que fue del tirano

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La primera anomalía ocurrió durante la clase de esgrima, una clase obligatoria para los estudiantes varones de primer año en la academia.

En Uzephia, Kazhan solo había recibido entrenamiento físico básico para no retrasar su crecimiento. En Pyrein, simplemente existía, sin ambición. Nunca antes había blandido una espada correctamente. Sin duda, su ubicación en el último puesto del torneo (celebrado apenas una semana después del inicio del curso de evaluación de habilidades) debería haber sido inevitable.

Todavía-

Derrotó a sus compañeros tras años de entrenamiento. Avanzó al Top 16. Luego al Top 8. Solo en semifinales, contra un contendiente favorito, finalmente perdió.

Su profesor de esgrima, Lerkinnen, chasqueó la lengua con incredulidad.

Un completo novato, sin un solo callo en las manos, solo llevaba una semana empuñando una espada. Su forma era visiblemente rudimentaria en comparación con la de sus compañeros; sin embargo, desmantelaba a sus oponentes con pura fuerza física e instinto.

Desafía la lógica.

No había otra explicación que el talento innato.

Pasó medio año.

Cuanto más le enseñaba Lerkinnen a Kazhan, más se obsesionaba. Ansiaba pulir aquella joya sin refinar, cuyo brillo era imposible de ignorar.

Tanto es así que estaba dispuesto a romper las reglas de la academia, ofreciendo clases privadas en secreto.

El problema fue la absoluta falta de entusiasmo de Kazhan.

Lerkinnen casi se desgarra al ver a un prodigio único en su generación tratar la espada con tanta despreocupación. Este chico tenía madera para ser el próximo Caballero Comandante Real de Pyrein; dejar que se pudriera era inadmisible.

Persuadiéndolo, sobornándolo, suplicándole, Lerkinnen casi tuvo que humillarse para persuadirlo. Apretando los dientes, canalizó su frustración en sus sesiones de entrenamiento, usando sus lecciones como excusa para usar una fuerza excesiva.

Gracias a esto, Kazhan pasó el año siguiente maltrecho y magullado. Sin embargo, nunca se quejó. De hecho, sus habilidades se perfeccionaron exponencialmente. Supuso que así era simplemente el entrenamiento.

Sin embargo, para los nuevos alumnos de primer año, la visión era alarmante.

Kazhan encontró irritante a la chica pálida que se preocupaba por él. Intentó pasar de largo, hasta que descubrió que era la princesa.

Cabello platino brillante, ojos azul lago. Rasgos delicados y precisos que irradiaban nobleza.

Una princesa impecable, a diferencia de su propia existencia mestiza.

Si le hubieran importado los chismes de la corte, quizá habría sabido que Ysaris tenía más sangre plebeya que él. O que su temprana incorporación la hacía dos años menor que él. O la enmarañada intriga real tras su presencia.

Pero a Kazhan no le importó.

Y así terminó su primer encuentro, con la princesa mirándolo desconcertada mientras él se alejaba sin mirar atrás.

 

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