Capítulo 100 – ¿Estás bien?
A Eun-Bi se le llenaron los ojos de lágrimas.
Ese no era su objetivo. ¡El plan era revelar que Lee Jeong-Oh era la amante de Jeong Ji-Heon!
Justo a su lado, Jeong-Oh parecía completamente indiferente a la situación y continuando su trabajo con expresión impasible.
‘¡Se suponía que yo era la víctima! ¡Se suponía que tú eras la amante!’
Incluso Jo Si-Nae, quien había estado protegiendo a Eun-Bi, parecía sorprendida por la grabación. Eun-Bi se acercó a Si-Nae para quejarse.
“Si-Nae, ¿lo sabes verdad? Todo esto es calumnia. Lo entiendes, ¿verdad? Tú también has sido perjudicada por esto.”
Sin embargo, la gerente asistente Jo Si-Nae negó con la cabeza y comenzó a retroceder.
Si-Nae era la única que había escuchado las versiones parciales del director Ji-Heon y Chae Eun-Bi. La razón por la que había dado crédito a las afirmaciones de la Gerente Eun-Bi era porque le resultaban ventajosas.
Pero ahora, que existía una grabación de su conversación, todo había salido a la luz.
“…Gerente, por favor, no me contacte más. Ya no puedo confiar en usted.” (Si-Nae)
Un corte abrupto. Quienes presenciaban la escena también miraron a Eun-Bi con disgusto.
“¡No! ¡Yo no hice eso! ¡Fuiste tú! ¡Lee Jeong-Oh, tú hiciste esto!”
“¿Qué le pasa? Debe estar loca.” – Murmuró Eun-Joo como si estuviera mirando un insecto.
Finalmente, Eun-Bi fue expulsada por interrumpir el trabajo, mientras gritaba a todo pulmón que el archivo era falso, marchándose de manea poco digna.
Una hora después, llegó un correo electrónico a los empleados de Max Planning.
[‘Estimados colegas, soy Jeong Ji-Heon, Jefe de la División 1 de Planificación y Producción.’]
[‘Debido a un error cometido por un empleado del equipo de producción que ya no trabaja en Max Planning, se filtraron materiales relacionados con la vida privada de un empleado. Como jefe de la división y parte involucrada en el incidente, siento una profunda responsabilidad y les pido sinceramente disculpas a todos.’]
[‘También les pido a quienes descargaron el archivo de audio filtrado hoy que lo eliminen lo antes posible.’]
Aunque Ji-Heon solicitó que se borraran los archivos de audio, los empleados los guardaron con aún mayor entusiasmo.
Lo más entretenido del mundo es ver una pelea, y entre ello, lo mejor es una pelea por un triángulo amoroso.
Los empleados, que habían estado deambulando como fantasmas con la mirada perdida por el trabajo, comenzaron a entablar animadas conversaciones por primera vez en mucho tiempo. En cada reunión de dos o más personas, inevitablemente hablaban de Jeong Ji-Heon y Chae Eun-Bi.
“¿Viste el archivo de grabación que subió la gerente Chae Eun-Bi?”
“Por supuesto. Así que el rumor de que la gerente Chae Eun-Bi y el director Jeong Ji-Heon se casarían era solo un rumor infundado. Y era una mentira que la gerente Chae difundió de manera unilateral.”
“No pensé que fuera así, pero teniendo en cuenta cómo insultó a la gerente asistente Jeong-Oh la última vez, parece que es una mentirosa patológica o simplemente está delirando. ¿Qué le pasa?”
“Pensé que sería una persona decente, viniendo de una familia de abogados. ¡Ay, qué suerte tengo de no estar involucrada con alguien así! Dicen que las personas que se hicieron cargo del trabajo de la Gerente Chae están ahora mismo en muy mal estado.”
“Pero el director Jeong Ji-Heon es sorprendentemente ingenuo. ¿A su edad y en esa posición, involucrarse en una relación falsa?”
La mayoría de los comentarios criticaban a Eun-Bi, pero Ji-Heon tampoco se libró de las críticas. Solo el Equipo de Producción 2, sospechando que Ji-Heon había intervenido intencionadamente para resolver el conflicto, pareció aliviado.
Entre ellos, la gerente asistente Ko Eun-Joo era la más entusiasmada.
“¡Esto es divertidísimo! ¡Es emocionante!” (Eun-Joo)
Hubiera sido mejor si solo criticaran a Chae Eun-Bi, pero ver que también criticaban a Ji-Heon hizo que Jeong-Oh se sintiera un poco resentida.
“Gerente asistente Ko, ¿no cree que está disfrutando demasiado de esto?”
“Gerente Asistente Lee, seamos sinceras. Esto debería haberse revelado hace mucho tiempo. La verdad ha salido a la luz en una situación tan dramática; ¡qué suerte y qué alivio! ¡Sobre todo justo antes de que tu nombre saliera a relucir en los chismes!” (Eun-Joo)
“Pero mi nombre también saldrá a la luz tarde o temprano. A la gente le encantan los rumores. Además, Eun-Bi me señaló.”
“¿De verdad estás preocupada?” (Eun-Joo)
“Solo un poco. Eso es todo.”
Jeong-Oh respondió débilmente a la pregunta preocupada de Eun-Joo.
Esto era solo el comienzo para Jeong-Oh. Aún quedaban muchas cosas por revelar en la empresa. Cuando la gente descubriera que su hija era la hija biológica de Ji-Heon, ¿cuánto se emocionarían? Solo imaginarlo ya se sentía agotada.
Tras un momento de silencio, Eun-Joo compartió sus pensamientos.
“Gerente asistente, para mí, no importa si no le caigo bien a nadie en el trabajo. No estoy aquí para ganarme el favor de nadie; estoy aquí para ganar dinero. Y sé perfectamente que soy guapa sin necesidad de que nadie me lo diga.” (Eun-Joo)
“…”
“No necesito sentirme insegura. Lo sabes, ¿verdad? Si no estás obsesionado con ser amado, puedes hacer mucho más.” (Eun-Joo)
Animada por las palabras de Eun-Joo, Jeong-Oh asintió lentamente.
Tenía razón. La gerente asistente Ko Eun-Joo siempre le había dado consejos sobre cómo desenvolverse con sensatez en el trabajo manteniendo los límites con sus colegas. Aunque su personalidad era bastante diferente a la suya, era una persona increíblemente comprensiva y una gran fuente de apoyo.
“Gracias. Me recompondré.”
Eun-Joo sonrió tímidamente y encogió de hombros con incomodidad ante la sincera gratitud de Jeong-Oh.
* * *
Tras el escándalo de la grabación de Ji-Heon, Seung-Kyu, preocupado por el bienestar de Ji-Heon, corrió a su oficina. Ji-Heon estaba sentado en el sofá, mirando su teléfono.
Estaba tan absorto en lo que veía que incluso soltaba risitas de vez en cuando.
“Jeong Ji-Heon… ¿estás bien?” (Seung-Kyu)
¿Estás bien o has perdido la cabeza?
Fue un alivio verlo animado en lugar de cabizbajo, pero no parecía alguien que acabara de provocar un incidente grave, lo que le preocupó aún más. Seung-Kyu se sentó junto a Ji-Heon y suspiró profundamente, dejando aflorar su frustración.
“No sé si salvaste un país en tu vida pasada, pero parece que sí lo protegiste.” (Seung-Kyu)
“…”
“Es admirable tu espíritu caballeroso, que te impulsa a sacrificarte para denunciar la injusticia, sin importarte que tu posición social esté por los suelos.” (Seung-Kyu)
“…”
“Pero, ¿estás completamente desconectado ahora mismo o simplemente quieres evitarlo todo?” (Seung-Kyu)
“¿Quieres echarle un vistazo a esto?”
Ji-Heon, que no había respondido, finalmente extendió la mano para mostrar la pantalla de su teléfono. En la pantalla había una conversación de texto con Ye-Na.
[“Espero que papá venga a recogerme de la academia.”]
Seung-Kyu frunció el ceño al leer el mensaje.
“¿Qué es esto?” (Seung-Kyu)
“Lo envió Ye-Na.”
“…” (Seung-Kyu)
“Es el primer mensaje que Ye-Na me manda, y mira, no tiene ni una sola falta de ortografía. Fíjate en cómo escribió ‘venga.’ No muchos niños de siete años pueden hacer eso, ¿verdad?”
‘…Soy un tonto por preocuparme por un niño así.’
“Cierto. Mi hijo apenas domina el coreano.” (Seung-Kyu)
“¿A quién se parece Ye-Na para ser tan inteligente?”
“¿Qué quieres oír?” (Seung-Kyu)
“Como su madre es redactora publicitaria, ¿se parecerá a ella? Debe haber heredado el talento de su madre para escribir.”
La hija de Jeong Ji-Heon, Lee Ye-Na, envió un mensaje de dieciséis caracteres y tiene potencial para convertirse en redactora publicitaria.
¿Por qué no podía soportar ver eso ya?
Seung-Kyu le arrebató el teléfono a Ji-Heon y lo dejó boca abajo sobre la mesa.
“Basta ya de tonterías. ¿Qué pasó? Chae Eun-Bi no pudo haber tenido un archivo de grabación así.” (Seung-Kyu)
Seung-Kyu preguntó bruscamente. Por muy miope que fuera Chae Eun-Bi, no había forma de que guardara un audio así en el ordenador de la empresa y menos aún que filtrara algo que podría perjudicarla, en lugar de beneficiarla.
Ji-Heon tomó el teléfono que Seung-Kyu había dejado boca abajo en la mesa y respondió con naturalidad:
“Sabes que, si un empleado es problemático, la empresa puede acceder a su computadora a discreción. Tengo esa autoridad con respecto a las computadoras dentro de la división.”
“… ¿Así que aprovechaste que Eun-Bi estaba ausente para poner ese archivo en su computadora?” (Seung-Kyu)
“También fue un error.”
“¿Esperas que me crea eso?” (Seung-Kyu)
“De verdad no pensé que Chae Eun-Bi armaría un escándalo así.”
Parecía plausible. Seung-Kyu se quedó boquiabierto, incrédulo. Ji-Heon continuó su confesión:
“Sucedió hace mucho tiempo. Solo esperaba que Eun-Bi hiciera clic accidentalmente en el audio mientras limpiaba su computadora, y esa grabación llegara a oídos de alguien más, aunque fuera un poco. Ese era mi humilde deseo. Realmente solo era un humilde deseo.”
“…” (Seung-Kyu)
“El plan era despedir a Eun-Bi de la empresa rápidamente y luego publicar la verdad en el tablón de anuncios interno, diciendo que Chae Eun-Bi había estado difundiendo rumores falsos que me habían hecho la vida imposible.”
“…” (Seung-Kyu)
“Bueno, en fin, ya está todo solucionado, así que no tengo nada que decir. Parece que el Dios estuvo de mi lado. Tuve suerte.”
… Se le puso la piel de gallina.
‘¿Por qué Dios le concedió suerte a alguien tan detestable como él?’ (Seung-Kyu)
Seung-Kyu se frotó la piel de gallina de los brazos.
“Bueno, es un alivio que todo se haya resuelto bien, pero ¿y si Chae Eun-Bi arma un escándalo?” (Seung-Kyu)
“La computadora no es un objeto personal; es propiedad de la empresa y tengo derecho a usarla. No hay ningún problema según las normas de la empresa.”
Se mostró sorprendentemente indiferente para ser el causante del problema.
Seung-Kyu dejó escapar un suspiro de frustración.
‘Ah, había olvidado por un momento que eres ese tipo de persona.’ (Seung-Kyu)
Tenía una forma aterradora de ocultar garras afiladas bajo una actitud que parecía molestarle todo. Sería el tipo más problemático al que enfrentarse como enemigo.
‘Debería haberme preocupado por la celebridad, no por ti. Qué tonto fui.’ (Seung-Kyu)
Mientras lo miraba con frustración, Ji-Heon, trasteando con su teléfono, preguntó:
“¿Qué pasa?”
“Nada.” (Seung-Kyu)
“…”
“Solo espero que Ye-Na se parezca más a la gerente asistente Jeong-Oh que a ti.” (Seung-Kyu)
“No te preocupes por eso. Es la viva imagen de Jeong-Oh. ¿No te das cuenta por este mensaje? ¡Oh, hay más! ¿Quieres ver esto? Cuando le dije que durmiera bien, me envió dos caracteres ‘이응’. Y luego…”
(N/T: * En mensajes de texto: Es la abreviatura de 응 (eung), que significa «sí» de forma informal. Repetida como ㅇㅇ transmite un tono más amigable como «ok», «claro» o «sí, sí». )
“¡Uf, esto es tan molesto! ¡Basta ya!” (Seung-Kyu)
Incapaz de contenerse más, Seung-Kyu gritó.
* * *
El local del restaurante de Guk-Sun se vendió rápidamente. Dicen que pronto abrirá una pollería. Como planean usar el mobiliario del restaurante, Guk-Sun no tendrá que limpiar mucho.
Mientras Guk-Sun compartía información importante con el nuevo dueño, Jeong-Oh esperaba en silencio en el restaurante con Ye-Na.
Mientras Jeong-Oh estaba allí distraída, su hija parecía muy ocupada. Se reía mientras miraba la pantalla de su teléfono, lo que despertó la curiosidad de Jeong-Oh.
“Princesa Ye-Na, ¿qué es tan gracioso?”
“Es un secreto.” (Ye-Na)
Ye-Na le dio la espalda a Jeong-Oh y bajó la cabeza. Ese teléfono solo tiene funciones de mensajes de texto y llamadas, así que ¿qué podría ser tan entretenido?
Incluso de camino a casa, Ye-Na siguió mirando su teléfono.
“Lee Ye-Na, tienes que dejar el teléfono y fijarte por dónde caminas.”
Jeong-Oh advirtió a Ye-Na, quien sostenía la mano de su madre con una mano mientras jugaba con su teléfono con la otra.
“Está bien.” (Ye-Na)
Ye-Na sonrió y guardó el teléfono.
Guk-Sun le preguntó a Jeong-Oh:
“¿Viene el papá de Ye-Na hoy?” (Guk-Sun)
“Papá viene a las nueve de la noche.” (Ye-Na)
Ye-Na respondió en lugar de Jeong-Oh. Esa era una noticia que Jeong-Oh desconocía. Jeong-Oh le preguntó a Ye-Na:
“¿Hablaste con papá?”
“Sí. Por mensaje de texto.” (Ye-Na)
“Déjame ver.”
“¡No puede ser!” (Ye-Na)
“¡Cómo te atreves a ocultarle secretos a mamá! ¡Déjame ver!”
“¡No! ¡No!” (Ye-Na)
Ye-Na abrazó el teléfono que colgaba de su cuello y se escondió detrás de su abuela. Jeong-Oh hizo un puchero a Guk-Sun.
“Mamá, mira a Ye-Na. No me enseña sus mensajes. Yo fui quien le compré ese teléfono.”
“¡La niña y la mamá son idénticas, idénticas!” (Guk-Sun)
La vida cotidiana había vuelto a la calma. Jeong-Oh y Ye-Na dieron vueltas alrededor de Guk-Sun con energía hasta llegar a casa. Pero al llegar frente a la casa, la expresión de Jeong-Oh se endureció.
La madre de Ji-Heon, Jang Young-Mi, estaba allí. Young-Mi no tardó en reconocer a Jeong-Oh y Ye-Na.
Mientras Young-Mi se acercaba haciendo resonar sus tacones en el suelo, Jeong-Oh apretó la mano de Ye-Na con fuerza.
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