrónico suyo con información sobre alguien que lo perseguía.

“Este no es un caso común, ¿verdad? La muerte de Kim Jin-Goo se dictaminó como accidental.” – Comentó Bae-il.

“¿Mencioné que se dictaminó como muerte accidental?” – Preguntó Ji-Heon.

“Sí. Ya lo dijiste antes.” – Respondió Bae-il en voz baja. Ji-Heon, algo aturdido, lo aceptó sin dudarlo. Luego reveló que el coche que perseguía a Kim Jin-Goo pertenecía a Cheol-Wangpa.

Bae-il le creyó todo a Ji-Heon. El simple hecho de que confiara en él le tranquilizó.

Bae-il llevó a Ji-Heon de vuelta al Departamento de Investigación Criminal para revisar los registros electrónicos sobre la muerte de Kim Jin-Goo.

“El teléfono desapareció del lugar de los hechos. Probablemente se hundió en el embalse.” – Comentó Bae-il.

“Ya lo había oído.” – Respondió Ji-Heon.

“¿Has intentado llamar a ese número desde la muerte de Kim Jin-Goo?” (Bae-il)

Bae-il señaló el número de teléfono de Kim Jin-Goo mientras preguntaba. Ji-Heon rió entre dientes, pensando que la pregunta era un poco extraña, y respondió:

“Si llamo, me dirá que el número no existe o que el teléfono está apagado. Aun así, sus dedos marcaron instintivamente el número de Kim Jin-Goo. Fue un acto natural. Pero entonces…

<¡Ring, ring!>

“…¿Eh?”

“…” (Bae-il)

“¿Hay tono de llamada?”

Ji-Heon, que había marcado el número sin pensarlo, también se sorprendió. Sonaba el tono de llamada en espera. Sin embargo, nadie contestó y la llamada se desvió al buzón de voz.

“…No puedo atender su llamada ahora mismo, así que se ha conectado al buzón de voz.” (Mensaje)

“Alguien podría haber heredado el número de Kim Jin-Goo. Si no…” (Bae-il)

“…”

“Quien tomó el teléfono podría haberlo encendido accidentalmente.” – Ante la tranquila sugerencia de Bae-il, Ji-Heon sintió un escalofrío.

Bae-il rastreó rápidamente la ubicación del teléfono de Kim Jin-Goo. Estaba en Seúl. Ji-Heon reconoció el edificio.

“…Es la casa de Chae Eun-Yeob.”

Aunque no pudieron precisar en qué piso se encontraba, sin duda era el edificio donde vivía Eun-Yeob.

Tras la confirmación de Ji-Heon, Bae-il se puso de pie de inmediato. Después de escuchar todos los detalles, Bae-il comenzó a tener sospechas razonables.

“Le entregaré esto al equipo a cargo y me dirigiré directamente a Cheol-Wangpa. El equipo averiguará por qué está allí el teléfono de Kim Jin-Goo, y si no obtienen una respuesta satisfactoria, registrarán este edificio de inmediato.” (Bae-il)

Ji-Heon quedó momentáneamente atónito por la rapidez de Bae-il, y luego apretó los puños igual que él.

Aquel chico inteligente y enérgico de antaño se había convertido en un policía confiable, astuto y de rápida actuación.

(N/T: Mucha coincidencia… Hay cosas que no le cuadraron a Ji-Heon y a mí tampoco, que le ofreciera ayuda, que supiera cosas y que le dijera que llamara.)

“Gracias. De verdad, gracias.”

“Solo estoy haciendo lo que debo.” (Bae-il)

“…”

“Va a ser un día largo. Espero que estés a salvo.” – Bae-il se despidió y se marchó.

Dos horas después, Bae-il contactó con Cheol-Wangpa y rápidamente obtuvo una declaración sobre Kim Jin-Goo. Actuó como si hubiera estado preparado con varias debilidades de la organización para ese día. Se confirmó que Cheol-Wangpa había actuado bajo las órdenes de Chae Eun-Yeob.

La policía, tras obtener la declaración de Cheol-Wangpa, registró inmediatamente la residencia de Eun-Yeob. Encontraron el teléfono de Kim Jin-Goo sellado dentro del aparato de aire acondicionado.

Presentaba claros indicios de haber sido cuidadosamente ocultado, pero hubo un error garrafal: el teléfono estaba encendido. Por eso pudieron encontrarlo tan rápido.

Mientras Ji-Heon observaba cómo se desarrollaba la situación y se llevaban a Eun-Yeob, una gran incógnita permanecía en su mente.

‘¿De verdad Chae Eun-Yeob dejó el teléfono encendido?’

‘¿El teléfono encendido? El meticuloso Eun-Yeob jamás cometería semejante error.’

Parecía un mensaje que decía: ‘Por favor, fíjate en mí, ven a buscarme.’

Eun-Yeob no era ese tipo de persona.

‘Entonces, ¿quién lo había encendido?’

Había otro aspecto sorprendente. Todos los asuntos pendientes que habían persistido durante tanto tiempo se resolvieron por completo en un solo día. Por supuesto, la presencia de Ji-Heon en la comisaría y su insistencia en que se actuara jugaron un papel fundamental.

Todo encajó a la perfección, como si ya estuviera planeado. Parecía como si el destino le hubiera abierto un camino a Jeong Ji-Heon, permitiendo que todo fluyera sin problemas.

Fue un suceso tan extraordinario, casi milagroso, que costaba creer que fuera una simple coincidencia.

 

* * *

 

[‘Chae Eun-Yeob, el hijo mayor de Chae Seo-Bok, arrestado bajo cargos de conspiración para cometer asesinato.’]

[‘Sin precedentes: Suspensión de la audiencia de nominación a presidente del Tribunal Supremo.’]

[‘El nominado a presidente del Tribunal Supremo, Chae Seo-Bok, es expulsado de la Asamblea Nacional y alega desconocimiento de fondos ilícitos.’]

[‘¿Qué legislador recibió órdenes de Chae Eun-Yeob?’]

El mundo, saturado de noticias sobre el Grupo Seonhyun, cambió rápidamente de rumbo. Todos los periódicos destacaron artículos sobre Chae Eun-Yeob y Chae Seo-Bok.

La opinión pública, que clamaba por un boicot a Seonhyun Foods, estalló en demandas de una investigación especial sobre Seo-Bok.

Mientras la conmoción aumentaba, caía la noche.

Bae-il parecía ocupado organizando los eventos del día. Ji-Heon salió de la comisaría sin siquiera poder agradecerle.

Si bien entregó los cargos penales a la policía, aún quedaban asuntos de la empresa por resolver. Ji-Heon se dirigió a la sede en lugar de ir directamente a casa, donde celebró una reunión con los ejecutivos del grupo para discutir cómo cerrar el caso.

Esa noche, las filiales del grupo emitirían un comunicado final sobre la serie de sucesos, y todo sería noticia. A la mañana siguiente, probablemente todo estaría resuelto.

Tras la reunión, Ji-Heon exhaló profundamente, sintiendo que su tensión finalmente disminuía. Le dio una palmada en el hombro a su hermano Ji-Tae, quien había trabajado mucho. Detrás de ellos, el presidente Jeong Jae-Gwang asintió satisfecho y dio una orden.

“Ahora puedes dejar de trabajar en la agencia de publicidad y venir a la sede del grupo.” (Jae-Gwang)

“¿Perdón?”

La expresión relajada de Ji-Heon se tensó de nuevo. En ese momento, se dio cuenta de que lo había echado todo a perder.

Había estado llevando una vida tranquila, mostrando solo la mitad de sus capacidades, pero durante la última semana había trabajado muchísimo.

Ji-Heon negó con la cabeza enérgicamente, alarmado.

“No, no puedo hacerlo.”

“¿Por qué no?” (Jae-Gwang)

“Padre, acabo de reencontrarme con mi esposa después de siete años.”

“Así que te casé para estuvieran cerca.” (Jae-Gwang)

“¡Lo hice por mi propia voluntad, no me obligaste!”

“De todas formas, solo necesitas verla en casa. ¿Por qué tienes que quedarte y verla también en la oficina?” (Jae-Gwang)

“Si voy a la sede, me tendrás trabajando todo el tiempo y no me dejarás volver a casa.”

Su voz se tornó desesperada de repente.

“No puedo hacerlo. No tengo la capacidad. No tengo las cualidades de un líder como mi hermano.”

“Deja de decir tonterías y resuelve esto.” (Jae-Gwang)

Jae-Gwang, que había estado observando atentamente a Ji-Heon, no cedió.

El hecho de que Seonhyun Foods, que comenzó como una fábrica de snacks, se hubiera convertido en una gran corporación se debía en gran parte a la perspicacia de Jae-Gwang para colocar a las personas adecuadas en los puestos adecuados. Volvió a confiar en sus instintos: Ji-Heon era un talento excepcional.

“Te despediré de esa empresa el mes que viene.” (Jae-Gwang)

Ante la terquedad de Ji-Heon, Jae-Gwang no tuvo más remedio que mostrarse igual de firme. Ji-Heon miró a su padre fijamente durante un buen rato, entrecerrando los ojos, y luego esbozó una sonrisa irónica, levantando una comisura de los labios.

“Padre, no deberías hacerme esto.”

“¿Qué tiene de malo? ¿Quién eres tú para decirlo?” (Jae-Gwang)

“El padre de Ye-Na.”

“…” (Jae-Gwang)

“No deberías hacerle eso al padre de Ye-Na.”

“…” (Jae-Gwang)

¿No quieres mantener el contacto con tu nieta?”

Ante la provocación de Ji-Heon, los ojos de Jae-Gwang se abrieron de par en par por un instante. Sin embargo, su voz se suavizó, como si estuviera nervioso.

“… ¿Está bien Ye-Na?” (Jae-Gwang)

“Tendré que ir a verla. Parece molesta porque no la saludé cuando fue a la guardería estos últimos días…”

“Ay, qué linda…” (Jae-Gwang)

Mientras el padre se preocupaba de que la niña pudiera estar molesta, el abuelo estaba encantado, imaginando la carita de enfado de su nieta.

Amor de nieta, paz mundial.

En cualquier caso, Ji-Heon logró evitar la crisis gracias a la niña.

“Ven a jugar con Ye-Na. Puedes quedarte a dormir.” (Jae-Gwang)

Jae-Gwang le expresó un simple deseo a Ji-Heon, que estaba a punto de irse.

“Claro.”

Había sido un día largo.

Tras resolver el conflicto, finalmente se dirigió a casa.

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