Capítulo 12: Recuerda encontrar un hombre guapo y útil
En el estacionamiento, Jiang Tang frunció el ceño en cuanto vio el auto que Jiang Se había elegido.
“¿Ese es el auto que papá eligió para ti?” (Jiang Tang)
“No, lo elegí yo misma.”
Jiang Tang la miró con incredulidad: “Cómo es posible que tu gusto sea tan difícil de describir como el de papá.”
Jiang Se pareció divertida por la expresión de Jiang Tang, frunció los labios y sonrió: “¿No es adorable?”
“…” (Jiang Tang)
Las dos subieron al auto y mientras Jiang Tang se abrochaba el cinturón de seguridad, preguntó. – “¿No vas a preguntar nada?”
Jiang Se giró lentamente el volante. – “¿Preguntar qué?”
“Mi historia con Cao Xun.” (Jiang Tang)
“No hay nada que preguntar, es solo un cabrón irresponsable, no vale la pena perder el tiempo con él.” – Jiang Se la miró de reojo. – “Solo quiero saber si él o su prometida te causarán algún problema.”
“No lo harán.” – Jiang Tang sonrió. – “Fue Jian Ruyi quien me hizo ver la verdadera cara de Cao Xun, sin importar cuales sean sus intenciones, le estoy muy agradecida. La agencia con la que trabajo actualmente pertenece a la familia Jian, y firmé un contrato de cinco años.”
Le entregó su futuro a Jian Ruyi, solo para dejar en claro: Que Jiang Tang, nunca tendría nada que ver con ese hombre, Cao Xun.
Jiang Se asintió, sin continuar con el tema, pero preguntó con curiosidad: “¿Cómo supiste de Cao Liang? Xiao Ye incluso me pidió que no te lo dijera.”
Jiang Tang rió entre dientes: “¿Cómo podría ocultármelo, cuando expuso sus defectos tan claramente?”
El coche entró en la Calle Financiera y las luces de neón se reflejaron en la ventanilla, alejándose poco a poco.
Jiang Se detuvo en un semáforo en rojo.
“¿Solo porque Xiao Ye no te hizo una videollamada, adivinaste que estaba en problemas?”
Jiang Tang asintió: “Ya conoces el estilo de Xiao Ye, tenía miedo de que me intimidaran después de unirme al equipo, así que me pidió que le hiciera una videollamada todos los viernes. Pero desde la semana pasada, durante dos semanas seguidas, cambió nuestras videollamadas a llamadas de voz.”
Xiao Ye tenía moretones en la cara, así que, por supuesto, no se atrevió a hacer una videollamada con Jiang Tang.
“Me enteré de lo de Xiao Ye y Cao Liang cuando hablé para averiguar a Huang Xu esta mañana.” – Jiang Tang dijo. – “Le pedí a alguien que averiguara la agenda de Cao Xun, y en cuanto bajé del avión, fui directo a buscarlo. No te preocupes, Cao Xun ha prometido que no dejará que Cao Liang le cause problemas a Xiao Ye. Puede que sea un canalla, pero rara vez se retracta de sus promesas.”
Cuando el semáforo se puso en verde, Jiang Se arrancó el coche y, miró discretamente a Jiang Tang por el retrovisor.
Su rostro permaneció sereno, y cuando hablaba de Cao Xun, no había tristeza ni alegría en su voz. Sus emociones eran casi inexpresivas, demostrando que realmente lo había superado.
Cao Xun pudo dejarlo todo e ir a verla por la llamada de Jiang Tang, así que tenía algunos sentimientos inconclusos en su corazón
Lo que le preocupaba a Jiang Se era que Jiang Tang pudiera confundir esos sentimientos persistentes con un amor profundo.
Jiang Se había visto a demasiadas chicas atraídas como polillas ante las llamas por esos jóvenes ricos, con el corazón reducido a cenizas, pero aun así esperando el día en que las cenizas volviera a encenderse.
Por suerte, Jiang Tang parecía tener la mente clara.
Justo cuando estaba pensando, Jiang Tang la llamó de repente: “Se Se.”
“¿Hmm?”
“Pase lo que pase en el futuro, no busques a tus amigos de Beicheng.” – La mirada de Jiang Tang se desvió hacia la ventana, sus ojos almendrados iluminados por las luces de neón que pasaban. – “Xiao Ye dijo que realmente no te gustan mucho, así que no te sometas a agravios. Esa gente, todos muy caóticos.”
El director del equipo pertenecía a una prestigiosa familia de Beicheng y sabía algo sobre la familia Cen.
Jiang Tang conocía la situación de Jiang Se.
La familia Cen le había dado la espalda por completo, y la familia Fu había roto el compromiso.
Los hombres ricos de segunda generación, que antes no habían podido tener conexiones con la familia Cen y habían mostrado interés en Jiang Se, incluso apostaron sobre quién sería el primero en acostarse con Jiang Se.
Una vez que una persona que solía ser como una estrella en el cielo, caía en desgracia, se convertía en juguete en boca de otros.
Jiang Tang comprendía perfectamente lo doloroso que era ser tratada como un simple juguete.
“Antes de que regresaras, mamá y papá organizaron una reunión familiar y nos dijeron a Xiao Ye y a mí que eres un tesoro preciado que la familia Jiang había perdido y recuperado, y que ninguno de nosotros podía causarte ningún agravios.” – Dijo Jiang Tang. – “Si nosotros no podemos, entonces esos forasteros tampoco.”
(N/T: No es una novela sentimental, pero la verdad es que me dio mucho sentimiento las palabras de la hermana.)
La mano de Jiang Se que sostenía el volante se detuvo un momento.
Miró fijamente la noche brumosa tras el parabrisas, guardó silencio un momento, luego sonrió y asintió. – “Lo entiendo. No permitiré que me agravien.”
Jiang Tang apartó la mirada de la ventana y se giró para mirarla, cambiando repentinamente de tema. – “¿Sigues teniendo insomnio? Las pastillas para dormir que tomaste esa noche ya las he tomado antes, son para pacientes con insomnio severo.
Jiang Se frunció los labios y, tras pensarlo un par de segundos, dijo. – “Solo las tomo ocasionalmente.”
Jiang Tang: “Menos mal. El insomnio severo suele deberse a problemas psicológicos. Si empeora mucho, busca un psiquiatra.”
Jiang Se respondió obedientemente: “De acuerdo.”
***
Después de dejar a Jiang Tang en la calle Liyuan, Jiang Se regresó a su apartamento; ya eran casi las once.
Después de ducharse, salió y encontró su teléfono inundado de notificaciones de WeChat.
Todos eran mensajes de hacía unas horas.
Tía pequeña: [‘La Dra. Gina dice que no la has contactado en dos meses y que ni siquiera contestas las llamadas de su consultorio. ¿Qué ocurre? ¿Te cambiaste el apellido y has decidido no seguir tratando tu enfermedad?’]
Tía pequeña: [‘Deja de hacerte la muerta, vuelvo a China a finales de año. Si no quieres que te despelleje viva, escríbele a la Dra. Gina cuanto antes.’]
Tía pequeña: [‘….’]
Tía pequeña: [‘¡Mocosa apestosa, me tienes en espera!’]
Jiang Se leyó cada mensaje uno por uno, y pudo sentir la ira de su tía Cen Mingshu incluso a través de la pantalla.
Su tía, Cen Mingshu, tenía incluida la palabra “Shu” en su nombre, pero su carácter no tenía nada que ver con ser virtuosa o gentil.
En palabras de Cen Li, la tía pequeña era un bicho raro en la familia Cen, alguien que no ve desde hace cien años y también alguien sobre quien la familia Cen se resiste a mencionar hasta hoy.
Cen Mingshu vivía imprudentemente a su discreción y ha vivido toda su vida en un estado de rebeldía perpetua.
De pequeña, Jiang Se admiraba mucho a su tía.
Ahora, seguía admirándola.
Solo que, sin los lazos de sangre, no estaba segura de sí Cen Mingshu aún la reconocía como su sobrina.
Al mirar fijamente los mensajes en su teléfono, que parecía estar lleno de emociones, Jiang Se sonrió.
Era obvio que Cen Mingshu la reconocía.
Respondió sucintamente: [‘Demasiado caro, no tengo dinero.’]
Era alrededor del mediodía en Estados Unidos, y Cen Mingshu, acostumbrada a dormir de día, probablemente estaba dormida.
Tras enviar el mensaje, Jiang Se bloqueó su teléfono y se fue a la cama.
No tomó ninguna medicina, simplemente se acostó en la cama y se quedó dormida en menos de media hora.
En su sueño, aún había oscuridad sin fin a la vista, un estrecho pasillo y un viento cálido y húmedo que soplaba desde todas direcciones. Había fuegos artificiales que estallaban en el cielo nocturno, pero la luz no alcanzaba a entrar.
El asfixiante olor a humo llenaba la oscuridad, seguido de un aroma a sangre y, finalmente, un tenue y casi imperceptible aroma a madera de agar.
Todos los aromas se mezclaban y el aire húmedo los hacía más pesados.
El aire era tan denso que era casi sofocante.
Jiang Se despertó con una pegajosa y pesada sensación de asfixia.
Estaba completamente oscuro dentro y fuera de la habitación. Tomó su teléfono y vio que solo eran las cinco de la mañana.
En su teléfono, Cen Mingshu había respondido, diciéndole con un tono extraño: [‘A crédito.’]
Tía: [‘Te lo aseguro, Gina estará de acuerdo.’]
Las dos palabras ‘a crédito’ estaban muy acorde con el estilo de Cen Mingshu.
Jiang Se salió de la conversación y decidió no aceptar la sugerencia de su tía.
Aún tenía dinero en su cuenta, y aún no había llegado al punto de necesitar endeudarse para ir al médico.
Llevaba cinco años trabajando en Hongsheng y los salarios y las primas de esos años no fueron reclamados por la familia Cen y ascendían a varios millones de yuanes
Había invertido todo el dinero en cuentas de acciones.
En el mes transcurrido desde su llegada a Tongcheng, las acciones y opciones que había comprado anteriormente ya le habían proporcionado algo de dinero para sus gastos.
La razón por la que dijo que no tenía dinero para ir al médico era solo una excusa.
Sabía muy bien que la Dra. Gina no podía curar su enfermedad.
Para empezar, nunca había acudido a ella para recibir tratamiento.
***
El rodaje de Jiang Tang tardaría otros dos meses en finalizar. Tras descansar dos días en Tongcheng, regresó al set para trabajar arduamente.
El jueves por la tarde, mientras regresaba del aeropuerto tras despedir a su hermana, Jiang Se recibió una llamada de He Miao.
“Señorita Jiang, el cheongsam que encargó está terminado. ¿Vendrá hoy?” – La voz de He Miao era muy dulce. – “La Maestra también está aquí. ¿No quería un estampado floral único hecho solo para usted? ¡Es una buena oportunidad que venga y lo hable con la Maestra!”
Jiang Se observó el interminable flujo de autos que la precedían, con el corazón latiendo descontroladamente en su pecho. Luego respiró hondo para calmarse y, cuando sus latidos volvieron a la normalidad, sonrió y asintió: “De acuerdo, voy ahora.”
Tras terminar la llamada, Jiang Se giró el volante y se dirigió hacia el Calle Jinxiu.
Esta vieja calle era tan fría y tranquila como la última vez, con poca gente.
La tienda «Zhang Xiu» seguía sin clientes, como siempre.
Cuando Jiang Se llegó, He Miao estaba organizando los estantes de telas. Al verla, la saludó apresuradamente: “Buenas tardes, señorita Jiang.”
Sonrió, levantó la cortina lateral y dijo hacia adentro: “Maestra, hay alguien aquí.”
Al terminar de hablar, una mujer vestida con cheongsam, de unos treinta años, de rostro hermoso y figura esbelta, salió de detrás de la cortina.
La mujer tenía una larga cabellera negra azabache y lisa, cuyas puntas le llegaban hasta la cintura y al caminar, su cabello se mecía suavemente con sus pasos.
Esa mujer era la maestra de He Miao y también dueña de la sastrería.
Zhang Yue.
Cuando Zhang Yue salió, aún sostenía un pesado marco de madera en la mano, del cual colgaba el cheongsam que Jiang Se había encargado a medida.
El cheongsam estaba hecho de una tela de algodón blanquecina, y sobre él había una pintura bordada a tinta de una urraca posada en una rama.
La escena transmitía una sensación profunda y atemporal.
Jiang Se miró a la urraca sin hacer ruido, y sus ojos negros como la tinta se tiñeron lentamente en el color de la tinta.
Su mirada se tornó aún más profunda.
“Pruébatelo primero para ver si te queda bien.” – La voz de Zhang Yue armonizaba con la sensación que transmitía a la gente: vacía y distante.
Su mirada recorrió brevemente el delicado rostro de Jiang Se con un dejo de amargura, y Jiang Se se adelantó para tomar el marco de madera.
“Gracias.”
La tienda tenía un probador, y después de que Jiang Se entrara a cambiarse y saliera, He Miao, que miraba su teléfono, levantó la vista y una mirada de sorpresa se dibujó en sus ojos.
“¡Guau, señorita Jiang, se ve increíble con ese cheongsam!” (He Miao)
Cuando conoció por primera vez a Jiang Se, He Miao se maravilló con su rostro.
Pero esta vez, la maravilló su figura.
Cóncava y convexa, con carne y huesos bien proporcionados, una figura grácil y elegante.
Era la figura más hermosa y adecuada para vestir un cheongsam que He Miao había visto jamás.
Jiang Se le dio las gracias cortésmente y salió del probador.
La mirada de Zhang Yue la siguió, recorriendo lentamente el cheongsam de Jiang Se.
“¿Hay algo que necesite un arreglo?” – Preguntó.
“No, el cheongsam me queda muy bien y me gustaría pedir otro, pero en cuanto al estampado floral del cheongsam…” – Jiang Se le sonrió a Zhang Yue. – “Quiero un diseño de patrón único.”
Zhang Yue asintió, rodeó el mostrador, sacó un cuaderno de dibujo y un lápiz del cajón y le preguntó a Jiang Se. – “He Miao mencionó que te gustaría un diseño floral. ¿En qué tipo de patrón estás pensando?”
“Pájaros.” – Jiang Se se acercó a Zhang Yue, apoyando los codos en el mostrador y dijo con una sonrisa. – “Xiao Miao dijo que el jefe Zhang es la mejor en diseños de flores y pájaros, así que quiero un patrón floral con pájaros.”
Los ojos de Zhang Yue se entrecerraron ligeramente, parecieron entrar en trance un instante.
“¿Qué tipo de pájaro?” (Zhang Yue)
Contemplando las sombras que proyectaban las pestañas bajas de Zhang Yue, Jiang Se reflexionó un momento antes de responder lentamente: “El pájaro debe tener una cola larga, con una pluma apuntando hacia arriba y la otra hacia abajo.”
Zhang Yue parpadeó y la punta de su lápiz, comenzó a moverse con un crujido sobre el delicado papel blanco. Pronto dibujó varios pájaros de cola larga, cada uno con su propia forma y estilo.
“Esta es una urraca azul, esta es un agapornis, este es un gorrión tejedor de cola larga y este es un gorrión colorido.” – Sostuvo el lápiz mientras dibujaba, presentando con calma cada pájaro en el papel. – “Estos son los únicos pájaros de cola larga que puedo bordar. Por favor, échales un vistazo y avísame si alguno te gusta.”
Cada pájaro del dibujo estaba posado en una rama seca, inclinando el cuerpo y mirando hacia arriba. Las dos largas plumas de urraca en sus colas, orientadas hacia arriba y hacia abajo debido a su postura.
Los ojos de Jiang Se recorrieron centímetro a centímetro el papel. Tras una larga pausa, levantó la mano para mirar su reloj y sonrió, diciendo: “No estoy segura ahora mismo. Jefe Zhang, ¿le importa si me llevo estos diseños y vuelvo en un par de días.”
Zhang Yue tarareó un “hmm”, arrancó el papel de dibujo y se lo entregó a Jiang Se, levantó la vista para mirarla y dijo: “Puede que no esté en la tienda, cuando hayas hecho tu elección, avísale a He Miao.”
***
Al salir de la Calle Jinxiu, el coche se detuvo en un semáforo en rojo. Una señal del Templo Hanshan se destacaba al final de la calle.
En cuanto Jiang Se vislumbró la señal, sus pensamientos se desviaron hacia un verso de las escrituras budistas:
[‘En el mundo Sur de Amabhadra, los pensamientos de todos los seres sintientes no son más que karma, nada más que pecado.’]
(N/T: Esta frase proviene del Sutra Ksitigarbha, que significa que todos los seres del Mundo Sur de Amabhadra (el mundo Saha donde vivimos) tienen karma y pecado en cada pensamiento que tienen. En otras palabras, cada pensamiento y cada idea que tenemos creará karma y formará pecado.)
Pensamientos, karma, pecado.
Encendió la direccional derecha y se dirigió hacia el Templo Hanshan.
La última vez que vino, Yu Shiying lamentó no haber podido llevar a Jiang Se al templo a rezar por un colgante de seguridad.
Había mencionado varias veces que volverían, pero no había encontrado el momento adecuado.
En lugar de esperar el día perfecto, decidió ir hoy.
Al pie de la montaña había un aparcamiento reservado, con escalones de piedra a ambos lados que conducían al Templo Hanshan.
Después de aparcar el coche, Jiang Se comenzó a subir lentamente los escalones de piedra más cercanos.
El Templo Hanshan se encontraba a media altura del Monte Qihan, y desde la distancia, Jiang Se ya podía ver los aleros grises y blancos que se extendían desde los árboles.
El cielo estaba sombrío y todo el bosque de la montaña estaba tan silencioso como la nieve, con solo unas pocas personas alrededor.
A mitad de la montaña, sonó su teléfono móvil.
Era Cen Mingshu, que acababa de despertarse.
Jiang Se respondió: “Tía pequeña.”
Cen Mingshu parecía contenta de que Jiang Se no hubiera cambiado su forma de tratarla y se rió entre dientes: “Veo que tienes conciencia. Tu hermano me dijo que el día que cambiaste tu apellido, también cambiaste tu forma de dirigirte a Cen Minghong y Ji Yunyi.”
Jiang Se dijo con calma: “Te hice caso.”
“¡Me hiciste caso, mi culo!” – Cen Mingshu rió y la regañó. – “¿No conoces tu propio temperamento?”
“¿No te gusta mi mal genio?” – Jiang Se resopló levemente. – “En el pasado, incluso solías decir que tía y sobrina compartían el olor del mismo sabor*.”
(N/T: 臭味相配” (chòu wèi xiāng tóu) es un modismo chino que literalmente significa “el olor del mismo sabor”. Se refiere a la similitud de pensamientos, estilos, intereses, etc., y son muy compatibles entre sí. Sin embargo, suele tener una connotación negativa, lo que significa que las personas con intereses similares suelen tener cosas malas en común.)
“Sí, el olor del mismo sabor.” – Cen Mingshu se burló. – “Desde pequeña, siempre has confiado en mí para ser tu favorita, y siempre has acudido a mí para todas tus malas acciones. Esta vez, cuando te peleaste con la familia Cen, ¿por qué no acudiste a mí?”
“Porque no lo necesito.” – Jiang Se se detuvo en un escalón y esperó a que su respiración se calmara antes de seguir subiendo. – “¿Has visto a la junior?”
Cen Mingshu murmullo un “Sí” y dijo deliberadamente: “Ya he hecho videollamadas con Xiao Yu innumerables veces. ¡Esa chica es mucho más interesante que tú!”
“Eso es verdad.” – Jiang Se respondió con indiferencia. – “La junior tiene una buena personalidad y temperamento, así que sé amable con ella.”
Cen Mingshu resopló, cansada de discutir con Jiang Se, fue directa al grano: “No puedes no ir con la Dra. Gina, en cuanto al dinero para ir al médico, la tía pequeña te lo prestará ¿de acuerdo?”
Cen Mingshu había sido despótica toda su vida, pero era la primera vez que se ofrecía a prestar dinero a otra persona. Si no supiera que esa chica come lo blando, pero no come lo duro*, habría ordenado a alguien que la atara y llevara directamente a la consulta de la Dra. Gina.
(N/T: 吃软不吃硬 : [Come lo blando, pero no come lo duro]. Aceptar la persuasión y negar la coacción.)
Cuando Jiang Se estaba a punto de llegar a la mitad del camino, se molestó en andarse por las ramas y dijo con sinceridad: “Tía pequeña, sabes que nadie puede curar esta enfermedad excepto yo, ni siquiera la Dra. Gina puede ayudar.”
Cen Mingshu al otro lado no emitió ningún sonido.
Tras un largo silencio, justo cuando Jiang Se pensaba que iba a colgar, Cen Mingshu dijo inexplicablemente: “Se Se, encuentra un hombre del que enamorarte y aliviar el estrés, del tipo que pueda acostarse contigo* todos los días.”
(N/T: La traducción exacta es: de esos que duermen bien todos los días.)
“…”
Justo cuando Jiang Se llegó al último escalón, al oír eso, no pudo evitar reír: “¿Me estás obligando a colgar?”
Cen Mingshu: “¿Colgar el teléfono para qué? Te estoy dando una solución temporal. Es la experiencia personal de tu tía pequeña, y al menos el efecto es mejor que esas botellas y frascos que usas.”
No podía negar que ese método también es muy propio de Cen Mingshu.
(N/T: Creo que me estoy imaginado lo peor… ese problema que tiene, que solo ella puede curar, ella sosteniendo un arma al salir. ¡Hmmm!)
Cuando Cen Mingshu tenía treinta años ya había escrito su propio epitafio: «Esta anciana ha jodido este mundo de mierda.»
Para ella, los hombres eran, sin duda, una forma de aliviar el estrés, un ejemplo clásico de como «atravesar el bosque sin dejar rastro»
Jiang Se la escuchaba mientras caminaba a través de una pequeña sección de camino arbolado.
Tras apartar una rama frondosa, el camino se despejó de repente.
El antiguo templo se alzaba majestuoso contra el cielo sombrío.
Bajo los aleros grises, las banderas de oración ondeaban al viento como ondas en un lago.
La figura de un hombre se ocultaba tras las banderas de oración.
Permanecía de pie con una mano en el bolsillo y la otra sosteniendo un abrigo negro, apoyado perezosamente en una ventana cerrada de celosía roja en el pasillo trasero. Al mismo tiempo, ladeó ligeramente la cabeza, sin saber qué miraba.
Jiang Se no se detuvo.
Sin embargo, el hombre que estaba fuera del salón pareció notar el movimiento y giró la cabeza para mirarla.
Incluso a esa distancia, podía sentir su mirada penetrante.
Cen Mingshu seguía hablando por teléfono: “Asegúrate de encontrar un hombre guapo y útil. Esas almohadas bordadas con solo piel vacía* no sirven.”
(N/T: 繡花枕頭: Una almohada bordada. Una metáfora de una persona guapísima, pero sin conocimientos ni talento)
La distancia entre ellos se acortó gradualmente.
Jiang Se sostuvo la mirada de Lu Huaiyan, que no se había movido desde que giró la cabeza para mirarla, entonces le dijo a Cen Mingshu: “Cuelgo ahora, tía pequeña. Consideraré seriamente tu sugerencia.”
El tono sonaba obediente y sincero.
Pero Lu Huaiyan sabía que esa chica estaba tratando sin mucho interés a la persona al teléfono.
Igual que hizo con él antes.
Xia Xia contaba con los dedos: ¡Vaya, ese hombre guapo y útil está muy lejos!
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